Con las elecciones en Perú a poco menos de dos meses de realizarse, vale la pena recordar una peculiar batalla que se disputó en el distrito de Yúngar, perteneciente al departamento de Áncash, donde hace más de siete años Hitler ganó la alcaldía de la pequeña demarcación de apenas 3 mil habitantes a pesar del intento de Lenin por impedirlo.

Hitler Guesclin Alba Sánchez contaba con experiencia política previa en el municipio y buscaba la reelección como alcalde, mientras que Lenin Vladimir Rodríguez Valverde era un ciudadano normal que se presentó como su principal contendiente.
En esa ocasión, Hitler –licenciado en estadística e informática- obtuvo el 47.7% de los votos y volvió a ejercer el cargo, ahora para el periodo 2019-2022, no sin antes Lenin intentar presentar una tacha –recurso impugnatorio que cualquier ciudadano peruano puede interponer contra cualquier candidato en las elecciones subnacionales- para dejarlo fuera de la contienda, lo que atrajo la atención de los medios por la peculiaridad de sus nombres, coincidentes con dos personajes históricos que marcaron la historia del siglo XX: Adolf Hitler, dictador en la Alemania nazi, y Vladimir Lenin, dictador en la URSS, respectivamente.
Ante la atención ya no solo de Perú, sino de diversos países, Hitler tuvo que salir a aclarar que su nombre no tenía nada que ver con su ideología o sus políticas de gobierno, sino que su padre formó parte de la tendencia peruana ochentera de poner nombres extranjeros a los hijos: “Posiblemente mi papá, sin ver mucho el nombre de quién fue, me puso Hitler”. Al no tener ninguna connotación política, para él su nombre era como cualquier otro.
Hitler Alba declaró que no conocía a Lenin Rodríguez, por lo que atribuyó a que estaba siendo usado por la oposición para desestabilizarlo, aprovechándose de la coincidencia de nombres: “Por cosas del destino, el supuesto tachador ha sido Lenin Vladimir. Esto ha sido incitado por los opositores. Quizás porque no han podido tener muchos simpatizantes”, aseguró a medios de comunicación en aquel entonces.
El caso, aunque ocurrido hace ya casi ocho años, regresó al ojo público por la peculiaridad bajo la que se llevó a cabo esa elección, además del apodo que Alba usaba para diferenciarse del alemán, “Hitler bueno”, el cual despertó comentarios de burla en redes sociales.

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