LORENA PIÑÓN - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

Redacción C&E. Lorena Piñón Rivera hoy es diputada federal y también secretaria general del PRI en el estado de Veracruz y tiene claro que el machismo no desaparece solo con la paridad numérica, sino que se requieren políticas que acompañen a las mujeres para que puedan ejercer libremente sus cargos políticos. 

En entrevista para Campaigns and Elections, Lorena explica que la violencia no ha desaparecido, sino que solo se ha sofisticado, ganando terreno en las redes sociales.

“La violencia política de género, lejos de disminuir, se ha sofisticado, utilizando ahora las redes sociales y los medios digitales para intentar silenciar nuestras voces. El mayor reto está en transformar una estructura política que, mientras celebra la paridad en lo formal, mantiene barreras invisibles que dificultan el acceso real al poder”, afirmó. 

¿Cómo llegan las mujeres para la conmemoración del 8 de marzo en este 2025?

Las mujeres en México llegan a este 8 de marzo con una sensación agridulce. Por un lado, la paridad de género ha avanzado en el terreno electoral y, por primera vez, el país es gobernado por una mujer. Pero la realidad no se transforma solo con símbolos. Las cifras de feminicidios siguen siendo alarmantes, la violencia de género no cede, y la brecha económica mantiene a millones de mujeres en la precariedad. Las mexicanas no queremos discursos triunfalistas ni complacencias, queremos justicia, seguridad y oportunidades reales. Veracruz, mi tierra, sigue llorando a sus hijas víctimas de la violencia. No podemos permitir que este día se convierta en una conmemoración vacía mientras las mujeres siguen enfrentando los mismos peligros y obstáculos.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en la política mexicana actualmente?

El machismo no desaparece con la paridad numérica; sigue operando desde las estructuras de poder. La violencia política de género es una constante, y muchas mujeres son usadas como cuotas, pero excluidas de la toma real de decisiones. Además, sigue habiendo resistencia a que las mujeres ocupemos espacios de liderazgo con independencia y voz propia. Desde mis inicios en la representación estudiantil universitaria y en las tareas partidistas lo experimenté de cerca: se nos exige el doble y se nos cuestiona el triple. Pero no nos van a callar. Las mujeres en política estamos aquí para hacer valer nuestra voz y para demostrar que no somos adorno ni simulación.

La violencia política de género, lejos de disminuir, se ha sofisticado, utilizando ahora las redes sociales y los medios digitales para intentar silenciar nuestras voces. El mayor reto está en transformar una estructura política que, mientras celebra la paridad en lo formal, mantiene barreras invisibles que dificultan el acceso real al poder. Como señala la doctrina jurídica en materia de derechos políticos, citando a María del Carmen Alanís, la paridad debe ser sustantiva, no sólo cuantitativa.

En México, será el primer 8 de marzo en el que el país esté gobernado por una mujer. ¿De qué manera impacta la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia en las luchas feministas?

Que una mujer llegue a la Presidencia no significa que automáticamente se avance en la agenda de género. Lo vimos con una decisión lamentable en un acto republicano por antonomasia: excluyó de la ceremonia del 5 de febrero a la ministra Norma Piña, la primera mujer en presidir la Suprema Corte. ¿Qué mensaje manda? Que la paridad es selectiva y que el poder se ejerce bajo una lógica de exclusión. La lucha feminista no puede ser utilizada como un trofeo cuando conviene y luego ser ignorada cuando incomoda. El feminismo de Sheinbaum no puede quedarse en lo simbólico, debe traducirse en políticas públicas concretas y en un compromiso real con todas las mujeres, no solo con las que le son leales.

¿Qué avances destacarías en los derechos políticos de las mujeres?

Hemos avanzado en paridad electoral y en la tipificación de la violencia política de género. Las mujeres ya no estamos limitadas al papel de espectadoras en la política. Pero los avances legales no bastan si en la práctica siguen existiendo resistencias para que ejerzamos el poder con autonomía. La lucha sigue, porque aún hay quienes quieren que la política para las mujeres sea solo decorativa, y no una herramienta real para transformar la vida pública del país.

¿Qué políticas públicas consideras prioritarias para garantizar la igualdad de género en el ámbito político?

Primero, garantizar que la paridad no sea solo un tema de cuotas, sino de ejercicio real del poder. Segundo, proteger a las mujeres de la violencia política con sanciones efectivas y no con simulaciones. Tercero, invertir en programas de formación para que más mujeres puedan acceder a cargos públicos con preparación y liderazgo. Me da gusto que rectifiquen, ya dijeron que se recuperan las estancias infantiles, espero que así sea y que también se instaure de nuevo los refugios para mujeres víctimas de violencia. El Estado mexicano tiene la obligación constitucional de garantizar la igualdad sustantiva, como lo establece el artículo 4º de la Constitución. No es una concesión, es un mandato.

La garantía de igualdad de género en el ámbito político requiere una estrategia integral y multidimensional. Como legisladora comprometida con Veracruz y con la causa feminista, considero prioritaria la implementación de un sistema robusto de financiamiento etiquetado para el liderazgo político femenino, que vaya más allá del porcentaje que actualmente destinan los partidos políticos. El empoderamiento de las niñas y adolescentes debe ser una política de Estado, no una declaración de buenas intenciones.

¿Has experimentado violencia política de género en el ejercicio de tu carrera?

Sí, y muchas mujeres en la política también la han sufrido. Nos han querido desacreditar por nuestra vida personal, minimizar nuestros logros o tratar de imponernos techos de cristal. Pero aquí sigo, rompiéndolos. No soy de las que se queda callada, y cuando veo una injusticia, la denuncio. 

El empoderamiento de las niñas y adolescentes debe ser una política de Estado, no una declaración de buenas intenciones. Mi compromiso con Veracruz y con las mujeres es inquebrantable.

¿Qué mensaje enviarías a las mujeres que aspiran a ocupar cargos de elección popular?

Que no pidan permiso, que se abran paso. Que sean firmes, que hablen fuerte, que no permitan que nadie les diga que no pueden. La política no es un favor que nos hacen, es nuestro derecho. México necesita mujeres valientes que no se conformen con ocupar un espacio, sino que transformen el poder desde dentro.

Las invito a prepararse, a construir redes de apoyo, mi compromiso es tender puentes y abrir espacios para que más mujeres, especialmente las jóvenes veracruzanas, encuentren en la política un camino para servir a sus comunidades.

¿De qué manera el activismo político femenino ha transformado la agenda pública en México?

El activismo ha sido la gran fuerza que ha empujado los cambios. Gracias a la lucha feminista, temas como la violencia de género, la paridad y el acoso ya no pueden ser ignorados. Sin embargo, aún hay quienes creen que la lucha terminó con la paridad electoral. No, apenas empieza. El reto ahora es que esos cambios se traduzcan en justicia, seguridad y oportunidades reales para todas.

¿Los partidos políticos han estado a la altura en la promoción de la participación de las mujeres?

Algunos sí han avanzado, otros siguen simulando. Hay partidos que han impulsado liderazgos femeninos reales y otros que han usado a las mujeres solo para cumplir con la cuota. La diferencia se ve en los hechos: ¿les dan poder real o solo las ponen en la foto con un poderoso secretario de organización hombre? 

Hay una resistencia histórica a la participación plena de las mujeres, adaptándose a reglas de paridad más por obligación que por convicción. Como legisladora priista y feminista, reconozco que incluso mi propio partido ha tenido que ser empujado por la lucha de las mujeres para avanzar en esta materia. Sin embargo, con el liderazgo de Alejandro Moreno, ha sido evidente que el PRI está absolutamente comprometido con la promoción de las mujeres en cargos de dirigencia, de elección popular y en el servicio público.

¿Crees que las cuotas de género en candidaturas han sido efectivas?

Sí, porque han abierto espacios que antes estaban cerrados. Pero la paridad no debe ser sólo numérica, sino sustantiva. No queremos ser candidatas de relleno, queremos ejercer el poder con independencia. La cuota fue un punto de partida, pero el objetivo final es que la política deje de ser un terreno hostil para las mujeres. 

¿Cuál es tu perspectiva sobre los derechos políticos de las mujeres indígenas y afrodescendientes?

Todavía estamos en deuda con ellas. Las mujeres indígenas y afrodescendientes enfrentan una doble discriminación: por género y por origen. Debemos garantizar que tengan acceso a candidaturas reales, no sólo simbólicas, y que puedan ejercer su liderazgo sin ser usadas como instrumentos de simulación. Que tengan la posibilidad de desarrollarse en el ámbito que elijan.

¿Qué medidas deberían adoptarse para erradicar la violencia política contra las mujeres en razón de género?

Primero, sanciones más severas para quienes la ejerzan. Segundo, protección efectiva para las víctimas. Y tercero, mecanismos de denuncia accesibles. No basta con tipificar la violencia política de género si en la práctica sigue quedando impune.

¿Cómo equilibrar tu vida personal con tu carrera política? ¿Has enfrentado obstáculos debido a tu género en este ámbito?

Es un reto constante. La sociedad sigue esperando que las mujeres “conciliemos” mejor que los hombres, como si la carga fuera solo nuestra. Pero aquí estoy, cumpliendo con mi deber, sin dejar de ser madre, hija y ciudadana. No hay que elegir entre ser mujer y ser política, podemos ser ambas y hacerlo bien.

¿Qué legado esperas dejar para las futuras generaciones de mujeres en la política mexicana?

Que sepan que pueden llegar hasta donde quieran. Que mi lucha sirva para que las niñas y jóvenes veracruzanas sepan que el poder también les pertenece. Quiero que la política deje de ser un espacio hostil y se convierta en una herramienta de transformación para todas. No peleo por mí, peleo por las que vienen. Porque Veracruz merece más y porque las mujeres de México merecemos un país donde la igualdad no sea un discurso, sino una realidad.

Mi mayor aspiración es contribuir a la construcción de un México donde ninguna niña o adolescente dude de su capacidad para liderar y transformar su entorno. Como diputada federal por Veracruz, cada iniciativa que impulso, cada lucha que emprendo, está orientada a allanar el camino para las próximas generaciones de mujeres.