Anoche, el presidente argentino Javier Milei convirtió el Movistar Arena de Buenos Aires en un escenario tan político como musical. Frente a unas 15 000 personas, presentó su nuevo libro “La construcción del milagro” con un recital de rock nacional, del que fue vocalista, cargado de simbolismo, entusiasmo y mensajes dirigidos a sus detractores.
El evento comenzó con dramatismo: las luces se apagaron, sonó un cuerno ceremonial judeocristiano -el shofar- y Milei apareció entre la multitud, caminando hacia el escenario mientras el público lo ovacionaba. Se abrazó con su hermana Karina, su principal colaboradora, antes de tomar el micrófono y abrir el espectáculo con “Demoliendo hoteles”, de Charly García.
La denominada “banda presidencial”, formada por sus allegados y funcionarios cercanos, lo acompañó en un repertorio que combinó clásicos del rock argentino con una puesta en escena llena de proyecciones polémicas que incluían explosiones, protestas, a su aliado Donald Trump y hasta del atentado que sufrió Charlie Kirk el pasado 10 de septiembre.


Entre canción y canción, Milei aprovechó el escenario para lanzar mensajes políticos. Dirigió críticas al kirchnerismo asegurando que aún no han ganado la batalla y reafirmó sus planes de reforma impositiva y laboral, y aseguró que la inflación comenzará a ceder hacia mediados de 2026. En un momento más emotivo, dedicó un homenaje a las víctimas del ataque de Hamás a Israel, interpretando junto al público la canción popular “Hava Naguila”. Más tarde, cerró el tramo musical con una versión de “Libre”, de Nino Bravo, acompañada de imágenes de conflictos y fronteras derrumbándose.
Tras el segmento artístico, el portavoz presidencial, Manuel Adorni, tomó la palabra para presentar formalmente el libro mientras una buena parte del público comenzaba a retirarse. Milei volvió al escenario considerablemente vacío envuelto en una bandera argentina para cantar el himno nacional.

De esa nacionalista manera dio fin a su controversial performance que, además, sirvió como un intento de reimpulsar su narrativa política y revitalizar su conexión con el electorado tras la humillante derrota en los comicios sufrida el pasado 7 de septiembre y de la reciente renuncia de José Luis Espert, su principal candidato a diputado, tras ser vinculado al narcotráfico.

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