Nunca ganará la razón. Una forma personal de ver la Comunicación Política.- Por Luis Duque - Campaigns and Elections México

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Nunca ganará la razón. Una forma personal de ver la Comunicación Política.- Por Luis Duque

@LuisDQ

Entre  controversia y razón. Un resumen de los últimos tiempos, desde la  política tras bambalinas que nos permite la consultoría política vivir,  así lo relata. ¿Solo a mi me parece un espectáculo circense lo que  estamos viviendo? Esta apasionante profesión que ejercemos quienes nos  dedicamos a solucionarle los problemas a los demás atraviesa, quizás,  por uno de los paradigmas más interesantes desde que es considerada una  profesión. El despertar de la gente, la revolución digital, el  ridiculizar sobre el argumentar y el creernos todos estrategas, ha hecho  que la consultoría halle en la transformación de la forma de hacer  política, una necesidad de transformarse a si misma.
 

Entre  la experiencia y razón. Creer que todo método probado es efectivo,  primer cambio que supone este paradigma. No solo hemos tenido que vivir  durante muchos años las victorias y derrotas de quienes asesoramos sino  ser testigos también de cómo quienes obtienen el triunfo al final,  moldean la democracia a su antojo y nos entregan 4, 5 o 6 años después  un escenario electoral donde o nos la jugamos por recuperar el rumbo o  proponemos mejorar lo que los pocos buenos gobernantes han logrado  hacer. No quisiera ser pesimista, pero conociendo el resultado de  Venezuela, Nicaragua y Bolivia ¿qué será de Colombia, México, Chile y  Honduras en unos años? Ya lo decía Coben en una de sus tantas obras:  “Hay una línea muy fina entre la esperanza y la desilusión”. Sin  importar el escenario, siempre contamos con los mismos pilares en toda  estrategia: lo territorial y lo comunicacional.

Entre  acomodo y razón. En lo territorial, este nuevo paradigma nos hace hasta  cuestionarnos de la matemática de Pitágoras desde lo más elemental: en  política 1 + 1 no es 2. La desdibujada solidez de los partidos políticos  y los grandes caudillos han permitido que las tradicionales alianzas y  el voto sólido estén reducidos a su mínima expresión. Nos hemos vuelto  una sociedad egoísta que ni Piketty entendería. Las estructuras que nos  identificaban frente a intereses comunes hoy no son más que una  herramienta para buscar el beneficio propio. El elector se volvió casi  que imposible de agrupar por categorías y los políticos siguen creyendo  que Dalma y Gianinna, siendo hermanas, eligen igual.

Entre  proximidad y razón. Desde lo comunicacional, ahí si tenemos mucha más  tela por cortar. ¿Qué pensará Demóstenes -orador prodigio de la antigua  Grecia- de que tengamos discursos en 280 caracteres? Sea en plaza  pública, en una entrevista, en reunión a puerta cerrada o en las propias  redes sociales… mensaje que no sea comprendido en 280 caracteres, es un  ruido más. El tener la capacidad de ser lo suficientemente empático,  cercano, real y contrastante desde la simplicidad de la identidad  política pero la complejidad del hacer política ha puesto a Bukele ser  más un producto populista bien calificado, pero alejado de los  argumentos jurídicos que enmarcan su quehacer diario.

Al final, nunca ganará la razón. Por eso quienes hemos tenido la  oportunidad de vivir, apoyar, persuadir, celebrar y también llorar  cientos de resultados electorales, nos encontramos ante la encrucijada  de entender que la forma de participar en política cambió. Muchas veces  le decimos a nuestros clientes que se tienen que adaptar o se extinguen,  pero apreciados colegas y desprestigiados vende humos, esto también es  para quienes estamos en el mundo de la consultoría. Desde la tribuna,  luchamos con nuestros pensamientos, impulsos y argumentos para siempre  recomendar lo mejor. Pero hoy tenemos que ser conscientes, al fin, que  el ejercicio político nos demuestra que no siempre lo mejor para mi es  lo mejor para todos. Acaso a quién prefieren ustedes: ¿Maradona o Pelé?