
Con información de EFE
A menos de dos meses de que Brasil celebre sus elecciones, el presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la que acordaron iniciar negociaciones sobre los aranceles impuestos por el gobierno norteamericano al país sudamericano, que en total suman 37.5%.
Durante la llamada, el mandatario brasileño cuestionó las tarifas aplicadas a productos de su país y afirmó que las medidas se basaban en argumentos infundados que fueron rechazados rotundamente por su gobierno. Entre ellos se encuentran presuntas prácticas anticompetitivas y señalamientos de que Brasil importa productos elaborados mediante trabajo esclavo.
Lula sugirió que mantener las negociaciones era “la mejor opción” para que Estados Unidos continúe siendo uno de los principales socios comerciales de Brasil, postura que fue compartida por Trump, quien propuso una reunión entre sus respectivos equipos comerciales “lo más pronto posible”.
Además, los mandatarios abordaron el combate al crimen organizado, tema en el que Lula expresó su disposición a cooperar con Estados Unidos. Sin embargo, cuestionó la decisión estadounidense de clasificar a grupos criminales como organizaciones terroristas —como ocurrió recientemente con el Comando Vermelho (CV) y el Primeiro Comando da Capital (PCC), las principales organizaciones delictivas de Brasil— al señalar que su país cuenta con instituciones y mecanismos propios para enfrentarlos, como la asfixia financiera y la construcción de nuevas prisiones de máxima seguridad.
En respuesta, Trump manifestó su disposición para reforzar la cooperación en esta área mediante el nombramiento de “funcionarios de alto nivel” que den seguimiento al tema.
Finalmente, ambos coincidieron en la urgencia de encontrar una solución al conflicto entre Rusia y Ucrania. Lula propuso que el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) —al que calificó de “inoperante”— celebre una reunión extraordinaria para buscar una “salida diplomática”. Además, afirmó que “los grandes líderes no son aquellos que inician guerras, sino aquellos que las terminan”.
La conversación ocurrió no solo con las elecciones brasileñas próximas, sino después de que Lula acusara al gobierno estadounidense de intentar intervenir a favor de Flávio Bolsonaro, quien en julio pasado viajó a Estados Unidos para solicitar que se aplace la aplicación de los aranceles hasta después de las elecciones ya que, afirmó, estaban beneficiando políticamente a Lula.

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