Los avatares internos y las presiones externas por las que atraviesan los partidos políticos, son, en ocasiones, sobrevenidas, aunque siempre pueden preverse. En política nada ocurre por casualidad o signo de un destino manifiesto, como podría creerse. Las marcas de una organización política, cuyo objetivo primordial es alcanzar el poder para gobernar a su nación, su distrito, su comunidad, su pueblo chico es su razón de existir. Dado el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, además de las tres claves señaladas al inicio de este artículo, hay que colocar otra principal, que si bien no es una clave en sí misma, articula a las otras tres, nos referimos al Marketing político y la Comunicación. Si no es una clave principal, sí que es un enclave al que hay que prestar toda la atención, ya que significa la capacidad, mayor o menor, de transmitir lo que son las tres claves para ganar una campaña electoral, que es de lo que se trata cuando la planificamos.
Planificar una campaña política electoral se asemeja mucho a trazar un guion a desarrollar, tal como hacen los cineastas antes de empezar a rodar su película. Tal cual, cuando se inicia la batalla por ganar unas elecciones, los pasos, los tiempos, los mensajes, el programa y, desde luego, la estrategia general tienen y deben estar trazadas. No es, sin embargo, un guion de hierro. Muy por el contrario debe ser flexible y ser corregido sobre la marcha, ya que en la misma intervienen los otros candidatos, que aspiran, igualmente, a ganarlas.
El primer paso es contar con un candidato fuerte, sólido, carismático, fiable y confiable. Con un pasado a prueba de todas las pruebas en contra ya sean forjadas o ciertas. Eso facilitará los pasos siguientes. Debe conocer el territorio donde se presenta. Si es a ser presidente de una nación entera, su conocimiento tiene que ser lo más amplio y profundo. Los problemas fundamentales que preocupan a sus electores y las soluciones (que plasmaremos en el Programa de Gobierno). Para ello el candidato tiene que contar con un sólido equipo de consejeros-expertos en cada tema. La economía, macro y micro; los asuntos internacionales; la asistencia sanitaria; la empleabilidad real; los baremos del crecimiento; el estado de bienestar y su subsistencia real; el crecimiento posible de la economía, entre otros temas fundamentales, sin olvidar señalar lo que el anterior gobierno ha dejado de hacer, sobre todo si es un partido de la oposición. Si fuera el suyo propio tiene que señalar sus logros y cómo él los hará avanzar aún más.Un candidato puede aparecer débil y sin horizonte claro si no conoce a fondo de lo que se trata gobernar. Tarea nada fácil, sin consideramos las diversas variables que intervienen en una decisión de Estado, que puede perjudicar a grandes sectores de la población. Un ejemplo puede señalarse en el reciente concluido gobierno de Mariano Rajoy en España, donde tuvo que tomar decisiones que han debilitado los logros alcanzados por la sociedad española en el campo del Estado de bienestar, asistencia sanitaria, pensiones, sueldos públicos. Impelido por la crisis financiera y por los requerimientos de contención de gasto público impuesto por la UE. Pese a esto, un candidato tiene que prever tales horizontes. Los propios de su país o región, sin olvidar los que pueden ser impuestos por organizaciones supranacionales. Por tanto, un candidato que aspira a ganar sus elecciones debe comenzar por aparecer como el mejor gobernante posible. Tiene que tener la respuesta adecuada para cada problema. Ese es el primer paso para poder aspirar a ganar, incluso a ganar con una ventaja más que solvente.
Los dos cargos principales deben tener dos cualidades principales: ser líderes sólidos en su entorno y excelentes diplomáticos. Hay que recordar que es un trabajo en tensión, trabajan si red de protección, a pecho descubierto y su objetivo es ganar las elecciones para su candidato. Ambos deben coordinar los tiempos de la campaña y coordinar las diferentes instancias: el gabinete del partido, los contactos internos y externos, los medio de comunicación, las RRSS, la propaganda, las conversaciones con los otros partidos, las encuestas independientes, los voluntarios, etc.Asimismo en esta etapa de organización general, cobra un lugar de primera magnitud fijar el coste general de la campaña y su financiación. Los costes de mítines, correo directo, creación de publicidad, imprentas, presencia en Medios, honorarios de asesores, etc. Tales costos se cubren con los presupuestos propios del Partido a través de las asignaciones directas del Estado, pero que hay que completar con aportes de voluntarios (empresas o particulares), que están reguladas por ley. En este tema es necesario apuntar los necesarios controles ya que ha originado no pocas denuncias en los tribunales, por financiación irregular, al menos en el caso de España. Para toda esta parte de la campaña, que debe ser manejada con absoluta pulcritud, el Partido debe nombrar a un Tesorero o Gerente de probada confianza y nivel profesional.
Sus apartados deben plantear los problemas y soluciones. Una acertada técnica es explorar las fortalezas y debilidades del anterior gobierno, para partir de trazar un diagnóstico preciso. Es, por tanto, indispensable que se trasluzca en dicho programa una toma de posición del candidato ante los problemas a resolver y cómo hacerlo. Esto obliga al candidato a ser específico, lo cual le facilitará su defensa en el transcurso de la campaña. Aquí hay que valorar y tener en cuenta las percepciones que tenga el electorado de determinadas situaciones. (Martin Salgado. 2002, 211). “(…) son las percepciones y no la realidad lo que cuenta”. Los fracasos de un gobierno al que se quiere sustituir, y que son evidentes tienen una fuerza positiva para el nuevo candidato, pero no se puede caer en promesas inciertas. El programa debe ser claro y preciso en cuanto al diagnóstico y sus soluciones. El programa es la guía para desarrollar la estrategia y los mensajes a desarrollar.
Las reglas canónigas de la propaganda política enseñan que un mensaje debe ser claro, fácil de entender y que hay que repetirlo sin descanso. Como estrategia general, tener un solo y fuerte tema de campaña es lo recomendable. Este tema central está supeditado a otros factores colaterales. Éstos son determinados por la perspectiva que va dando la realidad misma de los asuntos y del desarrollo de la propia campaña. Asimismo, el seguimiento de los medios de comunicación, que dan pistas, sin olvidar los sondeos como guía de los acontecimientos. Finalmente, el electorado, que da un feedback al que hay que prestar atención. La estrategia se va construyendo a partir de una columna vertebral, que debe estar bien definida de antemano. Sus ajustes forman parte del desarrollo mismo de la campaña que es un ente vivo. Y como apunta (Rollins. 1996, 365): “(…) no digas a tu candidato en qué tiene que creer, dile cómo decirlo”. En el trazado de la estrategia de la campaña electoral juega un factor de principal importancia: el manejo de los tiempos. El candidato y su equipo deben marcar sus tiempos en todo momento. Es usual que ante las arremetidas de los adversarios, el comando de campaña se ponga nervioso y se vea impelido a jugar esas cartas, pero no debe perder los nervios. No debe hacerlo. Quien marca los tiempos siempre va por delante. Esos tiempos se marcan y definen a través de los mensajes, en las apariciones públicas, en los debates, en la transmisión por los medios de comunicación. Sin caer en la tentación de responder siempre a los ataques de los opositores. Marcando el camino propio. Esa es una clave fundamental en el camino de una campaña hacia el triunfo electoral.La estética de la campaña, que incluye al candidato es otro de los puntos cruciales de una contienda electoral. En un mundo dominado por la imagen sería suicida no prestar atención a la misma en su sentido más amplio. Desde la figura del candidato/a hasta la paleta de colores a usar en la propaganda o los detalles visuales en las RRSS, anuncios de TV o la voz de las cuñas de radio. Un diseño atractivo, transmite tanto como las palabras que lo acompañan, se ayudan y fortalecen. El director o jefe de campaña debe cuidar que los diseñadores respondan a los requisitos de una transmisión de imágenes adecuadas a la estrategia general y en apoyo a los mensajes en particular. C&E
Los avatares internos y las presiones externas por las que atraviesan los partidos políticos, son, en ocasiones, sobrevenidas, aunque siempre pueden preverse. En política nada ocurre por casualidad o signo de un destino manifiesto, como podría creerse. Las marcas de una organización política, cuyo objetivo primordial es alcanzar el poder para gobernar a su nación, su distrito, su comunidad, su pueblo chico es su razón de existir. Dado el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, a

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