Pocas son las marcas ciudad que logran sobrevivir a los cambios de gobierno y la Marca México es una de ellas, misma que este año cumplió 22 años de existencia y que perduró a pesar de que hubio gobiernos de tres partidos distintos en estas dos décadas.
Guido Lara, director de la agencia Lexia y creador de la marca, explicó cómo surgió la idea para crear la marca México y el largo proceso para perfeccionarla y llevarla a este exitoso resultado.

Durante su ponencia en el Cities Branding Summit 2025, explicó que la clave de su permanencia ha sido el propósito con el que fue concebida: generar orgullo interno, sintetizar atributos valiosos y diferenciales del país, atraer inversión, empresas, turismo y talento, y destacar sus cualidades en los ámbitos económico, político y cultural. En sus palabras, se trataba de diseñar una identidad que no solo funcionara hacia afuera, sino que también fuera coherente a nivel interno y que, principalmente, fuera atemporal.



Para alcanzar este objetivo, el proceso partió de una investigación exhaustiva que incluyó la imagen internacional de México, la percepción de extranjeros y la opinión de líderes mexicanos.

Con base en este diagnóstico, se identificaron los principales atributos que debía proyectar la marca: por un lado, un país con un vasto patrimonio cultural y natural, en proceso continuo de modernización, con un atractivo geopolítico y una sociedad reconocida por su simpatía y hospitalidad; y por el otro, los retos que pesaban en su reputación, como la desigualdad, la pobreza, la migración y los estereotipos asociados a la violencia o la dependencia hacia Estados Unidos.
La esencia de la marca, relató, se definió como la de un territorio de mezcla y fusión, capaz de adaptarse a los tiempos modernos sin perder su diversidad cultural original. La idea fue lograr que México se comunicara como un país de contrastes y paradojas, donde la tradición ancestral convive diariamente con la innovación, donde las adversidades se transforman en soluciones creativas y donde el gusto por la vida se refleja en su hospitalidad y su riqueza cultural.
En cuanto a su identidad gráfica, subrayó que toda imagen debe servir como un estímulo breve capaz de transmitir esta esencia en segundos. De no cumplir con esa función, debe renovarse por completo.

Destacó la apropiación colectiva de la marca por encima del logotipo, ya que gran parte de su fuerza radicó en que cada estado y localidad se apropió orgánicamente de esta marca, en la que México es uno solo, pero respetando la individualidad de cada territorio que lo conforma. “La marca país es de todos”, afirmó.
De esta manera, uno de los aspectos más llamativos de la Marca México es su permanencia a lo largo de 22 años, un logro que muy pocas marcas país pueden presumir. Durante este tiempo, ha sobrevivido a cuatro gobiernos completos y al primer año del quinto emanados de tres partidos distintos, lo que refleja que su valor siempre ha radicado en que la gente se apropie de ella en vez de la administración en turno.
Esta permanencia de más de dos décadas también habla de su capacidad de adaptación a las nuevas narrativas de cada época sin perder su esencia, gracias a su fundamentación en todo lo que distinguió, distingue y distinguirá a México y a los mexicanos:
- La M representa a la civilización milenaria, con raíces fuertes y orgullo por su origen.
- La é representa el encuentro entre dos mundos: el virreinato (resaltado por el acento en la letra) en que se forma su carácter distintivo (representado por el color, rosa mexicano).
- La x, ilustrada con un eclipse, es el símbolo de encuentro, fusión, cruce de caminos y el mestizaje.
- La i engloba a las aspiraciones modernas y los trazos plásticos y arquitectónicos que sofistican nuestras raíces.
- La c destaca con su color verde la vitalidad, los recursos naturales y la megabiodiversidad.
- La o, de color azul para representar sus mares y cielos, destaca al mismo tiempo la belleza natural del país y los pensamientos elevados, así como los sueños por conquistar de millones de mexicanos.

Con este enfoque, la Marca México se ha consolidado como un proyecto de unificación nacional bajo un mismo relato, construido con la voz y visión de sus ciudadanos. Su permanencia demuestra que cuando existe un propósito claro y una visión compartida, la identidad de un país puede trascender sexenios y administraciones, construyendo un México que se proyecta al mundo sin perder sus raíces, su diversidad interna y su identidad.

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