
NOMBRE COMPLETO: MIGUEL ÁNGEL TELLO VARGAS
AFILIACIÓN POLÍTICA: MORENA
CARGO O ACTIVIDAD ACTUAL: TITULAR DE LA UNIDAD DE PLANEACIÓN Y PROSPECTIVA DEL GOBIERNO DE HIDALGO Y CONSEJERO NACIONAL DE MORENA
ESTADO: HIDALGO
Para Miguel Ángel Tello, actual consejero estatal y nacional de Morena, su compromiso con la política surgió de la preocupación por el futuro de sus hijos y de la inspiración de figuras emblemáticas de su partido, como Julio Menchaca y Andrés Manuel López Obrador.
En plática con Campaigns and Elections, reconoce que lo más importante como político es el poder de transformar vidas mediante la cercanía con el pueblo, conociendo lo que son y lo que necesitan para enfocar sus ideas y acciones hacia el cambio presente y futuro de la gente.
La comunicación es el pilar fundamental de su trabajo, buscando siempre la retroalimentación para garantizar que los resultados sean verdaderamente beneficiosos para la gente.
Actualmente, también es titular de la Unidad de Planeación y Prospectiva del Gobierno de Hidalgo, donde sueña con un México más justo, seguro, conectado y fortalecido para 2030, y está convencido de que será posible bajo el movimiento de la Cuarta Transformación, el cual no es solamente un discurso, “es algo que se puede ver y sentir”.

1.- ¿Qué fue lo que te llevó a iniciar el camino en la política y no en otra carrera?
A lo largo de mi vida he recorrido distintos caminos: trabajé en la iniciativa privada y participé en proyectos sociales. Pero indiscutiblemente, en cada etapa he buscado aprender más y prepararme más. Estudié la Ingeniería en Industrias Alimentarias, Economía, después el MBA y actualmente estudio la Maestría en Tecnologías de Información porque siempre he creído que la educación abre puertas y te da las herramientas para tomar mejores decisiones.
En todos esos espacios descubrí algo en común: la importancia de la visión y la planeación para cambiar realidades. También me movía una pregunta muy personal: ¿qué le vamos a dejar a nuestros hijos? Esa preocupación, por el futuro de mis hijos Emma y Mike, me llevó a involucrarme en el servicio público, convencido de que un Hidalgo mejor se construye desde hoy.
Mi incursión en la política no fue una elección de carrera, sino una decisión de vida; un acto de responsabilidad ante la convicción de que, para cambiar las cosas, no basta con ser un espectador crítico, hay que involucrarse y ser protagonista de la transformación
2.- ¿Hubo algún personaje en específico que te inspiró para entrar al servicio público?
Lo que realmente me acercó al servicio público fue conocer de cerca al hoy gobernador, el Lic. Julio Menchaca. Encontré en él a un hombre honesto, con visión de futuro, que entiende la política como una herramienta para transformar vidas y no como un privilegio personal.
Su forma de trabajar, con cercanía a la gente, con planeación y con resultados concretos, me confirmó que era posible hacer las cosas de manera distinta. Ver cómo impulsa proyectos con rumbo claro y pensando siempre en el beneficio colectivo me motivó a sumar mi experiencia y mi energía a esta causa.
Además de su capacidad como servidor público, destaco su sensibilidad humana, la forma en que escucha, se involucra y entiende las realidades de la gente. Esa combinación de liderazgo, empatía y compromiso me ha demostrado que la política, cuando se vive con principios y amor por las personas, es la vía más poderosa para construir un Hidalgo más justo, solidario y próspero.
3.- ¿Ha cambiado la forma de hacer política en comparación a cuando te iniciaste en ella?
Claro que ha cambiado. Como militante y consejero nacional de Morena me ha tocado vivir de cerca un cambio profundo en la forma de hacer política. Las viejas prácticas de antes dejaron muchos temas mal encaminados y con un rezago que se sentía en la vida diaria de la gente.
Hoy se trabaja con una visión distinta, rectificar el camino, poner por delante el bienestar de todas y todos, y tomar decisiones con honestidad, planeación y cercanía. Es un proceso que exige constancia, pero que ya está dando resultados.
La política no puede ser un espacio para intereses personales; debe ser un instrumento para garantizar derechos, mejorar la calidad de vida y construir un futuro más justo para nuestra gente y en eso estamos enfocados todos los días.
4.- Para ti, ¿Qué es lo bueno, lo malo y lo feo de estar en política?
Todo es relativo. Lo que para unos es “malo”, para otros es parte del reto y lo que para algunos es “feo”, muchas veces es simplemente el costo de cambiar las cosas.
Lo bueno, sin duda, es tener la oportunidad de transformar realidades, de ver cómo una decisión bien tomada puede mejorar la vida de miles de personas. También está el lado humano, en el camino vas haciendo muchos amigos por todos lados, descubres la bondad de la gente y confirmas que la cercanía es la base para lograr cualquier transformación. Esa conexión directa con las personas es, para mí, la esencia de la Cuarta Transformación, gobernar con honestidad, justicia social y poniendo siempre primero a quienes más lo necesitan.
¿Lo malo? Que todavía hay inercias, resistencias y viejas prácticas que no desaparecen de un día para otro y que a veces parecen aferrarse a quedarse.
¿Lo feo? Que no falta quien, desde la comodidad de la crítica, te diga cómo hacer las cosas sin mover un dedo para cambiar la realidad. Pero al final, lo importante es seguir trabajando con principios, convicción y cercanía, porque transformar un estado o un país no se logra con opiniones, sino con hechos.

5.- ¿Cuál consideras que es el mayor reto de México en la actualidad?
Sin duda, el mayor reto de México en la actualidad es reducir la desigualdad de manera real y sostenida. Y no me refiero únicamente a la desigualdad económica, sino también a las brechas en oportunidades, en acceso a servicios de calidad y en la posibilidad de que todas y todos participen en las decisiones que afectan su vida.
No podemos hablar de un país justo si hay comunidades enteras sin acceso a salud digna, si hay niñas y niños que no pueden continuar sus estudios por falta de recursos, o si hay personas que sienten que su voz no cuenta. La desigualdad no solo se mide en pesos y centavos, sino en la calidad de vida y en las oportunidades para desarrollarse.
Reducirla implica trabajar en muchos frentes a la vez, generar empleos bien remunerados, garantizar servicios básicos en todo el territorio, invertir en educación y salud, y fortalecer la participación ciudadana para que las políticas públicas respondan a las verdaderas necesidades de la gente.
Ese es el espíritu del humanismo mexicano y de la Cuarta Transformación, que nadie se quede atrás y que el lugar donde naciste no determine hasta dónde puedes llegar.
6.- ¿Cómo te imaginas a México en 2030?
Me imagino un México en 2030 más conectado, más seguro y más justo. Un país con trenes modernos uniendo regiones, acercando oportunidades y reduciendo distancias; con un desarrollo económico planeado, que genere empleos bien remunerados y fortalezca las vocaciones productivas de cada estado.
Veo un sistema de salud fortalecido, que atienda con calidad y sin distinciones, donde nadie tenga que elegir entre su economía y su bienestar. Ciudades y comunidades llenas de árboles, con espacios públicos seguros, cuidados y pensados para la convivencia, donde la vida comunitaria sea parte de nuestra identidad.
Imagino un México donde la seguridad no sea un privilegio, sino una realidad cotidiana; donde las niñas y niños crezcan con oportunidades reales, educación de calidad y entornos que los impulsen a cumplir sus sueños. En México donde la desigualdad no solo se haya reducido, sino que haya hecho de la justicia social, la paz y el respeto a la naturaleza su identidad.
7.- ¿Ves alternancia o perpetuidad?
Más que pensar en alternancia o perpetuidad, creo que lo importante es que la gente siga sintiendo que su vida mejora con el proyecto que hoy encabeza la Cuarta Transformación. En un modelo participativo, deben existir opiniones de todas y todos; la pluralidad es parte esencial de la democracia.
Sin embargo, también estoy convencido de que los principios de la 4T —honestidad, justicia social, combate a la corrupción y poner siempre a la gente en el centro— son fundamentales para que el país siga avanzando.
Si seguimos trabajando con cercanía, planeación y resultados, la ciudadanía decidirá dar continuidad a un modelo que ha demostrado que se puede gobernar con principios y lograr cambios reales. La política no debe girar en torno a quién se queda o quién se va, sino a garantizar que los cambios positivos no se detengan.
8.- ¿Qué te llevó a sumarte a tu partido?
Me sumé a mi partido porque encontré en él algo que pocas veces se ve en la política: coherencia entre lo que es México y lo qué debemos de hacer para mejorarlo. Sus ideales, principios y valores me hablan de un México más justo, más solidario y con un gobierno que realmente escucha y trabaja para su gente. Me identifiqué con este movimiento porque pone el bienestar colectivo por encima de cualquier interés personal, porque cree en la honestidad como base del servicio público y en la participación ciudadana como motor del cambio. No fue una decisión improvisada, fue la convicción de sumarme a un proyecto que busca transformar realidades, cerrar las brechas de desigualdad y construir un país donde todas y todos tengan las mismas oportunidades. Un movimiento que entiende que servir es un honor y una responsabilidad que se ejerce todos los días.

9.- ¿Cuál consideras que ha sido tu mayor aportación en el servicio público o desde tu trinchera?
Más que una obra aislada, diría que mi mayor aportación ha sido convertir la planeación en resultados que la gente siente. Devolverle a la planeación su sentido práctico, con los principios del humanismo mexicano, poner a las personas en el centro, decidir con datos y ejecutar con honestidad y cercanía.
Desde la Unidad de Planeación y Prospectiva he impulsado la construcción de instrumentos de planeación a largo plazo, partiendo de diagnósticos serios y de la convicción de que no se puede planear sin antes preguntarle a la gente qué necesita, qué sueña y qué espera de su gobierno. Esta lógica —planear bien, coordinar mejor y rendir cuentas— la hemos llevado a proyectos concretos, el Programa de Ordenación Territorial de la Zona Metropolitana del Valle de México, en coordinación con otros estados y con el gobierno federal, para dar rumbo al crecimiento y la movilidad. Y, en el campo, la tecnificación de riego en el Valle del Mezquital no es solo un avance técnico; es un cambio histórico. Significa que tierras que por generaciones dependieron del azar del clima o del agua residual ahora pueden producir con eficiencia. Es romper con décadas de rezago y abrir una etapa donde el trabajo de las y los productores tiene mejores herramientas, más certezas y un futuro más próspero.
A esto se suma el fortalecimiento de las entidades sectorizadas y desconcentradas de la Unidad, como el Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Hidalgo (CITNOVA), el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología e Innovación (DESCTI), la Comisión Estatal para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CEDSPI) y la Comisión Estatal de Mejora Regulatoria (COEMERE), desde donde hemos simplificado trámites, reduciendo tiempos y eliminado barreras innecesarias para invertir y emprender en Hidalgo. En digitalización, hemos modernizado procesos y servicios para que la relación de la ciudadanía con el gobierno sea más ágil, accesible y transparente.
Si tuviera que resumirlo en una frase: mi mayor aportación es haber pasado del discurso a la ejecución, construyendo capacidades, alianzas y métodos que quedan más allá de una persona o un cargo. Planeación con rumbo, trabajo en territorio y resultados que mejoren la vida de la gente: ahí está mi sello.
10.- ¿Quién es tu figura política modelo seguir?
Recuerdo la primera vez que escuché a Andrés Manuel López Obrador hablar de poner al pueblo por encima de todo. No era un discurso lleno de promesas vacías, era un mensaje que se sentía real, honesto y cargado de convicción. Con el tiempo entendí que no era casualidad, llevaba décadas caminando el país, escuchando a la gente, resistiendo críticas y ataques, sin renunciar a sus principios.
Eso me marcó. Vi en él a alguien que no buscaba la política como un privilegio, sino como una responsabilidad enorme. Su forma de vivir el humanismo mexicano —gobernar escuchando, combatiendo la desigualdad y defendiendo la justicia social— me confirmó que sí se puede cambiar la historia cuando hay congruencia entre lo que se dice y lo que se hace.
AMLO me enseñó que la perseverancia, la honestidad y la cercanía con la gente no son debilidades en política, son la fuerza que mueve transformaciones verdaderas. Y es esa fuerza la que hoy trato de llevar a cada proyecto, a cada decisión y a cada paso que doy en el servicio público.
11.- ¿Qué ley propondrías o mejorarías para impactar positivamente al país, considerando los retos actuales?
Piensa en tu parque favorito. Ese donde de niño jugabas hasta que oscurecía, o donde ahora llevas a tus hijos a andar en bici. Ese espacio no es solo pasto y bancas, es el corazón de la comunidad. Ahí la gente se encuentra, convive, se siente segura y parte de algo.
Por eso yo impulsaría que la Ley General de Asentamientos Humanos y Ordenamiento Territorial ponga en el centro la recuperación y creación de espacios públicos de calidad, al igual que la creación de la Ley General de Imagen Urbana, como lo hicimos en Hidalgo. No solo que se vean bonitos para la foto, sino que sean útiles, accesibles, verdes, seguros, con identidad propia y que fortalezcan la cohesión social.
Porque un espacio público bien planeado y cuidado no solo embellece la ciudad: reduce la inseguridad, impulsa la convivencia, mejora la salud física y mental, protege el medio ambiente y ayuda a combatir el cambio climático con más árboles, áreas verdes y biodiversidad.
Y para lograrlo, que se garantice que los tres niveles de gobierno trabajen junto con la ciudadanía para diseñarlos, cuidarlos y mantenerlos vivos. Porque un parque abandonado se convierte en problema, pero uno bien cuidado se convierte en orgullo, en pulmón verde y en motor de comunidad.
Al final, se trata de que nuestras ciudades y pueblos no solo sean lugares para vivir, sino lugares para disfrutar la vida y cuidar el planeta al mismo tiempo.
12.- ¿Y a nivel local?
Buscaría crear los institutos de planeación municipales y estatal. Para asegurar que todos los municipios de Hidalgo cuenten con un Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), sería necesario impulsar una reforma a la Ley Estatal de Asentamientos Humanos, Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial. Esta reforma establecería la creación de estos institutos como una obligación legal para cada municipio, definiéndolos como organismos públicos descentralizados con autonomía técnica y de gestión. La ley deberá especificar sus atribuciones principales, como la formulación, seguimiento y evaluación de planes de desarrollo urbano a largo plazo (10 a 20 años), garantizando que estos planes sean vinculantes y se mantengan por encima de los cambios de administraciones.
El segundo paso consistiría en asegurar la viabilidad y operación continua de estos institutos. La legislación deberá asignarles fuentes de financiamiento claras y sostenibles, que podrían provenir de un porcentaje del presupuesto municipal, fondos estatales o federales, e incluso ingresos propios. Además, se deben establecer los mecanismos de gobernanza, como la creación de un Consejo Ciudadano de Planeación en cada IMPLAN, donde participen expertos, académicos y representantes de la sociedad civil. Esto no solo fortalecería la legitimidad de los planes, sino que también aseguraría que la visión a largo plazo para el desarrollo del municipio sea un proyecto colectivo y no una ocurrencia política.
Para el nivel estatal, la propuesta sería crear un Instituto Estatal de Planeación de Hidalgo (IEPLAH) que funcione como el órgano rector y coordinador de la planeación territorial a largo plazo.

13.- Hoy con tanta información y plataformas, comunicar se ha vuelto un reto y más en política ¿Cómo haces tu para mantener informado a la ciudadanía de tus actividades?
La comunicación es uno de los pilares fundamentales de mi trabajo. Creo que un buen gobierno no solo debe hacer las cosas bien, sino también informar a la ciudadanía de manera clara, oportuna y constante sobre lo que se está haciendo, a qué tienen acceso y cómo pueden participar.
En un contexto donde hay tanta información circulando y múltiples plataformas, considero esencial que la gente reciba datos verificados, entendibles y útiles para su vida diaria. Comunicar no es solo publicar actividades, es abrir las puertas para que la ciudadanía sepa en qué se están invirtiendo los recursos, cuáles son los avances y cómo cada acción impacta en su comunidad.
Me gusta preguntar, escuchar y actuar; creo en un proceso participativo donde las decisiones se construyen junto con la gente y no desde la distancia. Esa retroalimentación directa es la que permite ajustar, mejorar y responder con soluciones reales.
Por eso utilizo todos los canales disponibles —desde redes sociales, medios de comunicación y transmisiones en vivo, hasta encuentros presenciales y recorridos en territorio— para que la información llegue de manera directa y sin intermediarios. Escuchar de primera mano las inquietudes y propuestas de la gente es la base para que la comunicación no sea un monólogo, sino un diálogo permanente.
Para mí, la transparencia no es una obligación administrativa, es una convicción personal y una forma de gobernar. Informar, rendir cuentas y dialogar constantemente es la mejor manera de que la ciudadanía sepa que cada decisión de gobierno se toma con ellos y para ellos, y que su voz siempre cuenta.
14.- ¿Consideras que el país está mejor o peor que antes?
Sin duda, hoy México está mejor que antes. La transformación no es un discurso, es algo que se puede ver y sentir, y que además está respaldado por datos de instituciones como el INEGI. Ahí están las cifras: menos pobreza, mejores salarios, más empleos formales y una economía que sigue rompiendo récords de exportación.
Esto no es casualidad. Es el resultado de una forma distinta de gobernar, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que puso las bases con honestidad, cercanía y compromiso social; continuada ahora por la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que representa no solo un cambio histórico, sino la oportunidad de profundizar en los avances con una agenda que pone a las personas al centro.
En Hidalgo, el gobernador Julio Menchaca ha demostrado que cuando hay sensibilidad humana, planeación y resultados, la política transforma vidas. Claro que aún hay retos, pero vamos por buen camino: un país que crece, reparte mejor y cuida a su gente.
15.- ¿Cómo te ves para 2030?
En 2030 tendré 39 años. Me imagino despertando temprano, haciendo ejercicio (como todos los días), tomando café con Liliana mi esposa, viendo a nuestros hijos crecer en un Hidalgo con más oportunidades, más seguro y con una mejor calidad de vida. No veo ese año como un punto de llegada, sino como una etapa más en un camino que empecé hace tiempo: trabajar todos los días por el bienestar de las y los hidalguenses.
No sé exactamente dónde estaré, pero me queda claro que estaré sirviendo. Sirviendo con honestidad, con cercanía y con la misma convicción que me mueve hoy: transformar la realidad de nuestra tierra con principios firmes y amor por la gente. Y al final del día, volver a casa para compartir con mi esposa y mis hijos, recordando que todo lo que hacemos afuera tiene sentido porque cuidamos lo que amamos adentro.
16.- ¿Qué es lo más valioso de México (y tu estado)?
México es su gente. Esa es su mayor riqueza. Es la mujer que abre su puesto al amanecer y recibe a todos con una sonrisa; el joven que estudia y trabaja para sacar adelante a su familia; el campesino que cuida su tierra como un tesoro. Es un país que se mueve con la fuerza de millones de manos y corazones, que celebra con pasión, que llora unido y que nunca deja de soñar. Nuestra diversidad cultural, nuestras lenguas, nuestra música y nuestras tradiciones son el alma que nos une, sin importar la distancia.
En Hidalgo, esa esencia mexicana toma forma en paisajes y en historias que se han contado por siglos. Aquí, la cultura tolteca dejó huella en piedra y memoria, con los Atlantes de Tula mirando el horizonte como guardianes del tiempo y los bosques te cubren con su encanto. Es un estado donde en pocas horas puedes pasar del frío de la sierra al calor del valle del mezquital; donde los magueyes dibujan el paisaje y las manos de su gente transforman la tierra en vida.
Hidalgo es la barbacoa que se comparte en familia, los pastes que guardan tradición minera, las fiestas patronales que llenan de música y color las calles. Es caminar por un pueblo mágico y sentir que el tiempo se detiene, escuchar historias antiguas mientras el aroma a pan recién horneado inunda el aire.
Lo más valioso de Hidalgo, como de México, está en su gente, personas orgullosas de sus raíces, que cuidan lo suyo y que saben que esta tierra no solo es un lugar para vivir, sino un hogar para querer y defender.

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