Gustavo Petro, presidente de Colombia, advirtió que está dispuesto a “tomar de nuevo las armas” para defender la soberanía de su país ante las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, postura que se produjo tras una serie de declaraciones de Trump hacia su gobierno, especialmente después de la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro.
Petro, quien fue miembro del grupo guerrillero M-19 en su juventud y dejó las armas tras un pacto de paz firmado en 1989, aseguró que, aunque había jurado no empuñar un arma de nuevo, lo haría “por la patria” si fuera necesario para proteger a Colombia de lo que calificó como una amenaza ilegítima por parte de Estados Unidos. “Juré no tocar una arma más desde el Pacto de paz de 1989, pero por la Patria tomaré de nuevo las armas que no quiero”, escribió.
Después de los nuevos pronunciamientos de Trump y de su secretario de Estado, Marco Rubio, en los que se volvió a vincular a Colombia con el narcotráfico y se dejó abierta la puerta a operaciones militares más allá de Venezuela, Petro enmarcó esas advertencias dentro de una política de intervención que, según él, criminaliza a Colombia pese a los esfuerzos de su gobierno por cambiar el enfoque de la guerra contra las drogas. Durante la operación de detención de Maduro, Trump sugirió que una acción militar similar contra Colombia “sonaría bien” y pidió que Petro “cuidara su trasero”, acusándolo de dirigir un país supuestamente asociado con el narcotráfico.
El mandatario aseguró que no es ilegítimo ni “narco”, recordando las múltiples operaciones que se han realizado bajo su mando para desarticular células delictivas relacionadas con el cultivo, fabricación y distribución de drogas, especialmente cocaína. Por ello, pidió al gobierno estadounidense no intervenir en sus acciones controladas, en consideración de que los grupos delictivos reclutan menores de edad, y que intervenciones externas podrían desatar una serie de respuestas violentas por parte del pueblo colombiano.
“Si ustedes bombardean uno solo de estos grupos sin inteligencia suficiente, matarán muchos niños. Si bombardean campesinos se volverán miles de guerrilleros en las montañas. Y si detienen al presidente que buena parte de mi pueblo quiere y respeta, desataran al jaguar popular”, advirtió.
En anteriores ocasiones gobierno colombiano ha expresado preocupación por ese discurso y ha advertido que un ataque a su territorio sería equivalente a una declaración de guerra. Aunado a esto, Petro emitió órdenes a las fuerzas armadas colombianas, instruyendo a comandantes de la fuerza pública a priorizar la bandera de Colombia: “todo comandante de la fuerza pública que prefiera la bandera de EEUU a la bandera de Colombia se retira inmediatamente de la institución por orden de las bases y la tropa y mía”.
Además, pidió lealtad plena a su gobierno y llamó a los ciudadanos a «izar la bandera de Colombia” para defender la democracia y soberanía con una mega movilización ciudadana en todas las plazas del país programada para el 7 de enero a las 16:00 horas tiempo local.
Trump ha llegado a describir a Petro como un “líder del narcotráfico que fomenta la producción masiva de drogas por toda Colombia”, acusación que ha repetido en redes y en apariciones públicas. La Casa Blanca también descertificó a Colombia en materia de lucha antidrogas, acompañando la medida con la amenaza de aranceles y recortes de apoyos financieros. Petro respondió denunciando una campaña de estigmatización, insistiendo en que Washington usa la lucha contra el narcotráfico como “excusa perfecta” para justificar presiones económicas y militares.

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