América Rangel - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

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Redacción C&E. América Rangel  se ha posicionado como una figura crítica frente al modelo de gobierno actual y como diputada local del PAN en el Congreso de la Ciudad de México cuestiona las políticas públicas de la Cuarta Transformación y plantea los desafíos que, a su juicio, enfrentarán quienes busquen cargos de elección popular en los próximos años. 

En esta plática con Campaigns and Elections, también reflexiona sobre su llegada a la vida pública, las batallas culturales que ha librado desde el Congreso y su visión sobre el papel de las mujeres en la política mexicana contemporánea.

“El verdadero pendiente en México no es imponer una igualdad artificial, sino asegurar igualdad ante la ley: seguridad, justicia efectiva y oportunidades reales para todas las personas, sin privilegios ni cuotas ideológicas. Cuando el Estado garantiza piso parejo, las mujeres no necesitamos trato especial, sino condiciones para ejercer plenamente nuestra libertad”, expone en entrevista. 

1.- ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?
Mi inicio en la vida pública fue una reacción natural a ver cómo la ideología izquierdista y el clientelismo empezaron a imponerse sobre la libertad, la ley y la verdad. Entré a la política no por ambición personal, sino por convicción: alguien tenía que decir lo que muchos pensaban y pocos se atrevían a expresar. Elegí este camino porque creo en la responsabilidad individual, en la familia como base de la sociedad y en un Estado que sirva, no que controle.

2.- A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?
Ser diputada ha sido el espacio donde más claramente he podido dar la batalla cultural e ideológica. Desde el Congreso he podido defender la libertad de expresión, la libertad económica, la familia, así como el derecho a la vida y a la propiedad privada, siempre luchando de frente contra los intentos de la izquierda de imponer la nueva ortodoxia ideológica del “progresismo”, que no tiene nada de progreso y sí mucho de retroceso.

3.- De las acciones y proyectos que has encabezado en el servicio público, ¿cuál consideras que ha tenido un mayor impacto social o político?
Sin duda, haber puesto sobre la mesa el debate de temas que hace unos años prácticamente eran prohibidos, como oponerse al aborto y a la ideología de género. He sido firme en señalar excesos, abusos y contradicciones, y eso ha abierto un debate nacional que antes se pretendía censurar. Defender libertades siempre genera impacto, aunque incomode al poder.

4.- Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?
El principal reto es no ser utilizada como cuota ni como instrumento de una agenda que no representa a todas las mujeres. Hoy se impulsa un feminismo oficial que pretende decirnos cómo pensar, qué decir y hasta qué causas defender. El reto es ejercer la política con libertad, carácter y sin pedir permiso ideológico.

5.- A más de un año de que inició el gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?
No. Tener a una mujer en la Presidencia no garantiza justicia ni mejores condiciones para las mujeres. La realidad es que la violencia, la inseguridad y la impunidad siguen afectando principalmente a las mujeres. El problema no es el género de quien gobierna, sino el modelo ideológico que se aplica.

6.- ¿Qué programas o proyectos en particular consideras que han mejorado la vida de las mujeres este último año?
Lamentablemente, no hemos visto avances estructurales reales. Hay apoyos asistencialistas que generan dependencia, pero no políticas públicas que impulsen la autonomía económica, la seguridad y el acceso real a oportunidades para las mujeres.

7.- ¿Cuáles consideras que hace falta impulsar?
Programas que fortalezcan a las mujeres desde la libertad: apoyo al emprendimiento, seguridad jurídica, guarderías de calidad, combate frontal a la violencia, con resultados y no con discursos, y políticas que reconozcan el valor de la maternidad y la familia.

8.- Con un Congreso de la Unión paritario y más mujeres encabezando distintos niveles de gobierno, ¿cómo evalúas el papel que actualmente desempeñan las mujeres en la política nacional?
La presencia numérica no siempre se traduce en poder real. Muchas mujeres en cargos públicos hoy solo replican decisiones tomadas por cúpulas políticas dominadas por intereses ideológicos. El verdadero avance será cuando haya mujeres libres, críticas y con agenda propia.

9.- ¿Cuáles consideras que son los principales asuntos pendientes en México para garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres?
Yo no comparto el concepto de “igualdad sustantiva”, tal como hoy se plantea desde el poder, porque parte de una visión colectivista que pretende forzar resultados en lugar de garantizar libertades. El verdadero pendiente en México no es imponer una igualdad artificial, sino asegurar igualdad ante la ley: seguridad, justicia efectiva y oportunidades reales para todas las personas, sin privilegios ni cuotas ideológicas. Cuando el Estado garantiza piso parejo, las mujeres no necesitamos trato especial, sino condiciones para ejercer plenamente nuestra libertad.

10.- ¿Qué cambios consideras necesarios en los partidos políticos para impulsar un liderazgo femenino real y no solo cumplir con la paridad?
Dejar de imponer candidatas dóciles y apostar por mujeres con carácter, preparación y convicciones. El liderazgo femenino real no se decreta, se construye con libertad interna y meritocracia.

11.- ¿Qué desafíos ves para las mujeres que buscarán cargos de elección popular en los comicios de 2027?
El principal desafío no es el género, sino un sistema político que castiga la independencia y premia la obediencia. Quienes busquen competir en 2027 enfrentarán estructuras partidistas cerradas, uso faccioso del poder, censura indirecta y presión para alinearse con una narrativa única. El reto será mantener convicciones propias, resistir el clientelismo y defender la libertad de pensamiento frente a un aparato político que desincentiva la autonomía individual.

12.- Pensando en las elecciones de 2030, ¿qué papel crees que jugarán las mujeres en la definición del proyecto de nación?
El papel de las mujeres en 2030 no debe definirse por su género, sino por sus ideas, liderazgo y capacidad de decisión. Las mujeres participarán en la toma de decisiones en la misma medida en que lo hagan como ciudadanas libres, no como un bloque homogéneo ni como instrumento de una narrativa identitaria. México necesita liderazgos que defiendan la libertad, el Estado de derecho y la responsabilidad individual, vengan de quien vengan.

13.- ¿Ves la posibilidad de que la Presidenta deje la estafeta de la Presidencia de México a otra mujer en 2030?
Es posible, pero irrelevante si se mantiene el mismo modelo de gobierno. El debate no debe centrarse en si es mujer u hombre. La verdadera pregunta, de cara a 2030, es si elegimos a alguien que defiende a México o a alguien que siga el camino de Morena defendiendo al crimen organizado.

14.- ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política, pero dudan ante los obstáculos existentes?
Que no se callen, que no se disculpen por pensar distinto y que no acepten que les digan qué deben defender por ser mujeres. La política necesita valentía, convicciones firmes y amor por la libertad.

15.- Desde tu experiencia, ¿qué legado te gustaría dejar en la vida pública y en la lucha por los derechos de las mujeres?
Quiero dejar claro que se puede ser mujer, conservadora y libre; que se puede defender a las mujeres sin victimismo ni ideologías impuestas; y que la verdad y la libertad siempre valen la pena, aunque incomoden.