
Redacción C&E. Con una trayectoria que inició en el Gobierno del Estado de Zacatecas y que hoy se proyecta como senadora de la República, la carrera de Geovanna Bañuelos ha estado marcada por una constante vinculación con las causas sociales y la construcción de políticas públicas con enfoque de justicia.
Integrante clave de la bancada del Partido del Trabajo, Geovanna se ha consolidado como una de las voces más firmes en la defensa de los derechos sociales y la agenda de igualdad sustantiva en México. Desde la Cámara Alta, ha sido parte de un momento histórico en la vida política del país, caracterizado por reformas estructurales orientadas a fortalecer los derechos sociales y ampliar la participación de las mujeres en los espacios de toma de decisiones.
“Hoy, la presencia de más mujeres ha transformado la forma de hacer política y hemos demostrado que sabemos gobernar y que somos buenas administradoras, lo que implica avanzar en la democracia y en una nueva manera de ejercer la política”, expresa en esta plática con Campaigns and Elections México.
- ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?
Mi primera experiencia laboral fue en el Gobierno del Estado de Zacatecas, donde combinaba mis estudios de arquitectura con mi trabajo. Fueron años de aprendizaje y experiencias que me condujeron a la política, particularmente como subdirectora de Protección Civil, donde recorrí por primera vez todos los municipios de mi entidad.
- A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?
Todos. Cada uno ha contribuido a mi formación. Cada proyecto me ha permitido consolidar mi vocación y ha sido determinante en mi amor por mi estado y mi país. Pequeño o grande el encargo, siempre encontré diversos factores de crecimiento profesional y un vínculo para servir a la ciudadanía.
Para mí, es un privilegio ser senadora de la República en reelección, una responsabilidad que me obliga a actuar con mayor determinación y ética, además de ser el espacio desde el cual puedo contribuir a mejorar mi estado y mi país.
- De las acciones y proyectos que has encabezado en el servicio público, ¿cuál consideras que ha tenido un mayor impacto social o político?
Convertir la política social de la Cuarta Transformación en derechos constitucionales.
Como senadora de la República me ha tocado vivir esta etapa transformadora, uno de los momentos más significativos de la historia moderna de México. Con la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador y de la primera presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, la vida pública del país tomó un nuevo rumbo y las mujeres somos protagonistas.
- Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?
Las mujeres continuamos enfrentando retos en la vida cotidiana, como la cultura machista, la discriminación, la disparidad salarial y las violencias. Otro desafío sigue siendo transformar el poder real de decisión de las mujeres.
Pero debemos reconocer que durante estos siete años hemos avanzado en materia de paridad. Hemos roto un techo de cristal para las mujeres en la política; legislamos para la protección de las mujeres en espacios públicos, en igualdad sustantiva y en la protección contra las violencias, entre otros temas.
Es tiempo de mujeres, por lo que es indispensable continuar impulsando leyes y políticas públicas para que cada vez más mexicanas tengan voz y logren mayores espacios de decisión.
- A más de un año de que inició el gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?
Por supuesto. Ningún movimiento es como el nuestro. Por primera vez hay más de 13 gobernadoras; fuimos el primer Congreso paritario; se creó, también por primera vez, la Secretaría de las Mujeres; y se ha legislado mucho más en materia de género. Las mujeres somos protagonistas del movimiento.
La llegada de la primera mujer presidenta de México representa, sin duda, un hecho histórico que marca un antes y un después en la vida pública del país. En términos de justicia social y política, se han dado pasos importantes para colocar en el centro temas que durante años fueron relegados, como el reconocimiento del trabajo de cuidados, el fortalecimiento de programas sociales dirigidos a mujeres, el impulso a la igualdad sustantiva y la continuidad de políticas públicas orientadas a reducir brechas históricas de desigualdad.

- ¿Qué programas o proyectos en particular consideras que han mejorado la vida de las mujeres este último año?
En materia legislativa, la aprobación de la igualdad sustantiva y las reformas contra la violencia hacia las mujeres, además del impulso a la eliminación de la brecha salarial bajo el principio de “a trabajo igual, salario igual”.
También, la Pensión de Mujeres del Bienestar, cuyo objetivo es empoderar a las mexicanas mayores de 60 años; fortalece su autonomía económica y reduce situaciones de dependencia y vulnerabilidad.
Asimismo, el Programa Tejedoras de la Patria, que crea una red de participación y aprendizaje; y el apoyo a mujeres del campo a través de Producción para el Bienestar.
Además, la creación de la Secretaría de las Mujeres, a cargo de una mujer valiente y brillante, Citlalli Hernández, donde se diseñan e implementan políticas para erradicar la violencia de género, promover la igualdad sustantiva, proteger los derechos de las mujeres y transversalizar la perspectiva de género en la administración pública para garantizar el bienestar y la igualdad de oportunidades.
- ¿Cuáles consideras que hace falta impulsar?
Es fundamental avanzar con mayor fuerza en la autonomía económica de las mujeres. Esto implica garantizar empleos dignos, igualdad salarial, acceso a créditos, apoyo a emprendedoras y condiciones laborales que permitan conciliar la vida familiar y laboral sin que ello represente una desventaja. La independencia económica sigue siendo una de las herramientas más efectivas para prevenir la violencia y fortalecer la toma de decisiones, como ya lo vislumbraba Virginia Woolf en sus obras.
Otro tema importante es redoblar esfuerzos en las políticas de prevención y atención de la violencia de género, no solo desde la reacción institucional, sino desde la educación, la prevención temprana y el fortalecimiento de las instituciones encargadas de proteger a las víctimas. Nos queremos libres, felices y seguras.
Debemos erradicar el machismo, porque es un cáncer que daña a la sociedad.
- Con un Congreso de la Unión paritario y más mujeres encabezando distintos niveles de gobierno, ¿cómo evalúas el papel que actualmente desempeñan las mujeres en la política nacional?
Con la transformación impulsada desde 2018, hemos legislado a fondo en la reivindicación de los derechos de las mujeres y de los sectores más vulnerables. De tal forma que hemos avanzado como nunca en derechos paritarios y de género. Seguimos los pasos de Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Rosario Castellanos, así como de nuestras abuelas y madres en la conquista de nuestros derechos.
Hoy, la presencia de más mujeres ha transformado la forma de hacer política y hemos demostrado que sabemos gobernar y que somos buenas administradoras, lo que implica avanzar en la democracia y en una nueva manera de ejercer la política.
- ¿Cuáles consideras que son los principales asuntos pendientes en México para garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres?
Las mujeres continúan enfrentando desigualdad salarial, mayor informalidad laboral y menores oportunidades de crecimiento profesional, lo que limita su autonomía y perpetúa condiciones de dependencia. Necesitamos avanzar en el reconocimiento y la redistribución del trabajo de cuidados. Las mujeres siguen dedicando muchas más horas al trabajo no remunerado, lo que impacta directamente en sus oportunidades educativas, laborales y políticas.
Otro desafío fundamental es erradicar la violencia de género. Mientras existan mujeres que vivan con miedo en sus hogares, comunidades o espacios de trabajo, no podremos hablar de igualdad sustantiva.
- ¿Qué cambios consideras necesarios en los partidos políticos para impulsar un liderazgo femenino real y no solo cumplir con la paridad?
Debo destacar que el Partido del Trabajo, donde milito, fue el primer instituto político en impulsar candidaturas de mujeres y uno de los primeros en postular a una candidata a la Presidencia de la República.
De igual forma, fuimos el primer partido en contar con un órgano de dirección paritario, aun cuando no estaba obligado por mandato de ley, y en presentar candidaturas femeninas a cargos de elección popular.
Tomando como referente nuestra agenda, es necesario que los partidos políticos repliquen y promuevan una mayor participación de mujeres y jóvenes para que sean partícipes de la toma de decisiones, donde la inclusión fortalezca nuestra agenda pública y democrática. Los partidos políticos son entes públicos que deben nutrirse de las agendas de los grupos de atención prioritaria.

- ¿Qué desafíos ves para las mujeres que buscarán cargos de elección popular en los comicios de 2027?
Las mujeres enfrentamos desafíos importantes que van más allá de la competencia electoral. Uno de los principales seguirá siendo la violencia política en razón de género, que muchas veces se manifiesta a través de campañas de desprestigio, ataques personales o intentos por deslegitimar su capacidad de liderazgo. Combatir estas prácticas será fundamental para garantizar contiendas verdaderamente democráticas.
Sin embargo, estamos en un momento histórico que definirá nuestro futuro inmediato. Tenemos a una presidenta de la República; el Senado, la Cámara de Diputados y el Instituto Electoral están presididos por mujeres.
Contamos con un gabinete federal paritario; México tiene el mayor número de gobernadoras, 13 en total, incluyendo a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada. Hay una gobernadora en el Banco de México, mujeres en la iniciativa privada y al frente de corporativos transnacionales; incluso tenemos a Katya Echazarreta, primera astronauta mexicana en participar en una misión espacial.
- Pensando en las elecciones de 2030, ¿qué papel crees que jugarán las mujeres en la definición del proyecto de nación?
Para 2030, el protagonismo de las mujeres será como nunca, si tomamos en cuenta que hoy contamos con el reconocimiento constitucional de sus derechos y el ejemplar desempeño de la primera presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
Su liderazgo está transformando la manera de hacer política, privilegiando el diálogo, la construcción colectiva y la cercanía con la ciudadanía.
- ¿Ves la posibilidad de que la presidenta deje la estafeta de la Presidencia de México a otra mujer en 2030?
Por supuesto. México ya dio un paso histórico al demostrar que el liderazgo de una mujer en la Presidencia no solo es posible, sino una realidad. Eso cambia profundamente la percepción social y política sobre quién puede encabezar el rumbo del país.
Las mujeres no llegan únicamente a ocupar espacios; llegan a redefinir prioridades y a ampliar la mirada sobre los problemas nacionales.
Por otro lado, más que centrarnos en una persona en particular, lo importante es que las condiciones democráticas permitan que mujeres y hombres compitan en igualdad real de oportunidades, sin menoscabo de sus derechos.
- ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política, pero dudan ante los obstáculos existentes?
A las jóvenes que desean participar en la política les diría que no permitan que el miedo o los obstáculos definan el tamaño de sus sueños.
Las mujeres podemos ser lo que queramos: científicas, médicas, enfermeras, maestras, ingenieras, legisladoras, políticas y presidentas de México.
Nuestro país necesita mujeres jóvenes comprometidas y sensibles a las necesidades de su comunidad, porque cuando participan, las decisiones públicas se vuelven más humanas e incluyentes. La política también les pertenece, y el futuro del país necesita de su talento, su energía y su convicción para construir una nación más justa e igualitaria.
- Desde tu experiencia, ¿qué legado te gustaría dejar en la vida pública y en la lucha por los derechos de las mujeres?
La convicción de que la política puede ejercerse con sensibilidad social, con cercanía a la gente y con un profundo compromiso con quienes históricamente han sido excluidos. La lucha por los derechos de las mujeres no es solo una agenda específica; es una causa que atraviesa la justicia social, el acceso al trabajo digno, la erradicación de la violencia y la construcción de oportunidades reales para todas.

Más historias
Victoria E. Ramírez
Verónica Delgadillo
Vero Rodríguez