Itzel Arellano - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

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Redacción C&E. Itzel Arellano es la actual tesorera del Partido Acción Nacional, su carrera refleja un compromiso constante con la participación de las mujeres, la transparencia en la gestión y el fortalecimiento de las instituciones.

En entrevista con Campaigns and Elections en español, comparte una reflexión personal sobre sus inicios en la vida pública, los cargos que han marcado su desarrollo profesional y los proyectos que considera más relevantes en su experiencia. 

“Me dolía ver la injusticia y la falta de oportunidades para muchas mujeres y jóvenes, y entendí que la política era una herramienta para cambiar esa realidad. No es perfecta ni sencilla, pero es necesaria”, comentó. 

1.- ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?

Recuerdo mi inicio en la vida pública con mucha claridad. Tenía 17 años cuando decidí involucrarme en la política; lo hice por convicción. Desde muy joven entendí que, si quería ver cambios reales en mi país, no bastaba con quejarse: había que participar.

Siempre he creído en la dignidad de la persona, en la libertad y en la igualdad de oportunidades. Me dolía ver la injusticia y la falta de oportunidades para muchas mujeres y jóvenes, y entendí que la política era una herramienta para cambiar esa realidad. No es perfecta ni sencilla, pero es necesaria.

Con el paso de los años confirmé que este camino no es fácil, pero sí vale la pena. La política me ha dado la oportunidad de defender causas en las que creo profundamente, de abrir espacios para más mujeres y de demostrar que, cuando se actúa con principios, se puede hacer la diferencia. Elegí la política porque creo y amo a México, y sigo aquí por la misma razón.

2.- A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?

Todas las responsabilidades que he tenido me han marcado de alguna manera, porque cada etapa te enseña algo distinto y te obliga a crecer. Pero si hoy tuviera que elegir un cargo que ha significado un reto especial, diría que ser tesorera nacional de mi partido, el PAN.

Es una responsabilidad que exige confianza, disciplina y una visión muy clara de lo que representa administrar recursos en un partido político. Más allá de los números, implica tomar decisiones con responsabilidad y transparencia, pensando siempre en fortalecer al partido y en cuidar algo que es de todas y de todos.

Este cargo me ha permitido ver la política desde otra perspectiva, entender la importancia de construir instituciones sólidas y confirmar que el liderazgo también se ejerce desde la gestión responsable. Ha sido un aprendizaje constante y, al mismo tiempo, una gran oportunidad para seguir aportando desde un lugar distinto.

3.- De las acciones y proyectos que has encabezado en el servicio público, ¿cuál consideras que ha tenido un mayor impacto social o político?

Uno de los procesos que más me ha marcado ha sido formar parte del relanzamiento del Partido Acción Nacional.

Más que un cambio de imagen, ha sido un trabajo profundo para renovar ideas, fortalecer estructuras y volver a conectar con las causas que le dan sentido a nuestra vida pública y con lo que realmente les duele a los mexicanos. Participar en este proceso ha implicado escuchar, construir consensos y apostar por una visión de futuro en la que el partido sea una alternativa sólida para México.

Creo que el mayor impacto de este tipo de proyectos está en su capacidad de generar confianza y abrir espacios para nuevas voces, especialmente para las mujeres y los jóvenes que quieren participar.

Este proceso me confirmó que la política no solo se construye desde un cargo, sino desde la capacidad de impulsar cambios que trascienden y que ayudan a preparar el camino para quienes vienen.

4.- Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?

Las mujeres hemos avanzado mucho en política, pero los retos siguen siendo muchos. Uno de los más grandes es que nuestra participación deje de verse como algo excepcional y se reconozca con total normalidad. En muchos casos aún hay resistencias, estereotipos y una forma distinta de medirnos que, muchas veces, exige más de nosotras que de nuestros compañeros.

También enfrentamos el desafío de mantenernos firmes en espacios donde la presión es constante y donde, por ejercer liderazgo, se nos suele etiquetar. La política exige carácter, preparación y equilibrio, y muchas mujeres tienen que abrir camino mientras demuestran todos los días que están ahí por mérito propio.

Otro reto importante es lograr que más mujeres se animen a participar. Necesitamos que vean la política como un espacio posible y cercano, donde sus ideas puedan traducirse en cambios reales.

A pesar de todo, lo que veo hoy es una generación de mujeres más decididas, más preparadas y más conscientes de su capacidad para cambiar la realidad de nuestro país.

5.- A más de un año de que inició el gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?

Que México tenga por primera vez a una mujer en la Presidencia es, sin duda, un hecho histórico. Es una señal importante para muchas niñas y jóvenes que hoy pueden verse reflejadas en el cargo más alto del país.

Pero también es importante decirlo con claridad: que una mujer llegue al poder no significa automáticamente que haya más justicia para todas las mujeres. La justicia social y política se refleja en resultados reales, en oportunidades, en seguridad y en políticas públicas que impacten la vida diaria.

El avance simbólico es evidente, pero los pendientes siguen siendo muchos. Todavía hay mujeres que enfrentan desigualdad, violencia y falta de condiciones para desarrollarse plenamente. El cambio que se espera no se mide solo por quién gobierna, sino por las decisiones que se toman y por cómo mejoran la vida de las personas.

El gran reto sigue siendo que este momento histórico se traduzca en mejores condiciones para todas las mujeres, no solo en un símbolo.

8.- Con un Congreso de la Unión paritario y más mujeres encabezando distintos niveles de gobierno, ¿cómo evalúas el papel que actualmente desempeñan las mujeres en la política nacional?

Hoy las mujeres tienen una presencia mucho más fuerte en la política nacional, y eso ya cambió la manera en que se discuten y se toman las decisiones. La paridad permitió abrir espacios que durante años estuvieron cerrados y demostró que, cuando las mujeres participan, la agenda pública se amplía y se vuelve más cercana a las realidades de la gente.

Veo a mujeres preparadas, firmes y con capacidad de liderazgo en todos los niveles de gobierno. Ya no estamos solo ocupando lugares; estamos marcando rumbo, impulsando temas importantes y demostrando que la política también puede ejercerse desde otra visión.

Sin embargo, el reto ahora es consolidar esa presencia, que la participación de las mujeres sea real y que no sea algo que sorprenda, sino algo completamente natural. Lo que estamos viviendo es una etapa en la que las mujeres estamos demostrando que llegamos para quedarnos y para aportar de manera decisiva en la construcción del país.

9.- ¿Cuáles consideras que son los principales asuntos pendientes en México para garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres?

La igualdad sustantiva todavía no es una realidad para muchas mujeres. El principal pendiente es que la igualdad se viva diariamente y no solo en el papel.

La seguridad es uno de los temas más urgentes. Mientras las mujeres sigan viviendo con miedo, mientras haya violencia en las calles y en los hogares, no podremos hablar de igualdad plena. Garantizar que las mujeres podamos vivir, trabajar y participar en la vida pública sin temor sigue siendo una deuda pendiente.

También es necesario cerrar las brechas en oportunidades, en ingresos y en acceso a espacios de decisión. La igualdad se construye cuando las mujeres pueden desarrollarse plenamente en todos los ámbitos sin que el género marque límites o condiciones distintas.

La igualdad sustantiva será una realidad cuando una mujer pueda vivir con seguridad, crecer con libertad y avanzar sin obstáculos que no deberían existir. Ese sigue siendo uno de los grandes retos para México.

10.- ¿Qué cambios consideras necesarios en los partidos políticos para impulsar un liderazgo femenino real y no solo cumplir con la paridad?

Pienso que el verdadero reto es construir liderazgos femeninos sólidos y con futuro dentro de los partidos. No se trata solo de cumplir con una regla, sino de crear espacios donde las mujeres puedan crecer, prepararse y tomar decisiones reales.

Para lograrlo, desde los partidos políticos tenemos que apostar por la formación, abrir espacios de responsabilidad y confiar en el talento de las mujeres desde etapas tempranas. El liderazgo femenino no se improvisa; se construye con acompañamiento, con oportunidades y con la voluntad de impulsar perfiles que tengan voz propia.

En el Partido Acción Nacional estamos trabajando en esa dirección. Bajo el liderazgo de nuestro presidente nacional, Jorge Romero, se ha puesto un énfasis claro en fortalecer la participación de las mujeres y en abrir más espacios para que puedan desarrollarse dentro del partido con libertad y respaldo. Esa visión ha sido clave para que cada vez más mujeres asumamos responsabilidades importantes y sigamos creciendo políticamente.

Creo que ese es el camino: partidos que no solo hablen de igualdad, sino que la practiquen todos los días y que entiendan que el liderazgo femenino fortalece a la democracia y mejora la política.

13.- ¿Ves la posibilidad de que la Presidenta deje la estafeta de la Presidencia de México a otra mujer en 2030?

Sí, es una posibilidad real. Hoy las mujeres estamos participando activamente en la vida pública y cada vez hay más liderazgos femeninos con experiencia, preparación y visión de país.

Pensando en 2030, lo más importante será la capacidad de construir confianza y de presentar un proyecto serio para México. La ciudadanía va a decidir con base en resultados, liderazgo y claridad en el rumbo que se proponga.

Lo valioso es que ahora las niñas y jóvenes pueden crecer viendo que llegar al cargo más alto del país es una posibilidad real. Eso cambia la manera en que se entiende el liderazgo y amplía el horizonte para quienes vienen detrás.

Más que preguntarnos si será una mujer o no, lo importante es que el país siga avanzando hacia una política donde el talento y la preparación sean lo que realmente marque la diferencia.

14.- ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política, pero dudan ante los obstáculos existentes?

Les diría que no dejen que el miedo decida por ellas. La política necesita su energía, sus ideas y su manera de ver el mundo. Los obstáculos existen, pero también existe la fuerza que nace cuando una mujer decide creer en sí misma y dar el paso.

Entrar a la política no siempre es fácil, pero vale la pena cuando se hace con convicción. Cada mujer que se atreve abre camino para muchas más, y eso tiene un valor enorme. Nadie empieza teniendo todas las respuestas; se aprende caminando, escuchando y trabajando.

A las jóvenes les diría que no esperen el momento perfecto, que se preparen y que busquen espacios donde puedan crecer y ser escuchadas. En el Partido Acción Nacional creemos en el liderazgo de las mujeres y estamos abiertos a recibir a quienes quieran participar, aportar y construir desde sus ideas y su compromiso con México.

La política también es suya y el país necesita que se animen a dar ese paso.

15.- Desde tu experiencia, ¿qué legado le gustaría dejar en la vida pública y en la lucha por los derechos de las mujeres?

Me gustaría dejar un legado de puertas abiertas, que las mujeres que vengan después encuentren un camino más claro, con más oportunidades y con menos barreras que las que muchas hemos tenido que enfrentar.

Quisiera que mi paso por la vida pública se recuerde por el trabajo serio, por la coherencia y por haber defendido causas que importan, especialmente aquellas que buscan que las mujeres puedan participar, decidir y avanzar con libertad.

Si algo espero dejar es la idea de que se puede hacer política con principios, con cercanía y con sentido humano; que el servicio público vale la pena cuando se ejerce pensando en las personas y no en uno mismo.

Y, sobre todo, me gustaría que las nuevas generaciones sepan que no están solas, que siempre habrá mujeres dispuestas a tender la mano y a seguir construyendo un país donde haya más espacio para todas.