El puzzle del metaversoEl metaverso ya existía, sí, pero no en la que será su forma definitiva. Nace de la suma de una serie de innovaciones tecnológicas que ya existen, pero nadie las ha juntado de forma armónica, y algunas piezas no tienen todavía su dibujo definitivo.Microsoft fue el dueño de la computación en los años 80 y 90. Apple y Google tienen hoy el control de Internet gracias a su autoridad monárquica sobre las aplicaciones móviles. Mark Zuckerberg no está dispuesto a seguir sujeto a las reglas que otros le imponen. Por eso quiere ser el dueño de la próxima era tecnológica: el metaverso.El fundador de Meta (el Facebook de toda la vida) quiere el control de este nuevo entorno inmersivo y tridimensional, ‘más allá del universo’; un mundo virtual que replicará nuestra realidad, permitirá inventarse otras nuevas y en el que los usuarios participarán disfrazados con un avatar.¿Esto es nuevo?El concepto no es completamente nuevo. Hace casi 20 años, la empresa Linden Lab desarrolló Second Life, una “comunidad” virtual en 3D que permitía a los usuarios moverse en espacios creados –previo pago– por empresas, y que llegó demasiado pronto. Creó una expectación desorbitada, para la que ni la tecnología ni los usuarios estaban listos.En 2006 llegaría Roblox. Conscientes del traspiés de Linden Lab, sus creadores fueron mejorando de forma gradual el producto, y avanzaron fuera del foco mediático hasta alcanzar los casi 200 millones de usuarios que tiene hoy. Roblox es un lugar en el que cualquiera puede desarrollar un juego o una experiencia, y cobrar por ella. Ha alcanzado un punto de madurez –en términos tanto de uso como financieros– que justifica su valoración bursátil actual, cercana a los 70.000 millones de dólares (62.082,4 millones de euros).También el famoso Fortnite es un metaverso. Nació como videojuego pero sus creadores (Epic Games) lo están transformando en un lugar de encuentro social. En Fortnite, por ejemplo, hay conciertos en directo a los que asisten millones de personas.Por eso el metaverso ya existía, sí, pero no en la que será su forma definitiva.
O sea, que es un puzzle sin terminar, ¿no?…En efecto, el metaverso nace de la suma de una serie de innovaciones tecnológicas que ya existen, pero nadie las ha juntado de forma armónica, y algunas piezas no tienen todavía su dibujo definitivo.Esas piezas son cuatro:La Realidad Virtual (VR), para imitar o crear nuevos escenarios.¿Y quién mueve los hilos?La carrera por liderar el negocio del metaverso acaba de empezar. Hay tres candidatos con una hoja de ruta clara (Meta, Microsoft y Nvidia), otros dos que no se pronuncian pero que tienen lo necesario para competir (Apple y Google) y unos cuantos aventureros que quieren hacer la guerra por su cuenta (Roblox y Epic Games).Y hay quienes apuestan por un metaverso en el que manden las personas y no las Big Tech. Sueñan con un metaverso descentralizado.
¿Vamos por partes?MetaFacebook (perdón, Meta) apuesta todo a que sus dispositivos de realidad virtual (Oculus) y de realidad aumentada (ya tiene unas gafas con Rayban) sean los dominantes.Microsoft y NvidiaMicrosoft apuesta por implantar el metaverso en el trabajo, generando oficinas postcovid a las que podamos acceder desde cualquier lugar del mundo a través de un dispositivo.La tercera vía¿Y si el metaverso quedara fuera del control de los grandes? Hay quienes trabajan en un modelo descentralizado donde, en lugar de existir una empresa dominante, es la comunidad la que participa del negocio y toma las decisiones.
Empresas e inversores… ¿cómo subirse a la ola?El metaverso nos permite imaginar nuevos modelos de trabajo y de colaboración para las empresas, pero también nuevas formas de fabricar productos o de diseñar procesos. Los cambios se pueden resumir en tres conceptos clave:No habrá limitaciones físicas para trabajar desde cualquier lugar.La Inteligencia Artificial resolverá muchas cuestiones de las que hoy en día se encargan los trabajadores.Por último, se abaratará el diseño y la fabricación de productos.En definitiva, estos cambios auguran un aumento exponencial de la productividad.Las oportunidades para los inversores son muchas y muy golosas, a priori. Han de fijarse en aquellas compañías que estén contribuyendo a generar la infraestructura de este nuevo metaverso. Facebook es una de ellas, claro, pero hay vida más allá de Zuckerberg. Las acciones de compañías como Nvidia, Roblox, Unity Software o Matterport se han disparado en las últimas semanas.
Y la pregunta del millón: ¿para cuándo?En cualquier caso, su implantación no será radical sino paulatina, y es una incógnita si supondrá o no una revolución como la del primer Internet.
POR GUSTAVO ENTRALA El puzzle del metaverso El metaverso ya existía, sí, pero no en la que será su forma definitiva. Nace de la suma de una serie de innovaciones tecnológicas que ya existen, pero nadie las ha juntado de forma armónica, y algunas piezas no tienen todavía su dibujo definitivo. Microsoft fue el dueño de la computación en los años 80 y 90. Apple y Google tienen hoy el control de Internet gracias a su autoridad monárquica sobre las aplicaciones móviles. Mark Zuckerberg no está dispue

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