
Con información de El País.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inició este domingo la campaña rumbo a las elecciones presidenciales de octubre para buscar un histórico cuarto mandato. A unos meses de cumplir 81 años, el mandatario eligió arrancar su última campaña electoral en el municipio de São Bernardo do Campo, aquél donde comenzó su trayectoria política como líder sindical hace más de cinco décadas.
Ante cientos de simpatizantes, Lula aseguró que buscará mantenerse en la Presidencia para impedir el regreso de la derecha al poder. “Me preguntan por qué quiero un cuarto mandato. Porque, mientras esté vivo, no voy a permitir que la derecha, responsable de 400.000 muertes por la covid por irresponsabilidad, regrese”, aseveró.
Durante su discurso defendió los logros de sus gobiernos, recordó sus orígenes como obrero metalúrgico y aseguró que continuará impulsando políticas enfocadas en la reducción de la desigualdad, el combate a la pobreza y el fortalecimiento de Brasil en el escenario internacional.
El mandatario también prometió que los minerales estratégicos del país serán explotados en beneficio de los brasileños y llamó a respetar y reconocer el papel de las mujeres en la sociedad. Además, agradeció el respaldo de la militancia del Partido de los Trabajadores (PT), al destacar que su historia política ha sido posible gracias al apoyo de la clase trabajadora.
Gracias a cada trabajador que el día de la elección tenga el coraje de poner en la presidencia a un peón casi analfabeto, que sabe cómo se siente cada uno de ustedes”, expresó.
Entre su soporte se encontraron la diputada Benedita da Silva, una veterana parlamentaria del PT de 84 años que buscará un escaño en el Senado en octubre próximo, y que fue la primera oradora después de Lula, y su vicepresidente, Geraldo Alckmin, perteneciente al partido de centroderecha Socialista Brasileño (PSB).

Del otro lado de la contienda, el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente preso Jair Bolsonaro, dio inicio a su campaña en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, uno de los bastiones del Partido Liberal, desde donde criticó al gobierno de Lula y aseguró que sus prioridades serán la seguridad pública y la economía, además de reiterar su respaldo a su padre.
Las primeras encuestas anticipan una contienda muy cerrada. Un sondeo difundido el viernes por el medio O Globo coloca a Lula con 43% de las preferencias en una eventual segunda vuelta —que, de realizarse, será el 25 de octubre—, frente al 40% de Flávio Bolsonaro, por lo que ambos arrancan la campaña prácticamente en empate técnico.
Además de elegir al próximo presidente, los brasileños renovarán la Cámara de Diputados, dos tercios del Senado y las gubernaturas de los estados.

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