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CNDH califica de violencia institucional comentarios de Nay Salvatori y Grace Palomares contra adultos mayores

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) consideró que Nayeli Salvatori y Grace Palomares, diputadas del Congreso de Puebla, rebasaron los límites de la libertad de expresión con los comentarios realizados en el podcast “Descasadas”, los cuales constituyeron, entre otras transgresiones, un acto de violencia institucional. 

En un comunicado, la institución expresó su preocupación por las burlas dirigidas a las personas adultas mayores, entre ellas frases como «huelen a baúl» y «se están pudriendo». Señaló que este tipo de expresiones no pueden considerarse simples “opiniones desafortunadas” ni quedar amparadas por la libertad de expresión, sino que constituyen una transgresión directa a los derechos humanos, una manifestación de edadismo y un acto de violencia institucional. 

La CNDH recordó que la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores reconoce el derecho de este sector a «gozar de una vida de calidad, libre de violencia y con respeto irrestricto a la integridad física y moral». 

La dignidad de una persona es inherente y no disminuye con el transcurso de los años, por ello, tratar el envejecimiento natural con repugnancia o burla ataca la base misma del reconocimiento humano y mandata la erradicación de cualquier práctica edadista que menoscabe a este grupo poblacional”.

Señalaron que al ser representantes populares en el Poder Legislativo, “su cargo les impone un estándar ético y legal que las obliga a ser garantes de derechos, no agentes de su vulneración”, y que el retractarse por redes sociales únicamente por presión mediática no repara el daño moral infligido. 

Luego de que el video se viralizara, Salvatori defendió inicialmente sus declaraciones al argumentar que ejercía su libertad de expresión en un espacio personal. Posteriormente, cuando el escándalo tuvo cobertura nacional, tanto ella como Palomares ofrecieron disculpas públicas y señalaron que sus comentarios pretendían satirizar las descalificaciones discriminatorias que algunos hombres hacen contra mujeres divorciadas o que ya no se encuentran en su juventud.

Sin embargo, la CNDH sostuvo que «cualquier postura que pretenda validar estas conductas bajo la bandera del humor o el contexto informal resulta inaceptable en un Estado constitucional de derecho«.

Por ello, la CNDH exhortó al Congreso de Puebla a capacitar tanto a las diputadas involucradas como al resto de la Legislatura en materia de vejez y derechos humanos. Asimismo, le exigió emitir un posicionamiento oficial e implementar códigos de ética que impidan que cualquiera de sus integrantes emita un discurso discriminatorio, sea de forma pública o digital.