
El Gobierno de Colombia limitó la entrada de brigadas internacionales de rescate tras el sismo de magnitud 7.4 que sacudió el país el pasado 10 de agosto, autorizando únicamente a equipos provenientes de naciones aliadas y dejando fuera a otros países, como fue el caso de México.
La presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer este jueves 13 de agosto que México tenía preparada una brigada rescatista de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), pero que no fue recibida pues el gobierno de Colombia, recientemente asumido por Abelardo De la Espriella, no autorizó su ingreso al no contar con una certificación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La mandataria aclaró que los elementos mexicanos sí están certificados, pero no cuentan con la requerida por las autoridades colombianas.
Por lo tanto, México solo ha enviado insumos médicos y víveres a través de aviones Hércules, pero aseguró que la brigada de la Sedena, compuesta por 255 elementos del Ejército, la Fuerza Aérea, la Guardia Nacional y 20 binomios caninos, está lista para salir en el momento en que Colombia lo solicite.
Aunque los rescatistas mexicanos Topos Azteca ya se encuentran en Cali, su ingreso fue autorizado por el alcalde Alejandro Eder y no por el gobierno nacional. Por el contrario, los Topos Tlatelolco, que operan bajo protocolos institucionales y en coordinación con organismos como la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), desistieron de viajar a Colombia tras la negativa de ingreso.
Además de México, otros países ofrecieron apoyo para las labores de búsqueda y rescate; no obstante, Colombia primero optó por no aceptar ninguna ayuda a consideración de que el país tenía los elementos suficientes para atender la emergencia.
Tras numerosas críticas se determinó aceptar ayuda extranjera, pero únicamente de algunos equipos extranjeros que contaran con la certificación del Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG, por sus siglas en inglés), el cual pertenece a la ONU y avala las capacidades técnica, de autonomía logística y coordinación para operar de manera eficiente en zonas de gran desastre.
La polémica aumentó debido a que las naciones cuyos equipos sí fueron aceptados —Estados Unidos, Ecuador, El Salvador y el estado de Israel— mantienen cercanía política con el gobierno del presidente De la Espriella.
Ante los cuestionamientos, la Cancillería colombiana, encabezada por Omar Bula, rechazó que existieran motivos ideológicos en la selección de la ayuda y aseguró que, además de recibir la ayuda humanitaria de todos los países que la han ofrecido, las decisiones de las brigadas de rescate respondieron a criterios técnicos y operativos, tal y como lo justificó el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), David Tamayo, quien informó que únicamente recibirían a brigadas certificadas a nivel internacional y reconocidos por sus respectivos países.

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