
Redacción C&E. Desde la Secretaría de Salud de Nuevo León, la titular de esta dependencia, Alma Rosa Marroquín Escamilla, reconoce que el sector salud es otro de los ámbitos de la política y el ejercicio de gobierno donde hay avances, pero también retos para que las mujeres puedan ejercer con libertad y crecer profesionalmente.
Para atender este reto, comparte con Campaigns and Elections que ha implementado medidas para que más mujeres accedan a cargos directivos, elevando del 20 al 40 por ciento el porcentaje de mujeres que ya ocupan estas posiciones en los últimos tres años.
“En el sector salud, reconozco especialmente a las mujeres que día a día cuidan y salvan vidas, así como a aquellas que trabajan incansablemente para garantizar el bienestar de nuestras comunidades. Este año, ratifico mi compromiso para seguir impulsando políticas públicas que promuevan la salud integral, la seguridad y el desarrollo pleno de las mujeres”, aseveró.
- ¿Cómo llegan las mujeres para la conmemoración del 8 de marzo en este 2025?
Las mujeres llegamos a esta conmemoración del 8 de marzo con una voz fuerte y unida, demostrando compromiso por construir una sociedad más justa e igualitaria.
En Nuevo León, somos testigos del papel fundamental que desempeñamos en todos los ámbitos, además de la participación activa en el sector salud las mujeres también tenemos roles en los sectores político, económico, académico, social, entre otros. El 8 de marzo es un recordatorio de las luchas a las que nos hemos enfrentado, así como de los avances que hemos logrado juntas.
En el sector salud, reconozco especialmente a las mujeres que día a día cuidan y salvan vidas, así como a aquellas que trabajan incansablemente para garantizar el bienestar de nuestras comunidades. Este año, ratifico mi compromiso para seguir impulsando políticas públicas que promuevan la salud integral, la seguridad y el desarrollo pleno de las mujeres.
Mi invitación es a que esta conmemoración sea un espacio de reflexión, diálogo y sobre todo: un llamado a la acción.

- ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en la política mexicana actualmente?
Nos enfrentamos de forma constante a grandes desafíos, muchos de ellos profundamente arraigados en nuestra sociedad. Aún cuando hemos sido testigos de los avances en equidad de género y representación, persisten barreras que dificultan el pleno desarrollo y la participación.
Uno de los principales desafíos es la violencia política de género, que se manifiesta a través de ataques, descalificaciones y obstáculos para ocupar posiciones de poder. Esta violencia no solo afecta al bienestar personal, sino que también busca silenciar voces, intimidar y limitar el impacto en la toma de decisiones.
Además, nos enfrentamos al reto de romper estereotipos, que aún persisten en la percepción pública y en el ámbito político. En diversas ocasiones, las mujeres somos más cuestionadas por el género que por nuestra capacidad, y se nos exige demostrar nuestras competencias de maneras que no necesariamente se exigen a nuestros colegas hombres.
Otro desafío importante es la doble o triple carga de trabajo, ya que gran parte de las mujeres debemos equilibrar la vida profesional con responsabilidades familiares, lo que limita el tiempo y energía para participar plenamente en la vida política.
Sin embargo, es esencial destacar que, aún con todos estos obstáculos, cada vez más mujeres estamos liderando y transformando espacios públicos, impulsando leyes y políticas públicas que promueven la equidad y la justicia social.
Desde mi trinchera, he impulsado políticas que empoderan a las mujeres, porque estoy convencida de que una sociedad más justa e igualitaria sólo será posible si garantizamos la participación plena y libre de violencia. Siendo el área de la salud dominada por mujeres, esencialmente dedicadas a la atención directa y al cuidado a través de profesiones como la enfermería y el trabajo social, al inicio de la administración solo el 20% de las posiciones de liderazgo eran ocupados por mujeres y durante estos 3 años hemos avanzado a un 40%; sin embargo aún falta mucho por hacer.
- En México, será el primer 8 de marzo en el que el país esté gobernado por una mujer ¿De qué manera impacta la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia en las luchas feministas?
La llegada de la Dra. Claudia Sheinbaum a la Presidencia de México es un momento histórico y simbólico para nuestro país, especialmente en el marco de esta conmemoración del 8 de marzo. Por primera vez, vemos a una mujer al frente del país, lo que representa no solo un avance en materia de igualdad, sino también un referente poderoso para millones de niñas y mujeres que ahora pueden imaginarse liderando en cualquier ámbito.
Este hito es un recordatorio de que el espacio público y el poder político también nos pertenecen. En el contexto de las luchas feministas, su liderazgo abre la oportunidad para que temas esenciales como la igualdad de género, la prevención de la violencia, el acceso a la salud y la justicia se impulsen con mayor fuerza desde las más altas esferas del gobierno.
No obstante, también es importante señalar que la lucha feminista va más allá de una sola persona o un solo mandato. El verdadero impacto se verá en las políticas públicas que se implementen para proteger y empoderar a todas las mujeres, especialmente a las más vulnerables.
Como mujer y servidora pública, mi compromiso es seguir trabajando desde el sector salud para garantizar que las políticas sean inclusivas, equitativas y con perspectiva de género. Este 8 de marzo reafirmamos nuestra responsabilidad de seguir abriendo caminos para las generaciones futuras.
Que este momento nos inspire a unir esfuerzos para seguir construyendo un México más justo, equitativo, representativo y libre de violencia.
- ¿Qué avances destacarías en los derechos políticos de las mujeres?
En México, hemos logrado avances significativos en los derechos políticos de las mujeres, fruto de décadas de lucha y participación activa. Entre los más destacados, me gustaría mencionarles:
- La paridad de género en todos los niveles de gobierno, gracias a la reforma constitucional de 2019, garantizando que las mujeres ocupemos al menos el 50% de los cargos públicos, tanto a nivel federal como local.
- Cada vez somos más mujeres en posiciones de alto nivel, hay un número creciente de gobernadoras, alcaldesas y legisladoras que están liderando cambios importantes en sus comunidades.
- Los avances en la protección contra la violencia política de género: La reforma de 2020 tipificó y sancionó la violencia política en razón de género.
- Participación activa de las mujeres en la agenda legislativa impulsando leyes con perspectiva de género, abordando temas cruciales como la igualdad salarial, los derechos reproductivos y la erradicación de la violencia.
Todos estos logros que les menciono son motivo de orgullo, y a la vez, un llamado a no detenernos. Desde mi lugar en la Secretaría de Salud continuaré apoyando a mis compañeras que han destacado, que se han comprometido y han trabajado incansablemente; impulsando acciones que promuevan la equidad y fortalezcan el liderazgo de las mujeres en todos los espacios.
- ¿Qué políticas públicas consideras prioritarias para garantizar la igualdad de género en el ámbito político?
Para garantizar la igualdad de género en el ámbito político, es fundamental que implementemos políticas públicas integrales que no solo nos abran espacios para las mujeres, sino que nos permitan participar plenamente y en condiciones de igualdad. Considero que algunas políticas prioritarias a las que les podríamos poner más atención son:
- Fortalecimiento de la paridad sustantiva.
- Prevención y sanción de la violencia política de género.
- Programas de formación y liderazgo para mujeres.
- Conciliación entre la vida pública y privada.
- Financiamiento equitativo para campañas políticas.
- Perspectiva de género en las políticas públicas.
Estas políticas son además de necesarias, urgentes. Desde mi rol en la Secretaría de Salud, estoy comprometida a impulsar acciones con perspectiva de género que contribuyan a construir una sociedad más equitativa, en la que las mujeres participemos plenamente y sin barreras en la vida pública y política.

- ¿Ha experimentado violencia política de género en el ejercicio de su carrera?
Como mujer desempeñando cargos de responsabilidad en el ámbito público y privado, he enfrentado innumerables desafíos que reflejan las barreras de género que aún persisten en nuestra sociedad. Si bien, he tenido el privilegio de colaborar con equipos que valoran mi trabajo y profesionalismo, también he experimentado situaciones donde mi capacidad ha sido cuestionada por razones ajenas a mi preparación o experiencia.
La violencia política de género no siempre es explícita; con frecuencia se manifiesta en forma de descalificaciones o comentarios que intentan minimizar nuestra autoridad o liderazgo simplemente por ser mujeres. Es importante reconocer que estas actitudes son parte de una estructura que históricamente ha limitado nuestra participación plena en la vida pública.
Sin embargo, estas experiencias, lejos de desmotivarme, me han impulsado a trabajar con más fuerza para abrir camino a otras mujeres. Hoy, mi responsabilidad es, además de visibilizar estas realidades, ser parte activa de la solución, promoviendo políticas públicas que erradiquen la violencia política de género y fomenten entornos seguros y equitativos para todas.
- ¿Qué mensaje enviarías a las mujeres que aspiran a ocupar cargos de elección popular?
Me gustaría recordarles que su voz es necesaria, su liderazgo es valioso y nuestra participación es urgente.
El camino hacia la representación política puede estar lleno de desafíos, pero también es una oportunidad única para transformar realidades, defender causas justas y construir una sociedad más equitativa. Confíen en su capacidad y en su preparación, porque el talento y la pasión no tienen género.
Las invito a transitar este camino con valentía y autenticidad, recordando que cada paso que avanzan, abre puertas para que más mujeres puedan seguir sus huellas. No permitan que se silencien sus voces; escuchen, dialoguen y nunca pierdan de vista las causas que las llevaron a levantar la mano para servir.
- ¿De qué manera el activismo político femenino ha transformado la agenda pública en México?
Las voces de las mujeres organizadas han logrado que temas que antes eran ignorados o pasados por alto ahora ocupen un lugar prioritario en las políticas públicas. Esta transformación se refleja en múltiples avances que han impactado profundamente nuestra sociedad:
1. Paridad de género y participación política.
2. Visibilización y combate a la violencia de género.
3. Derechos sexuales y reproductivos.
4. Reconocimiento del trabajo de cuidados.
5. Presupuesto con perspectiva de género.
6. Transformación cultural.
El activismo político femenino no solo ha transformado leyes y políticas, sino también conciencias. Nos ha enseñado que la lucha por la igualdad es colectiva y que, cuando las mujeres alzamos la voz, el cambio es imparable, y avanza toda la sociedad.
- ¿Los partidos políticos han estado a la altura en la promoción de la participación de las mujeres?
En los últimos años, hemos visto avances importantes en la participación política de las mujeres, muchos de ellos impulsados por reformas que han obligado a los partidos a garantizar la paridad. Hemos avanzado, pero aún queda camino por recorrer. Si bien la paridad es hoy una realidad en las candidaturas, esto no siempre se ha traducido en igualdad de oportunidades reales. Las mujeres aún enfrentan desafíos como:
- Violencia política de género.
- Simulación en candidaturas.
- Falta de apoyo y formación.
- Brecha en el financiamiento.
Es justo reconocer que algunos partidos han impulsado liderazgos femeninos importantes y han contribuido a visibilizar el papel de las mujeres en la política. El ejemplo más claro es que hoy México tiene a su primera mujer presidenta, lo que es un avance histórico y simbólico.
Sin embargo, para que la participación de las mujeres sea plena y sustantiva, los partidos deben:
- Promover liderazgos femeninos reales y apoyar a las mujeres en todas las etapas de su carrera política.
- Garantizar igualdad en el acceso a recursos y espacios de toma de decisiones.
- Sancionar y prevenir la violencia política de género.
- Fomentar una cultura interna de paridad, inclusión y respeto.
Porque la democracia plena sólo existe cuando las mujeres participan, deciden y lideran en igualdad de condiciones.
- ¿Crees que las cuotas de género en candidaturas han sido efectivas?
Sin duda, las cuotas de género han sido un mecanismo necesario y efectivo para abrir espacios a las mujeres en la política.
Las cuotas de género rompieron barreras y permitieron que muchas mujeres demostraran su capacidad en espacios donde antes se les negaba la oportunidad. Sin embargo, la efectividad de las cuotas no solo se mide en números, sino en la calidad de la participación. Lo importante ahora es avanzar hacia la paridad sustantiva, es decir, que las mujeres no solo estén en las candidaturas, sino en el poder real de toma de decisiones.
- ¿Cuál es tu perspectiva sobre los derechos políticos de las mujeres indígenas y afrodescendientes?
Los derechos políticos de las mujeres indígenas y afrodescendientes son una causa urgente y fundamental en la construcción de una democracia verdaderamente inclusiva y representativa. Si bien México ha avanzado en temas de paridad y participación femenina, las mujeres indígenas y afrodescendientes continúan enfrentando barreras estructurales que limitan su acceso al poder y su representación en la toma de decisiones.

Entre los principales desafíos que enfrentan están:
- Discriminación y racismo.
- Violencia política de género interseccional.
- Falta de acceso a recursos y formación política.
- Limitaciones en sistemas normativos internos.
Aún con estos obstáculos, es importante reconocer que las mujeres indígenas y afrodescendientes son lideresas comunitarias, defensoras del territorio, guardianas de la cultura y agentes de cambio en sus comunidades. Su participación política es vital para garantizar que las políticas públicas reflejen la diversidad y riqueza de nuestra nación.
- ¿Qué medidas deberían adoptarse para erradicar la violencia política contra las mujeres en razón de género?
- Erradicar la violencia política contra las mujeres requiere un enfoque integral que combine legislación, educación y una verdadera transformación cultural de hombres y mujeres. En primer lugar, es fundamental fortalecer y hacer cumplir las leyes que protegen a las mujeres en la política, asegurando que haya consecuencias claras para quienes ejerzan violencia o intenten limitar su participación. También es necesario garantizar mecanismos de denuncia eficaces y seguros, que no revictimicen a quienes sufren estas agresiones.
- Por otro lado, la educación juega un papel clave. Desde temprana edad, debemos fomentar una cultura de igualdad y respeto, donde se normalice la presencia de mujeres en todos los espacios de poder. También es crucial sensibilizar a partidos políticos, funcionarios y la sociedad en general sobre la importancia de la paridad de género y la erradicación de la violencia en todas sus formas.
- Finalmente, necesitamos más mujeres en posiciones de liderazgo que impulsen estas transformaciones y sirvan de inspiración para las nuevas generaciones. La violencia política no debe ser un obstáculo para ninguna mujer con vocación de servicio, y nuestro deber es seguir trabajando para que todas tengan las mismas oportunidades de participar y decidir el rumbo de nuestro país.
- ¿Cómo equilibrar tu vida personal con tu carrera política? ¿Has enfrentado obstáculos debido a su género en este ámbito?
- Equilibrar la vida personal con una carrera en el servicio público es un desafío constante y es una realidad que, como mujeres, solemos enfrentar mayores expectativas y presiones. Para mí, el equilibrio radica en priorizar, organizar y, sobre todo, rodearse de una red de apoyo sólida, tanto en lo profesional como en lo personal.
- Reconozco que, en este camino, he enfrentado obstáculos derivados de estereotipos de género. Como muchas mujeres, he tenido que demostrar mi capacidad más allá del currículum, superando juicios sobre si podía ‘compatibilizar’ mi vida familiar con mi carrera. A menudo, las mujeres somos cuestionadas no por nuestras decisiones, sino por nuestra capacidad de «conciliar» roles, una presión que rara vez enfrentan los hombres.
- Además, he visto cómo, en espacios de decisión, la voz de las mujeres puede ser minimizada o interrumpida, y cómo nuestra autoridad se enfrenta a prejuicios profundamente arraigados. Pero he aprendido que la mejor respuesta es la preparación, la firmeza y la coherencia en cada paso.
- Para equilibrar mi vida personal con mi carrera, he adoptado tres principios esenciales:
1. Establecer límites claros: Respetar el tiempo para mi vida personal y familiar, entendiendo que el descanso y el bienestar son esenciales para liderar con claridad y empatía.
2. Delegar y confiar en mi equipo: Liderar también es formar equipos sólidos y confiar en su capacidad. Un buen liderazgo es aquel que se construye en comunidad.
3. Cuidar mi bienestar físico y emocional: Promover la salud y el equilibrio desde mi propio ejemplo, porque no podemos cuidar a los demás si descuidamos nuestra propia salud.
- ¿Qué legado esperas dejar para las futuras generaciones de mujeres en la política mexicana?
Más que un legado personal, espero contribuir a la construcción de un camino más amplio, más seguro y más justo para todas las mujeres que aspiran a servir y liderar en la vida pública de nuestro país.
Mi mayor deseo es que, en el futuro, ninguna mujer tenga que justificar su presencia en la política ni demostrar que merece estar donde está. Que se les reconozca por su talento, su capacidad y su compromiso, no por su género.
Si algo he aprendido es que el poder, cuando se ejerce con propósito, transforma vidas. Y quiero que mi paso por el servicio público sea recordado no solo por lo que hice, sino por cómo abrí puertas y derribé barreras para que otras mujeres pudieran llegar aún más lejos.
A las mujeres que vienen detrás, les digo: El espacio es suyo. Levanten la voz. Tomen decisiones. Conduzcan con empatía. Y nunca permitan que alguien les haga dudar de su capacidad para liderar.
Mi legado será siempre la convicción de que las mujeres no sólo pertenecemos en la política: somos esenciales para transformarla y humanizarla.

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