AMLO Y SU TUIT, MÁSNEGATIVOS QUE POSITIVOS: CHATGPT - Campaigns and Elections México

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AMLO Y SU TUIT, MÁSNEGATIVOS QUE POSITIVOS: CHATGPT

El reciente mensaje publicado en la red social X por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, en el que pidió apoyo económico para el pueblo de Cuba, detonó una conversación digital altamente polarizada que se expandió rápidamente tanto en redes sociales como en medios de comunicación. De acuerdo con un análisis de conversación elaborado por ChatGPT en un monitoreo tipo War Room digital, el posicionamiento del exmandatario logró activar a su base política, provocar una reacción inmediata del sector opositor y generar amplificación mediática.

La cuenta de López Obrador es una de las más influyentes del ecosistema político digital en México, contando con más de 10 millones de seguidores. Este tamaño de audiencia provoca que sus publicaciones generen un efecto de amplificación inmediata entre simpatizantes, críticos y medios de comunicación. El análisis de la IA indica que el tipo de mensajes publicados por el exmandatario suelen detonar conversaciones en las que diferentes comunidades reaccionan casi de manera simultánea, pero con narrativas opuestas.

En las primeras horas tras la publicación se observó una dinámica típica de tres fases. Durante la primera hora ocurrió la activación de la base afín al exmandatario: militantes vinculados a Movimiento Regeneración Nacional (Morena), cuentas identificadas con el movimiento “obradorista”, influencers cercanos a la Cuarta Transformación y activistas ideológicos comenzaron a replicar el mensaje mediante reposts y comentarios de respaldo. En este bloque predominó una narrativa de solidaridad con el pueblo cubano y críticas al bloqueo económico de Estados Unidos contra la isla. Entre las palabras y etiquetas que comenzaron a circular se encontraban términos como “bloqueo”, “soberanía” y “pueblo cubano”.

Entre una y tres horas después apareció el contraataque opositor. Cuentas críticas del obradorismo, periodistas y analistas políticos comenzaron a responder el mensaje mediante citas y comentarios directos. El análisis identifica que en esta etapa se produjo lo que en el entorno digital se conoce como ratio político, momento en el que un mensaje recibe un volumen elevado de respuestas críticas. Las narrativas dominantes de este bloque se centraron en acusaciones de que el exmandatario “defiende dictaduras”, cuestionamientos sobre la coherencia de su postura frente a organizaciones civiles y críticas a lo que algunos usuarios calificaron como una “intervención ideológica en asuntos internacionales”.

La tercera fase ocurrió entre tres y ocho horas después de la publicación, cuando diversos medios digitales retomaron el mensaje y lo convirtieron en nota informativa. Titulares sobre la reaparición de López Obrador en redes sociales y su posicionamiento sobre Cuba comenzaron a circular en portales informativos y cuentas periodísticas. Esta cobertura mediática provocó un nuevo aumento en reposts, comentarios y citas del mensaje original, ampliando el debate más allá del entorno inmediato de seguidores y críticos del expresidente.

El análisis divide la conversación digital en cuatro grandes clusters o tribus políticas. El primero corresponde a la base obradorista, compuesto principalmente por militantes de Morena y cuentas latinoamericanas que participan en debates sobre política regional, y que representó entre 35 y 40% de la conversación. En este grupo predominó la narrativa de solidaridad latinoamericana, acompañada de críticas al embargo estadounidense y mensajes de respaldo a la postura de López Obrador.

El segundo cluster, que representó entre el 40 y 45% de la conversación, estuvo integrado por cuentas opositoras y generó la mayor cantidad de respuestas directas al mensaje, así como la mayor cantidad de citas. La narrativa dominante giró en torno a críticas al sistema político cubano, acusaciones de autoritarismo y cuestionamientos al posicionamiento internacional del exmandatario mexicano.

Un tercer grupo estuvo conformado por medios de comunicación y analistas políticos, que representaron entre 10 y 15% de la conversación. Estas cuentas se enfocaron principalmente en reproducir el contenido del mensaje, publicar fragmentos o comentar su impacto político. 

Finalmente, un cuarto cluster, que representó solamente entre 5 y 10$, correspondió a audiencias internacionales, principalmente cuentas latinoamericanas y perfiles de izquierda regional que replicaron el mensaje en el contexto del debate geopolítico sobre Cuba.

El patrón de interacción observado responde al comportamiento típico de un mensaje polarizador en redes sociales. Los “likes” provinieron en su mayoría de simpatizantes del exmandatario, mientras que las citas fueron utilizadas principalmente por cuentas opositoras para expresar críticas o desacuerdos. El elevado número de respuestas directas al tuit fue identificado como uno de los indicadores clave del nivel de conflicto político que generó el mensaje dentro de la conversación digital.

El monitoreo también identificó tres narrativas principales que dominaron el debate. La primera fue la de “solidaridad latinoamericana”, impulsada por simpatizantes del obradorismo y centrada en la defensa de la soberanía cubana y la denuncia del bloqueo económico. La segunda fue la de “defensa de dictaduras”, promovida por usuarios críticos que interpretaron el mensaje como un respaldo al gobierno cubano. Finalmente, una tercera, impulsada principalmente por medios de comunicación, se enfocó en la reaparición del exmandatario en el ojo público y en el impacto político de su mensaje en redes sociales.

El análisis también identificó a las cuentas que más contribuyeron a amplificar la conversación. Entre los perfiles que replicaron el mensaje desde una perspectiva favorable se encuentran el periodista José Luis Granados Ceja, el medio internacional Kawsachun News, así como comunicadores y analistas como Epigmenio Ibarra, Pedro Miguel, Jenaro Villamil, Hernán Gómez Bruera y Sabina Berman. También participaron medios como La Jornada y SinEmbargo.

Del lado crítico, el debate fue amplificado por periodistas y analistas como Carlos Loret de Mola, Denise Dresser, Jorge Ramos, Héctor de Mauleón y el comunicador digital Chumel Torres, quienes cuestionaron el posicionamiento del expresidente.

Finalmente, diversos medios informativos contribuyeron a trasladar el debate desde la red social hacia la agenda mediática nacional. Entre ellos se encuentran Forbes México, El Universal, Milenio, Proceso y Aristegui Noticias, cuyas publicaciones ampliaron el alcance del tema hacia audiencias más amplias.

En términos estratégicos, el balance del análisis concluye que el mensaje logró tres objetivos principales: activar a la base política del obradorismo, dominar la agenda digital durante varias horas y generar conversación mediática. Sin embargo, también identificó limitaciones como la incapacidad de persuadir a audiencias neutrales o de controlar el encuadre narrativo impulsado por la oposición. Por ello, el informe clasifica el posicionamiento como un “mensaje identitario”, cuyo objetivo central no fue convencer a nuevos públicos sino reafirmar la base ideológica y el posicionamiento asociado a la figura de López Obrador en la política latinoamericana.