ECUADOR, LA PRUEBA DE QUE LA GENERACION Z CONSULTA LA IA ANTES DE VOTAR  - Campaigns and Elections México

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ECUADOR, LA PRUEBA DE QUE LA GENERACION Z CONSULTA LA IA ANTES DE VOTAR 

El dato que cambiará las campañas en 2026

  • @jsanchezerazo, @joseurquijor

Por primera vez en Latinoamérica tenemos evidencia empírica de un fenómeno que transformará las campañas electorales: la Generación Z consulta a la Inteligencia Artificial no solo para informarse sobre política, sino para pedirle orientación sobre cómo votar.

Los jóvenes entre 16 y 30 años ha incorporado la inteligencia artificial en su vida cotidiana como si fuera una extensión emocional y cognitiva: la consulta como “doctor”, “terapeuta” o “amigo consejero” es una práctica normalizada dentro de sus rutinas digitales. Este hábito de dialogar con sistemas automatizados para resolver angustias, dudas personales o dilemas cotidianos crea un entorno donde la IA no solo es una herramienta técnica. 

En ese escenario, trasladar esta dinámica al ámbito político es una progresión natural: para la generación Z, la IA ya cumple funciones de escucha, contención y explicación, por lo que pedirle claridad sobre elecciones o procesos cívicos se convierte en un paso más dentro de un ecosistema de confianza tecnológica que ellos mismos han construido.

Este estudio parte precisamente de ese comportamiento emergente: los jóvenes empiezan a usar a la IA como una forma de “analista electoral personal”, un recurso inmediato para decodificar preguntas, evaluar escenarios y entender el contexto sin recurrir a instituciones, medios o actores tradicionales.

A diferencia de generaciones mayores, que mantienen una separación entre vida emocional, vida informativa y vida política, la Generación Z integra todo en una misma lógica de acompañamiento digital. Por eso, medir cómo la IA influye en su proceso político resulta crucial para comprender el nuevo ecosistema electoral: no se trata de delegar el voto, sino de incorporar a la IA en la arquitectura de reflexión previa a la decisión, del mismo modo en que la utilizan para gestionar tareas cotidianas.

Lo que antes era una intuición de consultores, hoy es un dato verificable y medible. Durante la consulta popular y referéndum 2025 del Ecuador, el equipo de Monitor Digital y Sentido Común Latinoamérica levantó el primer estudio regional sobre voto asistido por IA.

El hallazgo es contundente: los jóvenes están integrando a la IA como un actor dentro de su proceso deliberativo, y esto obliga a replantear la forma en la que diseñamos narrativas, mensajes y estrategias electorales.

Este estudio surge inspirado en las reflexiones del libro «Polarización, soledad y algoritmos. Una radiografía de las nuevas generaciones», una investigación profunda sobre los valores, comportamientos y actitudes de la Generación Z,  de Antoni Gutiérrez-Rubí, quien advierte que la vida digital ya no es un apéndice de la vida emocional de los jóvenes: es su lugar de contención, de compañía y, cada vez más, de orientación. Luego del levantamiento de 1,200 encuestas en las principales ciudades del Ecuador encontramos que votar, para la Generación Z, entra en esa misma lógica.

El punto de partida: la IA como nueva fuente de claridad política

El estudio revela que 63% de la Generación Z usó IA para aclarar dudas sobre la consulta popular. La cifra es tan clara como disruptiva: mientras en el pasado los medios eran la principal fuente de noticias y el voto se orientaba también a través de la familia o de los debates tradicionales, hoy comienza a ser diferente sobre todo para quienes tienen entre 16 y 30 años. 

INSERTAR Tabla 1. Uso de IA para aclarar dudas electorales (por generación) 

La brecha es generacional y estructural: el 39% de los millennials también consultó herramientas como Chat GPT, Gemini o Grok para informarse y aclarar dudas sobre la Consulta Popular en Ecuador; los números bajan mientras aumenta la edad, así se confirma en la generación X que apenas el 22% utilizó estas herramientas, o los Baby Boomers que apenas llegaron al 12%.  Esto corrobora lo que el Digital News Report 2025 de Reuters Institute lleva años advirtiendo: la confianza en los medios tradicionales está en caída libre. Solo el 40% de latinoamericanos dice confiar “habitualmente” en las noticias; en Ecuador, la caída es aún más pronunciada entre menores de 30 años. La Generación Z no desconfía de la información, pero sí de los intermediarios tradicionales

Cuando la IA deja de informar… y empieza a influir

El hallazgo más llamativo y más incómodo para la clase política es este: 34% de los jóvenes le preguntó directamente a la IA “cómo debería votar”, en una lógica de acompañar su razonamiento. Los resultados muestran que la Generación Z no solo usa la inteligencia artificial para informarse, sino que 3 de cada 10 reconoce haberle preguntado directamente cómo debería votar. Este dato es particularmente relevante porque evidencia un cambio profundo en la forma en que los electores jóvenes procesan su decisión política: están dispuestos a incorporar a la IA no solo como fuente de información, sino también como referencia orientadora en la definición de su voto. En términos electorales, esto convierte a la IA en un actor dentro del proceso deliberativo de esta generación, que consulta, contrasta y valida sus dudas en este espacio.

Entre las generaciones mayores, este comportamiento se reduce: solo 27% de los Millennials, 11% de la Generación X y un marginal 4% de Baby Boomers han pedido a la IA una recomendación explícita de voto. Esto demuestra que mientras los adultos mantienen una separación entre tecnología y decisión electoral, los jóvenes integran ambos mundos con naturalidad. El hallazgo más importante es que la Z está rompiendo la frontera simbólica del voto como decisión exclusivamente personal, permitiendo que la IA sea parte del proceso consultivo previo. No delegan la decisión, pero sí la incluyen como un actor más en su ecosistema de orientación, marcando una tendencia que podría consolidarse en futuros ciclos electorales.

INSERTAR Tabla 2. ¿Le pidió a la IA una recomendación de voto?

Este comportamiento coincide con tendencias globales. Un estudio de la Universidad Manuela Beltrán en Colombia encontró que más de la mitad de los jóvenes usa IA para hablar de salud mental; y, basados en el libro de Gutiérrez – Rubi quien advierte que uso de redes sociales aumentan especialmente entre quienes admiten sufrir soledad no deseada. Si la IA ya es confidente emocional, ¿por qué no sería confidente electoral? El ecosistema emocional y cognitivo se ha fusionado y según nuestro estudio, la política parece haber entrado en ese mismo canal.

La influencia es real: la IA sí mueve el voto

La Generación Z es el grupo con mayor apertura a que la inteligencia artificial influya en su decisión electoral: un 54% admite que la IA influirá desde “algo” hasta “mucho” en su voto. Este dato es decisivo porque muestra que la mitad del electorado joven incorpora activamente a la IA dentro de su proceso deliberativo, no solo como fuente informativa, sino como un elemento que puede moldear su postura final. El hecho de que apenas el 26% descarte por completo cualquier influencia evidencia un cambio estructural en la manera en que los jóvenes articulan su decisión política: se apoyan en sistemas de orientación digital que consideran útiles, rápidos y emocionalmente neutrales.

INSERTAR Tabla 3. Influencia de la IA en la decisión final

En el resto de generaciones, la apertura disminuye. La diferencia marca una línea clara: la Z se mueve en un ecosistema político donde la IA empieza a formar parte del proceso de reflexión y decisión, mientras que los segmentos mayores conservan una lógica de decisión más. En términos electorales, esto implica que la influencia de la IA no es marginal en los jóvenes, sino que empieza a convertirse en un componente activo que puede incidir en cómo se forman sus convicciones en momentos de votación. 

Esto es clave para quienes hacemos campañas: ya no solo debemos persuadir al votante sino influir en la información de la cual se alimentan los modelos predictivos de la IA que el votante consulta. Las campañas que no consideren esto estarán diseñando mensajes para un ecosistema que dejó de existir.

El blackout informativo de la Generación Z

Tal vez el hallazgo más perturbador es que más de la mitad de los jóvenes no buscó noticias políticas durante la consulta: 28% no buscó ninguna y el 30% casi nunca lo hizo, lo que significa que más de la mitad del segmento joven atravesó el proceso electoral con baja o mínima exposición informativa. Esto evidencia un patrón claro: la Generación Z no se informa por vías tradicionales ni mantiene una búsqueda activa de contenido político, sino que consume información cuando esta aparece en sus entornos naturales más que a través de una búsqueda deliberada. Sin embargo, un 26% sí buscó noticias “a veces”, lo que muestra un comportamiento más intermitente y condicionado por el contexto o por la influencia de algún personaje que siguen, no por una rutina informativa estable.

Tabla 4. Exposición a noticias durante la consulta

Esto confirma una tendencia que señala Reuters: Los jóvenes no consumen noticias, las encuentran de manera incidental, especialmente en TikTok, Instagram y YouTube.

El Mapa de Influencers y Plataformas 2025 del Reuters Institute demuestra que en TikTok, 57% de los usuarios que se informan lo hacen siguiendo creadores individuales, no medios; en YouTube, las audiencias jóvenes confían más en comentaristas, youtubers y “newsfluencers” que en periodistas certificados, lo que nos indica que la autoridad informativa dejó de ser institucional y pasó a ser performativa. Hoy la credibilidad se construye desde la autenticidad de las personas, no desde la marca de los grandes medios de información.

El primer electorado híbrido de la historia

Nuestro estudio revela algo sin precedentes en la región: La Generación Z vota desde un ecosistema donde conviven tres influencias simultáneas: 1) Emocional digital (la IA como acompañante); 2) Incidental social (lo que aparece en redes, no lo que buscan), y 3)  Parainformativa (creadores de contenido por encima de los periodistas). En paralelo, consumen política de forma fragmentada e incidental, a través de aquello que aparece en sus timelines sin que lo hayan buscado. La noticia deja de ser un destino y se convierte en un hallazgo. Además, su credibilidad se deposita en creadores de contenido, en youtubers, tiktokers y comentaristas que han reemplazado gradualmente a los entrevistadores tradicionales como referentes de interpretación política. 

La Generación Z combina sin conflicto estas tres fuentes: la emocional-digital (IA), la incidental (redes) y la parainformativa (creadores). Este ecosistema revela un fenómeno crítico: no es que estén despolitizados, sino que han desplazado su vida cívica a territorios donde la política tradicional rara vez llega con suficiencia como por ejemplo Discord en Nepal.

Implicaciones estratégicas para campañas y consultores

Este nuevo comportamiento demanda un rediseño profundo de las campañas políticas. Los estrategas ya no podemos pensar en mensajes únicamente dirigidos a medios tradicionales o redes sociales: debemos considerar que muchos jóvenes validarán esas narrativas con una IA. Esto implica que el diseño de los mensajes tiene que ser “IA-friendly”, es decir, que la información pública sobre un candidato sea clara, verificable y coherente, para que los modelos generativos no la contradigan, sino que la refuercen cuando un votante pida orientación.

A esta nueva lógica se suma el papel dominante de los creadores de contenido, quienes se han convertido en el puente emocional e interpretativo de millones de usuarios. Ignorar este ecosistema sería ignorar la conversación política real de las audiencias más jóvenes. Además, la exposición incidental obliga a construir mensajes más sintéticos, diseñados para ser entendidos incluso fuera de contexto, pues el votante joven no sigue un ciclo deliberado de consumo informativo, sino una lógica de interacción fortuita.

Finalmente, emerge una nueva dimensión: la reputación algorítmica. Lo que la IA dice de un candidato: cómo resume su perfil, cómo explica sus propuestas, qué advertencias incluye, qué matices destaca. Todo eso influirá directamente en la percepción del votante joven. Hace unos años las campañas ya no compiten solo en plazas públicas o en entrevistas televisivas, sino también dentro del espacio silencioso donde ocurre una conversación íntima entre un ciudadano y las redes sociales, y hoy por hoy tenemos que sumar a esa arena pública algún modelo de inteligencia artificial.

El voto algorítmico llegó para quedarse

La Generación Z posiblemente no se ha alejado de la vida pública; simplemente se mueve en un ecosistema donde la autoridad informativa ya no coincide con las formas tradicional de la política. En ese entorno, la inteligencia artificial y los creadores de contenido funcionan como espacios de orientación que los jóvenes sienten más cercanos, más directos y menos expuestos a intereses que consideran opacos. Nuestro estudio confirma que su proceso deliberativo ocurre ahí: en la intersección entre tecnología, emoción y búsqueda de claridad.

Este hallazgo plantea un reto para quienes trabajamos en comunicación política: reconstruir la confianza desde una conversación que los jóvenes reconozcan como auténtica y construir un puente hacia el futuro que para la generación Z parece desolador. La tarea no es competir con la IA ni sustituirla, sino recuperar relevancia en un ecosistema donde la ciudadanía decide a partir de las herramientas que le resultan útiles, comprensibles y consistentes. Si la política quiere volver a ser una referencia para esta generación, tendrá que adaptarse a su forma de procesar el mundo y a los espacios donde hoy se forman sus convicciones.

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Sobre los autores: 

Jorge Sánchez Erazo es  consultor de comunicación política con más de 10 años de experiencia, especializado en redes sociales y ciencia de datos para campañas electorales en varios países de América Latina. 

José Manuel Urquijo es estratega en comunicación política, con experiencia en campañas electorales y posicionamiento de partidos y candidatos en varios países de Latinoamérica. Se especializa en narrativa pública, manejo de crisis y entrenamiento de voceros de alto nival.