
Redacción C&E. Gaby Jiménez es originaria de Guadalajara y actualmente diputada federal por Morena, un espacio donde impulsa políticas públicas en beneficio de las mujeres y de la eliminación de la violencia política.
En plática con Campaigns and Elections, comenta su intención de llevar la paridad más allá del terreno político y prepara una iniciativa para que esta sea obligatoria también en la conformación de las Cámaras empresariales.
“Este tipo de batallas no se trata solo de obtener poder por el poder, sino de reconocer la deuda histórica con la lucha feminista. Una posición sin capacidad real de decisión, sin recursos políticos ni atribuciones, se convierte en un mero adorno”, afirmó.
- ¿Cómo llegan las mujeres para la conmemoración del 8 de marzo en este 2025?
Las mujeres llegan al 8 de marzo de 2025 con esperanza, con mucha ilusión de ser la generación a la que le tocó ver a la primera mujer en la Presidencia de la República y saber que pusimos nuestro granito de arena.
Durante este gobierno, se han logrado avances significativos en materia de igualdad sustantiva, principalmente con el reconocimiento constitucional de la igualdad entre hombres y mujeres, el fortalecimiento de la atención a víctimas y tipificación de delitos contra la mujer.
La agenda de las mujeres es prioritaria y con la creación de la Secretaría de las Mujeres se evidencia indiscutiblemente. La creación de la Secretaría de las Mujeres representa un paso fundamental en la institucionalización de políticas con perspectiva de género.
- ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en la política mexicana actualmente?
Los principales desafíos que enfrentan las mujeres en la política mexicana actualmente están relacionados con lograr una verdadera representación en puestos estratégicos. Aunque se han dado avances significativos, persisten obstáculos. Se ha logrado paridad en congresos, pero no la tenemos en posiciones de toma de decisiones.
Por ejemplo, en la bancada de Morena en el Congreso, solo hay una mujer en un cargo de dirigencia, y fue necesario luchar para que se respetaran las atribuciones establecidas en el reglamento interno.
Este tipo de batallas no se trata solo de obtener poder por el poder, sino de reconocer la deuda histórica con la lucha feminista. Una posición sin capacidad real de decisión, sin recursos políticos ni atribuciones, se convierte en un mero adorno.
Afortunadamente, el respaldo de diputadas y diputados de Morena ha permitido fortalecer la vicecoordinación que encabezo. En este sentido, junto con otras diputadas, busco impulsar una iniciativa para garantizar la paridad en las Cámaras empresariales. No basta con que haya mujeres en estos espacios, es fundamental que su voz cuente y tenga un impacto real en la toma de decisiones.
Además, recientemente instalamos el Grupo Plural por la Igualdad Sustantiva que constituye un espacio de convergencia en el que las diputadas de todos los grupos parlamentarios podrán aportar y coordinar esfuerzos, independientemente de su filiación política. Este grupo será una plataforma clave para continuar el avance en los derechos de las mujeres y la igualdad sustantiva en México. Debemos organizarnos sin importar colores hasta que la igualdad se haga costumbre.
En México, será el primer 8 de marzo en el que el país esté gobernado por una mujer ¿De qué manera impacta la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia en las luchas feministas?
La llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de México marca un antes y un después en la historia del país, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la igualdad y la justicia. Su victoria representa un avance significativo para las mujeres en la política y fortalece la presencia femenina en los espacios de toma de decisiones.
Como ella misma expresó en su discurso de toma de protesta, no llega sola, sino acompañada por todas aquellas mujeres que han luchado por la equidad. Su presidencia abre la puerta a nuevas oportunidades para consolidar derechos, ampliar la representación y continuar impulsando políticas con perspectiva de género.

- ¿Qué avances destacarías en los derechos políticos de las mujeres?
La presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado diversas reformas que refuerzan estos derechos en la Constitución y en las leyes secundarias del país. Entre los cambios más relevantes se encuentran modificaciones al Código Nacional de Procedimientos Civiles, al Código Penal y a la Ley Federal del Trabajo. Estas reformas consolidan su compromiso por la igualdad sustantiva, la equidad laboral y el derecho a vivir sin violencia, además de implementar medidas concretas para cerrar la brecha salarial de género.
Asimismo, se han establecido nuevas disposiciones de protección, como la obligación de que el agresor abandone el hogar en casos de violencia de género y el reconocimiento de la violencia vicaria como una problemática urgente. También se ha creado un Registro Nacional de Medidas y Órdenes de Protección, que facilita el acceso a mecanismos de seguridad para mujeres, adolescentes y niñez en situación de riesgo.
Estos avances legislativos colocan a México a la vanguardia en la protección de los derechos de las mujeres y las niñas, reforzando el compromiso del país con la igualdad de género y la seguridad femenina.
- ¿Qué políticas públicas consideras prioritarias para garantizar la igualdad de género en el ámbito político?
Para garantizar la igualdad de género en la política y en la sociedad, es fundamental consolidar la paridad en los cargos públicos, asegurando la representación equitativa de mujeres en todos los niveles de toma de decisiones. Esto implica reforzar la legislación en materia de paridad, garantizar el financiamiento público para candidaturas femeninas y promover la capacitación en igualdad de género para actores políticos y funcionarios.
Asimismo, es necesario revisar y reformar normas y prácticas políticas que perpetúan la desigualdad, asegurando una cultura institucional libre de discriminación. La consolidación de la participación política de las mujeres debe incluir gabinetes paritarios y garantizar la paridad en los procesos electorales.
Además, se debe avanzar en un marco legislativo para la creación de un Sistema Nacional de Cuidados, fortalecer fiscalías con perspectiva de género, perfeccionar el tipo penal de feminicidio y mejorar las Alertas de Violencia de Género. También es clave garantizar el acceso pleno a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y reconocer sus derechos agrarios.
Estas acciones permitirán construir un entorno más justo e inclusivo, donde las mujeres puedan participar plenamente en la toma de decisiones y acceder en igualdad de condiciones a posiciones de poder.
¿Has experimentado violencia política de género en el ejercicio de su carrera?
Sí, he vivido violencia política de género y, lamentablemente, aún la enfrento. Pero lejos de rendirme, esto me impulsa a seguir dando la batalla para que ninguna mujer tenga que pasar por lo mismo en la vida pública ni en la política.
Me hermanaré con todas las mujeres, sin importar su posición o partido, porque la lucha contra las prácticas machistas que aún persisten es una causa que nos une. No daremos un paso atrás hasta erradicar la violencia política de género y abrir camino a nuevas generaciones en igualdad y con respeto.
- ¿Qué mensaje enviarías a las mujeres que aspiran a ocupar cargos de elección popular?
A las mujeres que aspiran a ocupar cargos de elección popular, mi mensaje es claro: no están solas. Los desafíos en la política pueden ser grandes, pero juntas podemos superarlos. Confíen en su capacidad, perseveren y recuerden que el cambio se construye con unidad y sororidad. Evitemos reproducir las violencias que hemos combatido y trabajemos juntas para abrir más espacios para todas.
- ¿De qué manera el activismo político femenino ha transformado la agenda pública en México?
El activismo político femenino ha transformado la agenda pública en México al aportar una visión más comprometida, sensible y trabajadora. Las mujeres enfrentamos múltiples responsabilidades y, aun así, demostramos capacidad para liderar con honestidad y determinación. Nuestra participación no solo amplía la representación, sino que también renueva y refresca las prácticas políticas, impulsando cambios con perspectiva de género y promoviendo una agenda más inclusiva y equitativa.

- ¿Los partidos políticos han estado a la altura en la promoción de la participación de las mujeres?
Los partidos políticos han avanzado en la promoción de la participación de las mujeres, adaptándose a las exigencias de paridad tanto en la derecha como en la izquierda. La normativa actual exige equidad en las candidaturas de todos los niveles, lo que ha impulsado una mayor representación femenina.
Sin embargo, en Morena existe un compromiso especial por fortalecer el papel de las mujeres como protagonistas de la vida pública. Es el partido que ha impulsado con mayor fuerza políticas de igualdad, tanto en su estructura interna como en la agenda legislativa y gubernamental. Gracias a estas políticas tenemos hoy una mujer al frente de nuestro partido, Luisa María Alcalde y también una Secretaria General, Carolina Rangel.
Sin embargo, pienso que ahora debemos promover que en los congresos locales y federales, exista paridad en las coordinaciones y vicecoordinaciones de grupos parlamentarios.
- ¿Crees que las cuotas de género en candidaturas han sido efectivas?
Las cuotas de género han sido una herramienta clave para impulsar la participación política de las mujeres. Más allá de solo postular candidatas, ahora se busca garantizar que realmente accedan a los cargos. Antes, muchas eran asignadas a distritos o municipios con baja probabilidad de triunfo, limitando su impacto en la toma de decisiones. Hoy, las reglas han cambiado, permitiendo que las mujeres compitan en condiciones más equitativas y accedan a posiciones de poder. Gracias a esto, México cuenta con muchas más gobernadoras, una jefa de gobierno en la CDMX y, por primera vez, una presidenta de la república.
- ¿Cuál es tu perspectiva sobre los derechos políticos de las mujeres indígenas y afrodescendientes?
Las mujeres indígenas y afrodescendientes enfrentan una doble discriminación que limita su participación política. Para garantizar sus derechos políticos, es esencial reconocer su identidad cultural, apoyar su liderazgo en sus comunidades y asegurar su acceso a espacios de poder. También es crucial garantizar recursos para competir en igualdad de condiciones, y luchar contra la discriminación estructural que las excluye. La inclusión efectiva de estas mujeres es clave para lograr una democracia más equitativa.
- ¿Qué medidas deberían adoptarse para erradicar la violencia política contra las mujeres en razón de género?
Para erradicar la violencia política contra las mujeres en razón de género, es fundamental implementar medidas integrales que garanticen su participación plena y segura en la vida pública.
El fortalecimiento del marco legal es fundamental para erradicar la violencia política de género, por lo que es necesario aplicar y reforzar las sanciones contra quienes la ejerzan, asegurando que las denuncias sean atendidas con celeridad y eficacia. Para lograr un cambio real, la capacitación y sensibilización deben ser una prioridad dentro de los partidos políticos, instituciones y organismos electorales, promoviendo la formación en igualdad de género para prevenir prácticas discriminatorias. Un ejemplo claro es que, si bien existe presupuesto en todos los partidos para capacitar a mujeres, no se destina a los hombres, quienes en muchos casos siguen tomando decisiones sin perspectiva de género, perpetuando las desigualdades.
A la par, es urgente establecer mecanismos efectivos de protección y acompañamiento para candidatas y funcionarias que enfrenten violencia política, garantizando su seguridad y acceso a la justicia. Esto debe ir acompañado de una verdadera paridad con acceso real al poder, asegurando que las mujeres no solo sean candidatas, sino que ocupen cargos con capacidad de toma de decisiones, evitando que su participación sea meramente simbólica. La visibilización y denuncia también juegan un papel clave, por lo que es indispensable fomentar campañas que informen y sensibilicen sobre la violencia política de género, alentando a las mujeres a denunciar y a la sociedad a no normalizar estas prácticas.
Nada de esto será posible sin un compromiso colectivo donde partidos, instituciones, medios de comunicación y la sociedad en su conjunto trabajen para eliminar las barreras que impiden una participación política libre y en igualdad de condiciones. Solo así construiremos una democracia más justa, incluyente y equitativa.
- ¿Cómo equilibrar tu vida personal con tu carrera política? ¿Has enfrentado obstáculos debido a su género en este ámbito?
Equilibrar la vida personal con la carrera política es un reto constante, pero también una decisión consciente de asumir ambos roles con pasión y compromiso. Como mujer, sé que la sociedad aún nos exige demostrar que podemos con todo, mientras que a los hombres difícilmente se les cuestiona en este sentido. Sin embargo, no veo esto como una limitante, sino como una motivación para seguir abriendo camino. He enfrentado obstáculos por mi género, como muchas otras mujeres en la política, pero no permito que eso defina mis límites.

Ser madre y esposa me ha dado una perspectiva más profunda sobre la importancia de la lucha feminista y del cambio que debemos impulsar. No se trata de elegir entre la familia o la carrera, sino de transformar las estructuras para que ninguna mujer tenga que justificar su ambición o sentirse culpable por sus sueños. Mi familia es mi mayor motor y su apoyo me fortalece para seguir adelante, porque lo que hago también es por ellos: para que el futuro sea más justo, igualitario y libre de barreras para todas y todos.
- ¿Qué legado esperas dejar para las futuras generaciones de mujeres en la política mexicana?
Espero dejar un camino más libre de obstáculos para las mujeres que vengan después. Sé que una sola persona no puede cambiarlo todo, pero sí puede abrir puertas, derribar barreras y demostrar que es posible llegar y transformar la política con convicción y valentía. Quiero que las futuras generaciones de mujeres en la política mexicana encuentren un espacio donde no tengan que justificar su presencia, donde su voz sea escuchada con el mismo peso que la de cualquier hombre y donde la igualdad no sea una meta lejana, sino una realidad.
Mi compromiso es seguir trabajando con firmeza y responsabilidad para que ninguna mujer tenga que enfrentar sola la violencia, la discriminación o las prácticas machistas que aún persisten. Sé que este es un proceso que requiere constancia y sororidad, y por eso seguiré contribuyendo con todo lo que esté en mis manos para que México tenga una política más justa, incluyente y representativa. Mi mayor anhelo es que las niñas y jóvenes que sueñan con cambiar su país lo hagan sin miedo, con la seguridad de que su talento, preparación y determinación son suficientes para llegar a donde quieran.

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