
Redacción C&E. Indira Kempis fue senadora de la República de 2018 a 2024 y hoy se define como empresaria, activista y política libertaria. Conoce en carne propia lo que es ser víctima de violencia política de género y expone la necesidad de garantizar condiciones para que las mujeres puedan desempeñar su liderazgo desde el poder.
“Una mujer no puede ser poderosa si las barreras de la violencia la limitan y la ponen en una circunstancia vulnerable frente a sus propios retos personales, familiares y políticos. Algo que tenemos cada vez más que señalar y cambiar es el entorno político, que no debe ser violento para las mujeres”, comentó para Campaigns and Elections.
También tiene claro que las mujeres tienen una gran responsabilidad de dar resultados desde los cargos que ocupan, para demostrar que su llegada a estos espacios hace una diferencia en el ejercicio del poder.
¿Cómo llegan las mujeres para la conmemoración del 8 de marzo en este 2025?
Vivimos en tiempos de contrastes porque, por una parte, hemos avanzado en la conquista de nuestros derechos y libertades como resultado de la lucha histórica de nuestras madres y abuelas. Pero, por otra, seguimos teniendo rezagos a la hora de ejercer el poder, y ese es uno de los pendientes como deuda histórica para las generaciones que vienen.
No solo se trata de que haya más mujeres ocupando espacios en la vida pública y privada de un país, sino de la forma en que se manifiesta, se ejerce y se toman decisiones sobre ese poder o esos derechos y libertades conquistados.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en la política mexicana actualmente?
El desafío más relevante de nuestra época es la violencia contra las mujeres, porque esto no permite el ejercicio pleno de esos derechos, libertades y del poder. Una mujer no puede ser poderosa si las barreras de la violencia la limitan y la ponen en una circunstancia vulnerable frente a sus propios retos personales, familiares y políticos.
Algo que tenemos cada vez más que señalar y cambiar es el entorno político, que no debe ser violento para las mujeres.
En México, será el primer 8 de marzo en el que el país esté gobernado por una mujer ¿De qué manera impacta la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia en las luchas feministas?
Tener a una mujer como presidenta de México nos hace corresponsables de cambiar la realidad, no solo depositando la confianza en la silla presidencial, sino en la exigencia del resto de las mujeres que no están sentadas en el poder.
Ahí es donde tiene que estar la mirada. Cuando vemos a las obreras, a las madres de desaparecidos, a las mujeres que mantienen solas a sus hijos y a un sinfín de mujeres en muchos contextos que siguen enfrentando adversidades, nos damos cuenta de que todavía nos queda un camino largo por recorrer.
Los problemas de México no se solucionaron ni se solucionarán solo porque una mujer esté en la Presidencia. Esta mujer, en todo caso, nos tiene que demostrar que el género hace la diferencia. Si no es así, en seis años veremos los resultados, haremos cuentas y evaluaremos si realmente hubo un cambio.
Sin embargo, pienso que los cambios de México no están hoy en una silla presidencial, sino en las mujeres que hacen y conforman la radiografía de este país todos los días.
¿Qué avances destacarías en los derechos políticos de las mujeres?
El avance más importante es cultural. Es decir, tiene que ver con que cada vez más mujeres estemos en cargos públicos donde tradicionalmente los hombres dominaban.
Pero el reto de la humanidad es entender si esto hace una diferencia en el ejercicio del poder, si el género es realmente un fiel de la balanza en la política, el gobierno y las maneras de gobernar. Estamos en una encrucijada que también provoca una discusión con los hombres para que interioricen que este mundo ya es un complemento, y que en sus sectores, trincheras y espacios no estarán solos decidiendo.
Es un avance, sí, pero también un desafío para las generaciones que vienen.
¿Qué políticas públicas consideras prioritarias para garantizar la igualdad de género en el ámbito político?
En mi experiencia personal denuncié a un partido político por violencia política, es fecha que mi caso no está resuelto, que ni siquiera lo han investigado y que le dieron carpetazo en total impunidad porque los responsables siguen sin castigo, entonces, si queremos mujeres ejerciendo el poder sin violencia necesitamos darle una mirada a todos los procesos judiciales, denuncias, casos para que realmente haya justicia electoral en este país, si no es así estamos dejando a las mujeres a merced de hombres que sistemáticamente, sí lo hicieron una vez, lo harán dos y tres y cuatro y cinco veces, y estamos silenciando a esas mujeres desde el momento en que no hay un respaldo ni institucional, ni legal, ni gubernamental que pueda realmente tener esa justicia

¿Has experimentado violencia política de género en el ejercicio de su carrera?
Soy la primera mujer, en mi experiencia personal, que denunció a un partido político por violencia política. Es fecha que mi caso no está resuelto, ni siquiera lo han investigado, y le dieron carpetazo en total impunidad.
¿Qué mensaje enviarías a las mujeres que aspiran a ocupar cargos de elección popular?
En mi primera competencia electoral por mayoría, teniendo escasos tres meses de campaña, adquirí experiencia política que fui desarrollando en seis años en el Senado de la República.
Me crecieron los colmillos y, por lo tanto, puedo decir hoy que la política no es para cualquiera. No tiene que ver con el género, sino con tener raíces muy firmes sobre qué es lo que te mantiene en la política.
Se necesitan tres cosas:
- Convicciones, ideas, sueños, visión de futuro y valores que puedan sostenerse en el tiempo.
- Un gran vínculo con las comunidades, las causas y las miradas hacia el futuro.
- Fuerza y valentía para afrontar los retos que vienen.
¿De qué manera el activismo político femenino ha transformado la agenda pública en México?
Defender las causas de las mujeres ha sido fundamental porque éramos un grupo de la población excluido del juego del poder.
Gracias a la lucha feminista, hoy hay leyes y representaciones que incluyen nuestras realidades, lo que ha generado avances significativos. Antes no estábamos en la conversación pública ni en la toma de decisiones, pero ahora, aunque falta mucho, ya tenemos presencia.
¿Los partidos políticos han estado a la altura en la promoción de la participación de las mujeres?
Después de enfrentar a tres violentadores en un partido político donde ocupaban los más altos cargos, me di cuenta de que no, ningún partido está a la altura de lo que hoy necesitamos.
Las mujeres no solo deben llegar al poder, sino poder ejercerlo con plenitud, sin violencia y con garantía de sus derechos y libertades, dentro y fuera de los partidos políticos.
¿Crees que las cuotas de género en candidaturas han sido efectivas?
Las cuotas y la paridad han sido parte del proceso evolutivo para que la sociedad abrace la idea de que hombres y mujeres deben estar representados en el poder.
Sin embargo, el reto es que esto no quede en cuotas, sino en una transformación real donde el género no sea un factor de desigualdad, sino un reflejo de equidad en el ejercicio del poder.
¿Cuál es tu perspectiva sobre los derechos políticos de las mujeres indígenas y afrodescendientes?
Aunque se han incluido estos sectores históricamente marginados, los resultados tangibles aún no llegan.
Las cuotas no han logrado que las mujeres indígenas y afrodescendientes tengan un peso real en la toma de decisiones. Esto demuestra que las barreras van más allá de la genética: hay prejuicios, inequidades y limitaciones estructurales que debemos resolver.
¿Qué medidas deberían adoptarse para erradicar la violencia política contra las mujeres en razón de género?
Si no hay justicia, y en su lugar tenemos pactos de impunidad, que ahora también incluyen a mujeres en el poder, nos estamos engañando con la idea de que el avance femenino es real.
La lucha histórica no puede traducirse en más violencia ni en la justificación de estructuras que perpetúan la impunidad.
¿Cómo equilibrar tu vida personal con tu carrera política? ¿Has enfrentado obstáculos debido a su género en este ámbito?
Para mí, el equilibrio está en gozar de una buena salud mental.
Mi felicidad no depende de los demás, ni de lo que haga en lo exterior, sino de sentirme bien conmigo misma. Desde ahí, puedo dar lo mejor de mí en la política y en cualquier ámbito de mi vida.
¿Qué legado esperas dejar para las futuras generaciones de mujeres en la política mexicana?
Espero que, en 2030, México no se lamente por haber votado por una mujer para la Presidencia o por tener más mujeres en el poder.
La responsabilidad es de todas: quienes ya estamos en la política debemos hacerlo bien, y quienes vienen después deben mejorar lo que construimos. La factura del futuro dependerá de nuestra capacidad para asumir esta responsabilidad.

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