Nicaragua dejará de celebrar elecciones, anuncia Daniel Ortega  - Campaigns and Elections México

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Nicaragua dejará de celebrar elecciones, anuncia Daniel Ortega 

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, declaró ayer que el país no volverá a celebrar elecciones para evitar que la oposición llegue al poder, acabando definitivamente con los últimos vestigios de «democracia» que quedaban en el país.

Durante la ceremonia de conmemoración por los 47 años de la Revolución Sandinista, Ortega acusó a los opositores de estar «agazapados» en el exilio y de querer ganar las elecciones para enriquecerse. Por ello, sentenció ante miles de nicaragüenses: «Aquí no volverá a haber elecciones para que por allí intenten ellos (la oposición) atrapar el gobierno, atrapar el poder».

Anunció que trabajará con la Asamblea Nacional —subordinada a la presidencia— y con las instituciones correspondientes, para impulsar leyes que «le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que le den los yanquis (EE.UU.), no podrán».

El mandatario ya había comenzado a allanar el camino para mantenerse en el poder desde 2025. A inicios de ese año entraron en vigor reformas constitucionales que ya anticipaban lo que le esperaba al país.

Una de las enmiendas amplió el periodo presidencial de cinco a seis años, por lo que los próximos comicios se trasladaron de noviembre de 2026 a 2027. Asimismo, se eliminó el equilibrio entre los poderes del Estado y se otorgó a Ortega y a su esposa Rosario Murillo, quien fue designada vicepresidenta en 2017, el control absoluto del país mediante la creación de la figura de «copresidenta», calificada por el Departamento de Estado de Estados Unidos como ilegítima.

Daniel Ortega asumió el cargo en 2007 y está próximo a cumplir 20 años en el poder. Durante ese periodo, todas las elecciones celebradas han sido acusadas de fraude electoral, incluido el proceso de 2021, en el que todos los opositores que representaban un verdadero riesgo para la continuidad de su gobierno fueron encarcelados o inhabilitados, mientras Ortega y Murillo se adjudicaron el 75.92% de los votos.

Asimismo, inhabilitó de por vida a dichos opositores para aspirar a cargos públicos al declararlos traidores a la patria y atribuirles otros delitos políticos, dejando únicamente a partidos que controla.

Aunque no detalló cómo haría el país esa transición hacia una dictadura plenamente consolidada, todo apunta a un modelo cercano al de regímenes de partido hegemónico o de poder permanente, como Corea del Norte y Cuba, donde las elecciones existen formalmente, pero no constituyen un mecanismo real para disputar el poder.