PAOLA GÁRATE - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

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Redacción C&E Inmersa en un contexto de violencia como el que se vive en Sinaloa, Paola Iveth Gárate Valenzuela, tiene claro que enfrenta un doble reto, pues también influye en la violencia que se ejerce en contra de las mujeres que participan en la política desde la oposición. 

“Las mujeres que habitamos territorios con altos niveles de inseguridad como Sinaloa, observamos cómo el ejercicio de nuestros derechos se debilita y las posibilidades de desarrollo social y humano disminuyen”, expresó en plática con Campaigns and Elections. 

Actualmente es diputada local y dirigente del PRI en Sinaloa, espacios que ocupa para impulsar desde su trinchera las luchas para que las mujeres del futuro tengan un espacio más libre de violencia en todos sus ámbitos. 


¿Cómo llegan las mujeres para la conmemoración del 8 de marzo en este 2025?

La conmemoración de este año nos encuentra nuevamente asediadas por la violencia: Las mujeres que habitamos territorios con altos niveles de inseguridad como Sinaloa, observamos cómo el ejercicio de nuestros derechos se debilita y las posibilidades de desarrollo social y humano disminuyen. Lamentablemente ese es un problema que afecta a la mayoría de las mexicanas. 

Hemos dado grandes pasos, pero seguimos cargando las heridas de una lucha constante. Este día no solo es una conmemoración, sino un recordatorio de que aún queda mucho por hacer. Nuestra lucha por la equidad y el respeto no se detiene y no descansaremos hasta ver cambios reales.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en la política mexicana actualmente?

Los desafíos son claros y contundentes: la violencia política de género, el techo de cristal que limita nuestras posibilidades y la falta de condiciones para equilibrar la vida personal y profesional. Aún nos cuestionan por ser mujeres, no por nuestra capacidad. Eso tiene que terminar. La política mexicana no puede seguir cerrando las puertas a las mujeres que estamos listas para tomar el liderazgo y hacer el cambio, no porque un hombre nos manipule a ello como marionetas. Y hoy el mayor reto es lograr reconstruir la democracia. Defender la libertad y las instituciones de la pluralidad y conformar diálogos respetuosos entre lo diverso. Todo ello con un verdadero enfoque de género.

En México, será el primer 8 de marzo en el que el país esté gobernado por una mujer ¿De qué manera impacta la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia en las luchas feministas? 

En el convencimiento que no basta que una persona ocupe puestos políticos, que es necesario un conjunto de políticas públicas e instituciones para hacer realidad la agenda feminista. Ya nos quedó claro que no llegamos todas, que el modelo autoritario de gobernar es muy excluyente y patriarcal.

La llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia es un hecho histórico, pero no porque se trate de una mujer, sino porque es una señal de que las mujeres podemos ocupar esos espacios de poder. Sin embargo, no se trata de aplaudir un logro sin más. No debemos confundir un cargo ocupado por una mujer con un avance genuino en los derechos de todas las mujeres: El verdadero cambio será cuando las acciones del gobierno respondan a las necesidades reales de las mujeres y no se queden en promesas vacías como hasta hoy.

¿Qué avances destacarías en los derechos políticos de las mujeres?

Uno de los avances más importantes es la paridad de género en candidaturas, que nos ha permitido abrir espacios que antes nos eran negados. La paridad es un parteaguas de la política de género en este país. 

Paridad construida previamente a la elección de 2018. Paridad conformada mediante un diálogo respetuoso de quien piensa diferente. La paridad estableció otra forma de acceder a la política. Hoy, más mujeres estamos en cargos de elección popular y en el Congreso, alzando la voz y transformando la política. Pero esto es solo el comienzo. Nosotras no venimos a ocupar puestos, venimos a hacer historia. La política necesita nuestra mirada y nuestras soluciones.

¿Qué políticas públicas consideras prioritarias para garantizar la igualdad de género en el ámbito político?

Es imprescindible que se refuercen las sanciones contra la violencia política de género. También debemos crear programas sólidos de formación y mentoría para mujeres que aspiran a liderar, asegurando que tengan los recursos económicos y estratégicos necesarios para competir en igualdad de condiciones. Además, debemos garantizar el acceso a cuidados infantiles y a condiciones laborales que realmente permitan a las mujeres equilibrar su vida personal y profesional. Sin estas medidas, la igualdad nunca será real. 

¿Has experimentado violencia política de género en el ejercicio de su carrera?

Sí: Yo fui secuestrada en 2021, un día antes del día de la elección en Sinaloa. Así se impidió que desarrollara mi trabajo político electoral. En cada etapa de esa agresión hubo un agravante derivado de mi condición de ser mujer.

En la elección de 2018, por impulsar una campaña disruptiva, me obligaron a bajarla, situación que no habría sucedido con un hombre. 

En 2022, para la revocación de mandato presidencial, me sume a una campaña ciudadana promoviendo el hashtack «Terminas y te vas», esto se imprimió en playeras, que al quedar a la altura de mi pecho, Poncho Gutierrez, director de ElDeforma corto solo mis ojos y subió mi foto donde plenamente me identificaba que era yo, titulando: Mi cita perfecta en tinder. 

En 2023, como presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI en Sinaloa, exigí la destitución del Secretario de Seguridad Pública del Estado por su ineptitud y falta de resultados, por la alta incidencia delictiva, a lo que respondió ante medios de comunicación: Que se vea la cola esa mujer. 

En todos los casos denuncié y en ninguno logré que se hiciera justicia. 

Y no solo yo la he sufrido, muchas mujeres en la política hemos sido objeto de violencia de género. Desde comentarios despectivos hasta intentos de deslegitimar nuestro trabajo solo por el hecho de ser mujeres. Pero estas experiencias no nos debilitan, nos hacen más fuertes. Nos impulsan a seguir luchando por un sistema político más justo, donde el valor de una persona no se mida por su género, sino por su capacidad y su trabajo. 

¿Qué mensaje enviarías a las mujeres que aspiran a ocupar cargos de elección popular?

A todas las mujeres que sueñan con un cargo público, les digo: nunca, jamás, dejen de creer en su capacidad. La política necesita su valentía, su visión y su capacidad de transformar. El camino no es fácil, pero juntas lo podemos recorrer. No permitan que nadie las haga sentir menos de lo que son. La política no tiene espacio para la duda ni para el miedo. Sean valientes, sean constantes, y sobre todo, demuestren que somos imparables. 

¿De qué manera el activismo político femenino ha transformado la agenda pública en México?

El activismo político femenino ha revolucionado la agenda pública en México. Hemos colocado temas como la violencia de género, los derechos reproductivos y la equidad en el centro de la conversación. 

Hemos cambiado la narrativa, porque ya no estamos dispuestas a ser invisibles. Ha impedido que se prolonguen abusos, exclusiones y discriminaciones. La denuncia ha echado abajo muchas injusticias normalizadas. la presentación de propuestas ha edificado políticas y programas que han mejorado el país.

La agenda ahora es más justa, más inclusiva, porque hemos luchado por ella y no vamos a detenernos hasta que las mujeres ocupemos el lugar que nos corresponde.

¿Los partidos políticos han estado a la altura en la promoción de la participación de las mujeres?

Algunos han dado pasos, pero el progreso es aún insuficiente. Las cuotas de género son un avance, pero no son suficientes si no van acompañadas de un cambio cultural real dentro de los partidos. No se trata solo de cumplir con una norma, se trata de valorar, respaldar y empoderar a las mujeres para que realmente transformemos la política desde adentro. Las mujeres merecemos más que una casilla en una lista, merecemos un espacio genuino para liderar. 

¿Crees que las cuotas de género en candidaturas han sido efectivas?

Sin lugar a dudas. Esa reforma hecha previamente al 2018 nos permitió llegar a muchas y ahora hay que abrir espacios para otras más 

Han sido un primer paso, pero aún estamos lejos de una verdadera igualdad. Las cuotas han abierto puertas, pero son solo eso, una puerta. Necesitamos políticas que no solo abran espacios, sino que fortalezcan la igualdad real en todos los niveles. Y, sobre todo, es necesario erradicar los prejuicios y las barreras culturales que siguen siendo una trampa para las mujeres. No podemos conformarnos con lo mínimo, queremos todo.

¿Cuál es tu perspectiva sobre los derechos políticos de las mujeres indígenas y afrodescendientes?

Estas mujeres enfrentan una doble discriminación: por género y por su origen. No podemos seguir ignorando su realidad. Es urgente garantizar su inclusión, darles voz y respetar sus visiones. Sus derechos políticos no son una opción, son una obligación.

Es una de las tareas pendientes, conseguir, además, que el desarrollo político vaya a la par del desarrollo en las condiciones de vida de todo el sector social de la mujer indígena y de la afrodescendiente. No es casual que sean las que están en las peores condiciones y tengan seis años de estancamiento según las cifras de CONEVAL.

¿Qué medidas deberían adoptarse para erradicar la violencia política contra las mujeres en razón de género?

Ampliar los contrapesos al poder. Todo poder que no es limitado tiende a abusar. Hay que defender, reconstruir y desarrollar instituciones y procedimientos de denuncia, evaluación, reforma e investigación de los casos y contextos de violencia política.

Es fundamental reforzar las sanciones legales, pero no basta con eso. Las denuncias deben ser investigadas y sancionadas con rapidez y eficacia. Además, necesitamos mecanismos de protección reales para las víctimas, no solo promesas. Es imperativo educar a la sociedad sobre el impacto de esta violencia, y cómo está profundamente arraigada en las desigualdades estructurales que enfrentamos las mujeres. Mientras no se frene este abuso, la igualdad seguirá siendo solo una palabra.

¿Cómo equilibrar tu vida personal con tu carrera política? 

Equilibrar mi vida personal con la carrera política es un desafío constante, pero lo hago con disciplina, organización, con pasión y el apoyo de mi familia y amigos.

¿Has enfrentado obstáculos debido a su género en este ámbito?

Sí, claro: Como mujer, se nos exige demostrar más, justificar todo y ser perfectas en cada paso, pero esas exigencias no me frenan, me impulsan a seguir adelante, porque sé que lo que hago no es solo por mí, sino por todas las mujeres que vendrán después. Mi lucha es por abrir caminos y romper barreras. 

¿Qué legado esperas dejar para las futuras generaciones de mujeres en la política mexicana?

Mi legado será de lucha, resiliencia y resultados concretos. Quiero que las mujeres del futuro encuentren un sistema político más justo, donde el género no sea un obstáculo, sino una fortaleza. Mi sueño es que entiendan que sí se puede transformar la política con principios, valores, preparación, trabajo duro y convicción. Que comprendan que el cambio no es una opción, es una obligación. Y que sigan adelante con la certeza de que el poder está en nuestras manos.