
Donald Trump cumple el primer año de su segundo periodo como presidente de Estados Unidos, el cual ha provocado una desestabilización de la geopolítica global gracias a su política interna, a la que denominó “la era dorada de Estados Unidos”, enmarcada en el uso intensivo de su poder ejecutivo, cambios administrativos radicales, confrontaciones con múltiples líderes mundiales y decisiones que han generado controversia tanto dentro del país como a nivel internacional.
Un regreso marcado por el poder ejecutivo y la confrontación global
Trump también ha recurrido a órdenes ejecutivas como instrumento para avanzar su agenda cuando enfrenta oposición en el Congreso, llevando a cabo recortes de programas federales, reestructuración de agencias y eliminación de políticas de diversidad, equidad e inclusión en el sector público. Sus primeras órdenes, firmadas tan pronto regresó a la Casa Blanca, incluyeron la eliminación de la ciudadanía por nacimiento, declarar la frontera con México como zona de emergencia e, incluso, cambiar el nombre del Golfo de México a “Golfo de América”. También retiró a EE. UU. de la Organización Mundial de la Salud y de acuerdos ambientales como el Acuerdo de París, y anunció su primer de múltiples planes de aranceles, iniciando con México y Canadá.
Migración y frontera: el eje duro del primer año
Uno de los ejes principales de su primer año ha sido la política migratoria y de seguridad fronteriza. Trump ha promulgado medidas estrictas para frenar la migración irregular, reforzando el control en la frontera con México y aumentando las deportaciones. Su administración intensificó las operaciones de detención con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), además de eliminar programas de alivio migratorio e implementar una campaña de deportación voluntaria, lo que generó protestas y críticas de grupos de derechos humanos por violaciones a estándares internacionales de protección de migrantes, especialmente en el centro de detención conocido como Alligator Alcatraz, en Florida.

Economía bajo presión
En el ámbito económico, Trump ha defendido un desempeño que, asegura, refleja estabilidad y crecimiento: ha atribuido alzas en el producto interno bruto (PIB) y una inflación moderada gracias a sus políticas de desregulación, expansión de energía fósil y renegociación de acuerdos comerciales. Sin embargo, la percepción pública sobre el costo de vida ha sido menos optimista, pues muchos estadounidenses siguen enfrentando altos precios y presión en sus finanzas personales. A esta incertidumbre se sumó el Cierre de Gobierno en octubre, ocasionado por no aprobarse la legislación de financiamiento correspondiente al año fiscal.

El capítulo comercial ha estado dominado por los aranceles que el gobierno estadounidense ha impuesto o amenazado con fuerzas desde el 4 de abril de 2025, fecha que bautizó como el “Día de Liberación”, a diversas naciones en represalia por políticas que considera contrarias a sus intereses. Recientemente, Trump anunció aranceles de hasta el 25% a países europeos que participan en maniobras militares en Groenlandia, en un contexto de tensiones por la posibilidad, declarada por su administración, de incorporar ese territorio dentro de la esfera de seguridad estadounidense, especialmente después de haber llevado a cabo exitosamente una “invasión” a Venezuela donde se capturó a Nicolás Maduro.
Choques externos e internos
Las relaciones exteriores bajo Trump han sido una mezcla de confrontación y reconfiguración de alianzas tanto con países con los que Estados Unidos ya tenía una buena relación como con los que no. En cuestiones geoestratégicas, la administración ha adoptado posturas más agresivas en regiones como el Medio Oriente y el hemisferio occidental, incluyendo la ruptura con Ucrania, el bombardeo a Irán en junio de 2025 y sus intentos de altos al fuego en la Franja de Gaza. Además, sus publicaciones y declaraciones provocadoras en su plataforma de Truth Social han aumentado en constantes ocasiones los niveles de tensión con líderes y personajes tanto nacionales como internacionales respecto a temas territoriales, de seguridad y de política.
Las relaciones internas también se han visto afectadas. Al no querer colaborar con ICE, los gobernadores de California, Minnesota e Illinois han enfrentado conflictos directos con el presidente, mientras que otros estados como Nueva York, Maryland, Chicago y Massachussets fueron objetos de amenazas de recortes del presupuesto federal.
Aprobación estancada pese al respaldo de su base electoral
Si bien la base electoral de Trump continúa mostrando altos niveles de apoyo, el promedio de encuestas de Real Clear Politics constata que su aprobación general se mantiene a un nivel bajo, rondando entre 46.5% a 42.3%. Por ejemplo, CBS le otorga un 41% de aprobación a Trump, con un 59% de rechazo. Mientras, el estudio de opinión de Associated Press y el Centro de Investigaciones de Asuntos Públicos de la Universidad de Chicago le ubicó con 40%, y el más reciente de Wall Street Journal con 45%.

La gestión de Donald Trump se define, hasta el momento, como una administración polémica y con implicaciones mayormente adversas para la política tanto interna como externa de Estados Unidos. Mientras sus simpatizantes celebran sus medidas como necesarias para reforzar la soberanía y la seguridad nacional, la oposición, opinión pública nacional e internacional, así como especialistas, han criticado y advertido sobre el impacto de sus decisiones, palabras y acciones.

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