Un balón de oxígeno de corto alcance: el Mundial reduce la tensión política, pero no cambia el voto.- Por Víctor López/Público - Campaigns and Elections México

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Un balón de oxígeno de corto alcance: el Mundial reduce la tensión política, pero no cambia el voto.- Por Víctor López/Público

Mikel Merino recibe una falta. La saca con la mirada puesta en el contador. La prórroga está a menos de seis minutos. El esférico pasa por Fabián, Rodri y Ferrán Torres. Mikel Merino recupera la pelota en el 91. Y mete el primer gol de la noche en la meta portuguesa. España se ha colado -con esta jugada- en los cuartos de final del Mundial de Fútbol, un torneo mancillado por la represión, la abrupta campaña de limitación de visados y la militarización de las calles desplegada por Donald Trump. La victoria de la selección española fue recibida con fervor en Génova y Ferraz. El PSOE y el PPluchan por abanderar los éxitos de La Roja

«Habéis vuelto a demostrar que el talento, el trabajo en equipo y la ambición llevan muy lejos. Todo el país está con vosotros«, tuiteó nada más terminar el partido un eufórico Pedro Sánchez. Alberto Núñez Feijóo celebró el pase a cuartos del vestuario español desde un avión. «No ha sido el partido más cómodo de ver, pero lo importante es que España ya está en cuartos y seguimos soñando. ¡Vamos, España!«, compartió en sus redes sociales el líder de los populares. La política nacional tiene sed por exprimir los éxitos futbolísticos de la selección que dirige Luis de la Fuente. Moncloa sueña con tener la copa de vuelta en Madrid. Y Génova intenta no quedarse fuera de juego en la que puede ser la segunda estrella de la historia para el fútbol masculino español. 

«El deporte influye mucho en todo, más concretamente el fútbol. El Mundial es una de las pocas competiciones en las que nos unimos como país en un mundo tan polarizado y en el que casi cualquier cuestión puede ser objeto de polémica. El fútbol está consiguiendo que nos volvamos a relacionar como nación y esto es algo que hace meses parecía casi imposible», señala Alba Adá Lameiras, periodista deportiva y profesora en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). «El deporte activa emociones que la política difícilmente consigue generar. El Mundial no va a cambiar la opinión que los ciudadanos puedan tener sobre el Gobierno, ni va a borrar los problemas políticos o judiciales que salpican a Pedro Sánchez. Lo que sí puede hacer es desplazar temporalmente el foco mediático y suavizar la intensidad del debate político», coincide el politólogo Javier Sánchez González.

La pasión futbolística ha conseguido difuminar -ligeramente- los últimos escándalos de un curso parlamentario que está a punto de terminar. El caso LeireLa imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. La -polémica- condena de José Luis Ábalos y Koldo García. El inminente fallo del juicio contra el hermano de Pedro Sánchez. Y la posible imagen de Begoña Gómez en el banquillo de los acusados, tal y como ha ordenado el juez Peinado. ¿El Mundial de Fútbol puede convertirse en un balón de oxígeno para el Gobierno? ¿Los votantes se olvidarán -con una hipotética victoria- de los escándalos que han marcado la primavera política? ¿Qué impacto puede tener la competición deportiva en el electorado?

«El Mundial de Fútbol puede cambiar la agenda durante los meses que dure la competición, pero es algo muy del corto plazo: no tiene efecto duradero en el tiempo. La normalidad política se restablecerá en septiembre salvo que haya temas con inercia en verano, como una nueva ola de incendios», responde Pablo Simón, politólogo y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid. «La intensidad se va a reducir porque [además del torneo deportivo] coincide otro factor que son las vacaciones de verano. El mes de agosto suele ser de menor actividad institucional y menor consumo de información política», continúa Javier Sánchez González. «Las grandes competiciones deportivas tienen cierta influencia en el ámbito político, pero creo que ese planteamiento está lejos del momento que vive ahora España. Las posibles victorias de la selección no creo que ayuden a contener la tendencia en la que termina el curso político, una tendencia que volveremos a ver tras la tregua veraniega», sostiene Arturo Lezcano, periodista deportivo y autor de El país invisible (Libros del KO). 

El Mundial de Sudáfrica, ¿espejo para el PSOE?

Las voces consultadas por este diario coinciden al identificar los vínculos históricos de fútbol política, pero creen que la hemeroteca nos enseña que los partidos que ostentan el poder no siempre tienen por qué salir beneficiados de las hazañas deportivas de su país. «La selección es -sobre todo cuando gana- un instrumento de nacionalismo banal, un instrumento de españolización, incluso en los territorios donde existen soberanías en disputa. Esto lo han capitalizado históricamente las fuerzas conservadoras, pero ahora estamos ante otro modelo de selección, liderado por figuras como Lamine Yamal o Nico Williams. Lo que ocurre es que -en una lógica estrictamente partidista- los éxitos de la selección solo le pueden servir de salvavidas en el corto plazo al PSOE. La historia nos demuestra que el contexto sociopolítico tiene mucha influencia», sostiene Ramón Usall, sociólogo y autor de Futbolítica Fútbol por la libertad (Altamarea).

España ganó su primer y único Mundial en Sudáfrica, tras un partido de infarto contra los Países Bajos de Sneijder y Robben. El gol de Andrés Iniesta en la prórroga sirvió para bordar la primera estrella dorada en la camiseta de La Roja. Iker Casillas levantó el trofeo en Johannesburgo el 29 de junio de 2010. El Gobierno lo ocupaba entonces el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. Lo mismo sucedió durante la Eurocopa de 2008. Las elecciones generales de 2011 se saldaron con una victoria arrolladora del PP de Mariano Rajoy. Los socialistas perdieron más de cincuenta escaños en el Congreso. Los populares ganaron en cambio 32. El fútbol no marcó el resultado de las urnas.

«Zapatero vivió durante su última legislatura uno de los mejores momentos del deporte español, pero los resultados electorales [de 2011] no acompañaron al PSOE. Esto demuestra que los éxitos futbolísticos no importan cuando existe un clima político adverso«, señala el periodista Arturo Lezcano. «El contexto era diferente y la situación económica pesaba entonces mucho más que la victoria mundialista. La competición puede reforzar la posición española a nivel internacional y poner el foco mediático en otras cuestiones durante unas semanas, pero para cambiar la tendencia de voto hace falta más que ganar un Mundial de Fútbol«, reivindica el sociólogo Ramón Usall. Los datos macroeconómicos son ahora más favorables que hace una década, pero nada parece indicar que las alegrías de La Roja puedan ser aprovechadas durante mucho tiempo por el Gobierno. Lo que sí puede ser interesante -coinciden las mismas fuentes- es ver a Pedro Sánchez celebrar la eventual victoria de la selección frente a Donald Trump.

Javier Sánchez González suscribe esta tesis y habla de un «efecto limitado» en el calendario, pero recalca que la actualidad futbolística puede servirle al Ejecutivo para «ganar tiempo«, una virtud de la que -insiste- hace meses que no disfruta. El politólogo termina además con una predicción de cara al fin de los partidos y pensando -sobre todo- en la vuelta de las vacaciones de verano: «El mes de septiembre se presenta especialmente exigente. El Gobierno tiene que presentar unos nuevos presupuestos y negociar con sus socios parlamentarios, además de lidiar con la evolución de los frentes judiciales que volverán a situar la política en el centro de la agenda».