
Redacción C&E Verónica Rodríguez Hernández actualmente es senador por el PAN y dirigente estatal de ese partido en el estado de San Luis Potosí, pero tiene claro que no basta con llegar a los cargos directivos sino se impulsa a otras mujeres a participar en las tomas de decisiones.
“Una mujer no hace la diferencia cuando se convierte en la primera en ocupar un cargo de decisión, si no que hace la diferencia cuando impulsa a otras mujeres a tomar acción y a estar en la toma de decisiones», señaló para Campaigns and Elections.
Reconoce que uno de los pendientes es garantizar mecanismos más efectivos para investigar y sancionar los actos de violencia política de género para que estos no se repitan en un futuro, bajo el manto de la impunidad.
¿Cómo llegan las mujeres para la conmemoración del 8 de marzo en este 2025?
Las mujeres llegan con más fuerza y determinación, pero en un contexto con grandes desafíos. La violencia de género sigue siendo una crisis en muchos sectores de México, y aunque se han logrado avances en materia de derechos, la lucha por una verdadera igualdad aún no termina.
En este 2025, las mujeres seguimos exigiendo espacios seguros, oportunidades equitativas y el reconocimiento de nuestro trabajo en todos los ámbitos, incluida la política.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en la política mexicana actualmente?
El mayor reto sigue siendo la violencia política de género. Aunque hay avances normativos, las mujeres que participamos en la política enfrentamos ataques, descalificaciones y obstáculos que no se les imponen a nuestros compañeros hombres.
También es un desafío consolidar liderazgos femeninos más allá de las cuotas de género, garantizando que las mujeres en cargos de poder realmente puedan incidir en la toma de decisiones.
Cuando inicié mi primer periodo como presidenta yo lo dije: una mujer no hace la diferencia cuando se convierte en la primera en ocupar un cargo de decisión, si no que hace la diferencia cuando impulsa a otras mujeres a tomar acción y a estar en la toma de decisiones.
En México, será el primer 8 de marzo en el que el país esté gobernado por una mujer. ¿De qué manera impacta la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia en las luchas feministas?
El hecho de que una mujer llegue a la Presidencia es un avance en la representación, pero lo importante es que su gobierno realmente impulse políticas públicas con perspectiva de género.
Lo que preocupa es que, hasta ahora, su administración no ha dado señales claras de un compromiso firme con las causas de las mujeres, en el Senado de la República hemos alzado la voz en este sentido porque no hemos tenido desde el oficialismo una agenda que atienda a las madres buscadoras, a las mujeres que no tienen tratamientos médicos o a quienes padecen la violencia.
No basta con que una mujer gobierne, que diga que “llegamos todas” cuando nos excluye a quienes pensamos distinto, a quienes no pensamos como el oficialismo, necesitamos que se defiendan los derechos de todas las mujeres sin sesgos ideológicos o partidistas.

¿Qué avances destacarías en los derechos políticos de las mujeres?
Las reformas en materia de paridad y violencia política de género han sido fundamentales para abrir espacios a las mujeres. Hoy en día, más mujeres tienen la oportunidad de participar en elecciones y ocupar cargos públicos. Sin embargo, falta trabajar en garantizar que esos derechos se ejerzan en condiciones de equidad y sin riesgos, que se pueda lograr que las mujeres lleguemos con las mismas condiciones de preparación.
¿Qué políticas públicas consideras prioritarias para garantizar la igualdad de género en el ámbito político?
Es urgente fortalecer los mecanismos de prevención y sanción de la violencia política de género, así como promover liderazgos femeninos desde las estructuras partidistas, que se mantengan las partidas específicas para nuestra capacitación y que se pueda ampliar para las más jóvenes.
También es clave impulsar la corresponsabilidad en el cuidado para que más mujeres puedan participar activamente en la vida pública, sin que se les imponga una doble o triple carga de trabajo, que se les pague en igualdad de condiciones.
¿Has experimentado violencia política de género en el ejercicio de tu carrera?
Sí, como muchas mujeres en política, he enfrentado ataques y descalificaciones que no tendrían lugar si fuera hombre. Desde comentarios que minimizan mi trabajo hasta intentos de desacreditar mi trayectoria por razones de género. Es una realidad que muchas mujeres vivimos, pero eso no nos debe detener.
Es importante denunciar, alzar la voz y nunca dejar que se minimice nuestro liderazgo, porque el trabajo que hacemos no es pequeño y no podemos permitir que ningún tipo de violencia lo perjudique.
¿Qué mensaje enviarías a las mujeres que aspiran a ocupar cargos de elección popular?
Que luchen por sus convicciones, que no permitan que nadie les diga que no pueden. La política necesita de más mujeres comprometidas, con visión y con el valor de cambiar las cosas. No están solas, hay una red de mujeres que seguimos abriendo camino para que cada vez seamos más.
¿De qué manera el activismo político femenino ha transformado la agenda pública en México?
Gracias al activismo de muchas mujeres, hoy temas como la paridad, la erradicación de la violencia política y el acceso a la justicia están en el centro del debate público. Sin la presión de las mujeres organizadas, muchas reformas fundamentales no habrían sido posibles y no estarían en la agenda de nuestros Gobiernos y sería complicado que se incluyeran en nuestras legislaciones.

Hoy las mujeres que estamos en cargos públicos tenemos la responsabilidad de trabajar para que estas agendas no se minimicen y esa es una de mis prioridades desde el Senado de la República
¿Los partidos políticos han estado a la altura en la promoción de la participación de las mujeres?
Se ha avanzado, pero todavía falta mucho. Los partidos han tenido que adaptarse a las leyes de paridad, pero en muchos casos lo hacen por obligación y no por convicción.
La verdadera paridad será cuando los partidos impulsen a las mujeres no solo para cumplir cuotas, sino porque realmente creen en su capacidad de liderazgo.
¿Crees que las cuotas de género en candidaturas han sido efectivas?
Han sido un paso necesario, pero no suficiente. Las cuotas han permitido que más mujeres lleguen a cargos públicos, pero ahora el reto es que puedan ejercer sus funciones con autonomía y sin violencia.
No basta con ocupar un espacio, hay que garantizar que podamos tomar decisiones sin presiones ni limitaciones, que haya mecanismos que nos garantice un ejercicio libre de nuestros cargos.
¿Cuál es tu perspectiva sobre los derechos políticos de las mujeres indígenas y afrodescendientes?
Son quienes enfrentan las mayores barreras para ejercer sus derechos políticos. Se requieren medidas específicas para garantizar su acceso real a los espacios de toma de decisiones, respetando su autonomía y sus formas de organización.
Necesitamos todas y todos reconocer y promover a las mujeres que son lideresas en sus comunidades e impulsar su trabajo para que puedan ellas también acceder a cargos legislativos, ejecutivos y donde puedan tomar decisiones.
¿Qué medidas deberían adoptarse para erradicar la violencia política contra las mujeres en razón de género?
Primero, garantizar que las sanciones sean efectivas y ejemplares. También es clave que los partidos y las instituciones tengan protocolos claros para prevenir y atender la violencia política de género.
Que se atiendan las denuncias y que se les dé seguimiento a las mujeres que padezcan de la violencia de género. La impunidad es el mayor incentivo para que esta violencia siga ocurriendo.

¿Cómo equilibrar tu vida personal con tu carrera política? ¿Has enfrentado obstáculos debido a tu género en este ámbito?
Es un reto constante porque a las mujeres en política se nos exige mucho más. Se nos juzga si dedicamos tiempo a la familia, pero también si priorizamos nuestra carrera.
Equilibrar ambas cosas es un esfuerzo diario, pero lo hago porque estoy convencida de que vale la pena trabajar por un mejor país y especialmente por un mejor San Luis Potosí.
Yo amo a mi hija Victoria y quiero que ella aprenda que puede hacer lo que se proponga con trabajo y con dedicación, siendo una mujer libre para tomar decisiones, para crecer y en un entorno donde se sienta respaldada para tomar su propio camino sin ningún tipo de limitación.
¿Qué legado esperas dejar para las futuras generaciones de mujeres en la política mexicana?
Espero que encuentren un camino más allanado, con menos barreras y más oportunidades de capacitación, de crecimiento y donde se acompañen de otras mujeres para crecer en este ámbito.
Que las niñas y jóvenes sepan que pueden aspirar a liderar sin miedo, y que la política sea un espacio donde las mujeres podamos ejercer nuestro talento sin ser cuestionadas por nuestro género y donde lo que se destaque es nuestra capacidad, nuestro trabajo y nuestro talento.

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