Sánchez contra lo imposible.- Por Xosé Hermida/El País - Campaigns and Elections México

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Sánchez contra lo imposible.- Por Xosé Hermida/El País

“Nos pillaron una vez, pero no nos van a pillar dos”. En el equipo de Alberto Núñez Feijóo todo es confianza: no habrá otro gatillazo como en 2023. Entonces, reconocen, les desorientaron las encuestas. Las internas llegaron a situarlos en 150 diputados; eso les hizo pensar que podrían gobernar en solitario y les empujó a modular el tono en la fase final. Han tomado nota de aquello, garantizan. Ahora van a pisar el acelerador hasta el último minuto. 

Al margen de las encuestas que vienen dibujando un horizonte completamente despejado para un giro a la derecha el próximo 29 de noviembre, en el PP repiten un dato tan sencillo como ilustrativo: “Solo tenemos que ganar cuatro diputados entre nosotros y Vox”. Con eso bastaría para sumar los 176 escaños de la mayoría absoluta. En Génova añaden una constatación a pie de calle: “Nuestro electorado está como una moto”.

Lo corrobora de un modo más científico el politólogo Ignacio Urquizu, director general de Metroscopia: “Normalmente, en todos los países, el electorado del partido perdedor se muestra enfadado durante el primer año hasta que luego eso se va diluyendo. En España lleva tres años enfadado. Y cada vez más. Y eso tiene un gran efecto movilizador”. Todo apunta a que el electorado de la derecha arde de ganas de desquite y no ve llegado el momento de votar. La primera encuesta flash de 40dB. para EL PAÍS y la SER lo ha constatado con algún dato nunca visto, como ese 90% de los antiguos votantes de Vox que ya se dicen listos para acudir a las urnas. 

Hasta ahora no ha habido milagro que se le resistiera a Pedro Sánchez. Ganó unas primarias contra todo el establishment del PSOE. Se llevó una moción de censura que parecía un brindis al sol. Retuvo el Gobierno en 2023 cuando la derecha ya festejaba a la espera de que las urnas certificasen el veredicto emitido por la mayoría de las encuestas desde meses atrás. No hay político más rodado en los desafíos a lo imposible que el líder socialista. Pero todo el mundo acaba cayendo alguna vez. Y esta parece destinada a ser la suya. En Metroscopia han hecho una simulación de posibles resultados y, de 10.000 casos hipotéticos, solo en un 6% les sale que Sánchez podría seguir en La Moncloa. Kiko Llaneras, el especialista de este periódico que analiza el promedio de las encuestas, le confiere un poco más: el 10%. 

Urquizu, que fue diputado socialista, ofrece una ristra de datos para justificar las muy malas perspectivas de la izquierda: el 60% de los encuestados quiere un cambio de Gobierno, entre ellos un 30% de los antiguos votantes del PSOE, la mitad de los cuales se declara decepcionado con el partido. Los socialistas aún tienen margen para movilizar a esa parte del electorado ahora en brazos de la apatía. Pero, según el responsable de Metroscopia, eso no bastaría si a la vez “no se resquebraja la derecha”.

La pequeña ganancia de cuatro escaños a la que aluden en el PP para reforzar su confianza en la victoria la expresa de otro modo Iván Redondo: 40.000 votos repartidos entre Cataluña, Euskadi y Navarra. Ese estrecho margen fue lo que, según él, privó a la derecha de la mayoría absoluta en julio de 2023. Pero el consultor y CEO del Grupo Redondo no lo esgrime para apuntalar el optimismo de Génova, sino para resaltar que las elecciones se pueden decidir en un pañuelo. Y aunque él ya no sea el gurú de Sánchez ni dirija la campaña del PSOE como en los dos triunfos de 2019, resulta difícil hallar alguien más convencido de que lo imposible no lo es tal. “No hay que obsesionarse con el planteamiento absolutista: la derecha nunca tuvo más de 190 escaños, por mucho que dijeran algunas encuestas”, advierte. De ahí sostiene que el PSOE “está a 10 escaños y un penalti” de la victoria.

Redondo detalla los elementos en que basa su diagnóstico: dice que, según sus datos, el PP solo aventaja en tres puntos al PSOE; que el debate sobre la vivienda revitaliza a la izquierda en un tema que preocupa de modo transversal a toda la ciudadanía y que la fortaleza de Vox puede volverse contra los populares en el reparto de escaños en determinadas provincias. “Hay 28 circunscripciones que eligen entre tres y seis escaños en las que la subida de Vox puede hacer que haya empate entre PP y PSOE o que incluso gane el PSOE”, aventura. 

Los socialistas ya deslizan la idea de que, aun con un triunfo del bloque de la derecha, ellos podrían ser los más votados. El ministro de Transportes, Óscar Puente, lo dio por seguro el pasado viernes en una entrevista con Aimar Bretos en la SER. Dijo basarse en sus encuestas internas. Es una hipótesis que otros especialistas consultados no dan por imposible, aunque tampoco como la más probable. Requeriría de un gran resultado de Vox a costa del PP y de una concentración del voto de la izquierda en el PSOE. De donde surge una contraindicación: si la izquierda de la izquierda se hunde, la posibilidad de la remontada parece desvanecerse. Redondo calcula que se necesitarían 20 escaños de ese espacio político. La última encuesta de 40dB. les otorga un máximo de 9, en caso de que Podemos no se integre en el Frente Amplio. Sin una candidatura única de todas esas fuerzas, no hay cuenta que salga. “Su unidad no es una condición suficiente, pero sí necesaria”, admite un analista de La Moncloa. 

En el PP están convencidos de que el miedo a Vox ya no será un factor determinante como en 2023. Argumentan que los pactos autonómicos han normalizado esa relación y, fuera de la tormenta inicial por la cuestión de la “prioridad nacional”, no han propiciado otras controversias de alcance. “A lo mejor da más miedo Sánchez que Abascal”, especula un colaborador de Feijóo. 

Los últimos años han asentado en el PSOE un electorado más nítidamente de izquierdas, explica Belén Barreiro, directora de 40dB. Los socialistas han sufrido fugas importantes hacia la derecha del sector más centrista y lo han compensado con ganancias por la izquierda. Para Barreiro, el partido de Sánchez necesitaría ahora movilizar a su importante bolsa de indecisos y a la vez recuperar parte del 10% que se le ha ido al PP e incluso a Vox. 

La remontada se antoja lejana. Pero, como reveló 2023, las elecciones se deciden en las urnas, no en las encuestas. Y las circunstancias actuales ponen un elemento de incertidumbre, apunta la socióloga: “Nunca habíamos tenido una situación como esta, con las calles inundadas antes de unas elecciones y una huelga general que en principio favorece a la izquierda. Es una situación bastante insólita”.