ALAN SAHIR MÁRQUEZ BECERRA - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

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Alan Márquez describe su quehacer político como una responsabilidad que debe ser entendible y cercana. Desde el Congreso de la Unión, como diputado federal, se mantiene en constante comunicación con todos los sectores de la sociedad de su estado, ya sea a través de redes sociales o de recorridos presenciales para conocer sus verdaderas necesidades. Con esa información, impulsa reformas útiles que priorizan a las familias, la educación, los jóvenes y, principalmente, la participación ciudadana.

Emanado de Acción Nacional, Alan cree en la descentralización de la toma de decisiones del país como una forma de defender la democracia, así como de demostrar confianza en la gente: “México es un país diverso, y esa diversidad debe reflejarse también en la forma de gobernar”. 

Al mismo tiempo, considera que una mejor toma de decisiones desde el gobierno fortalecerá la confianza pública, por lo que su papel como opositor es proponer soluciones más allá de criticar las diferencias: “La gente no está pidiendo ideologías, está pidiendo resultados.”

¿Qué es lo que más te apasiona de ser legislador?

Lo que más me apasiona es poder servir y representar a las personas que confían en nosotros para hacer de este país un mejor lugar. Ser legislador es una oportunidad enorme de transformar realidades desde la ley, pero también desde la cercanía humana. Me mueve saber que cada iniciativa, cada punto de acuerdo y cada voto tiene el poder de impactar la vida de miles de familias. No se trata solo de política, se trata de personas.

¿Cómo afrontar el reto de ser legislador en una sociedad donde la mayoría desconoce con claridad las funciones o beneficios del trabajo que realizan?

Es un reto enorme, pero también una responsabilidad que nos obliga a comunicar con claridad y sencillez. A veces se piensa que el trabajo legislativo es distante o burocrático, y eso nos corresponde cambiarlo. Hay que explicar lo que hacemos con ejemplos reales: cuando se aprueba una ley que protege a los niños, o cuando se asignan recursos para fortalecer hospitales, eso tiene consecuencias directas en la vida cotidiana. La política debe ser útil, entendible y cercana.

¿Cómo haces para comunicar esas acciones y que el mensaje llegue a la ciudadanía?

He apostado por la comunicación directa, sin filtros. Utilizamos las redes sociales para informar con transparencia, pero también para escuchar. Las audiencias de hoy no quieren discursos, quieren resultados. También recorro mi estado constantemente, converso con jóvenes, con empresarios, con madres de familia; cada diálogo me da perspectiva y me ayuda a transmitir lo que hacemos en el Congreso con un lenguaje ciudadano, no técnico.

Desde la perspectiva legislativa, ¿cómo describirías el primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum?

Ha sido un año de contrastes. Hay temas en los que se esperaban grandes transformaciones, pero seguimos viendo decisiones centralizadas y poca apertura al diálogo con el Congreso. México necesita un gobierno que escuche más y divida menos. Desde la oposición hemos propuesto construir acuerdos por el bien del país, pero eso requiere voluntad de ambos lados. Gobernar con mayoría no debe ser sinónimo de imponer.

En tu opinión, ¿cuál ha sido la reforma más relevante impulsada durante esta administración y por qué?

La reforma judicial, sin duda, por el impacto que puede tener en la independencia de los poderes. Es un tema que nos obliga a defender el equilibrio institucional. No podemos permitir que la justicia se convierta en un instrumento político. Nuestro deber es garantizar que el ciudadano siempre tenga una justicia imparcial, no una que dependa del gobierno en turno.

¿Consideras que las reformas propuestas en materia electoral y judicial fortalecen o debilitan la democracia mexicana?

Las debilitan, porque pretenden concentrar más poder en menos manos. La democracia se construye con contrapesos, no con sumisiones. Lo preocupante es que se presentan como “modernizaciones” cuando en realidad pueden limitar la representación y la libertad. Defender la democracia no es una consigna, es una responsabilidad diaria.

Esta misma reforma electoral plantea cambios sustantivos para los plurinominales. ¿Qué opinas?

Hay que revisar el sistema, sí, pero sin destruirlo. Los plurinominales no son un privilegio; son una garantía de representación para minorías y de equilibrio político. Si desaparecen, lo que tendríamos sería un Congreso monocolor. Y un Congreso sin voces diversas, deja de ser Congreso.

¿Qué opinas de la reforma contra el nepotismo y que ya no exista reelección inmediata?

Estoy a favor de todo lo que fortalezca la transparencia y el mérito. La política no debe heredarse, debe ganarse con trabajo y resultados. En cuanto a la reelección, creo que ha permitido la profesionalización legislativa, y eliminarla sería un retroceso. Hay que evitar los abusos, no eliminar los avances.

En materia de seguridad y justicia, ¿qué reformas consideras urgentes o pendientes para mejorar la situación del país?

México necesita un modelo de seguridad coordinado y profesional, donde los tres órdenes de gobierno trabajen juntos y los ciudadanos puedan confiar en sus instituciones. Es urgente fortalecer las policías locales, invertir en tecnología y garantizar una justicia más rápida. La seguridad no se logra con discursos ni con abrazos: se logra con estrategia, prevención y Estado de derecho.

¿Qué reformas o iniciativas te gustaría impulsar en los próximos años para fortalecer la democracia y el desarrollo del país?

Quiero seguir impulsando reformas que protejan a las familias, que fomenten la educación digital y que abran oportunidades a los jóvenes. También me interesa fortalecer los mecanismos de participación ciudadana y rendición de cuentas. La democracia no se agota en las urnas; debe vivirse todos los días.

¿Consideras que el país avanza hacia un modelo más participativo o más centralizado de toma de decisiones?

Lamentablemente, hacia uno más centralizado. Hemos visto cómo muchas decisiones se toman desde el Ejecutivo sin escuchar a los estados ni a los municipios. México es un país diverso, y esa diversidad debe reflejarse también en la forma de gobernar. Centralizar es desconfiar del ciudadano; descentralizar es creer en él.

¿Cómo evalúas la percepción ciudadana con la implementación de las reformas hasta ahora?

La ciudadanía percibe incertidumbre. Hay temas que generan esperanza, pero también preocupación. La gente no está pidiendo ideologías, está pidiendo resultados. Nuestra labor como oposición responsable es señalar lo que está mal, pero también proponer soluciones. Ese equilibrio es el que nos da legitimidad y cercanía.