TANIA PALACIOS KURI - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

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En un momento en que la política suele sentirse distante, Tania Palacios apuesta por regresar al origen: escuchar, traducir inquietudes en derechos y acompañar procesos que comienzan con una historia individual y terminan como reformas que protegen a miles. 

Su manera de ejercer el cargo rompe con los tecnicismos, habla de su trabajo con claridad, explica el “porqué” antes que el “cómo” y pone a las personas al centro de cada iniciativa. Esa cercanía, no solo explica su labor, sino que también corrige años de desconfianza acumulada hacia un Poder Legislativo que durante mucho tiempo no se ocupó de explicarse.

Considera que el país atraviesa una reconfiguración acelerada que exige reformas sólidas, diálogo real y un sentido de responsabilidad institucional para que los cambios avancen y perduren. En ese contexto, mantiene el enfoque en aquello que considera urgente: proteger a la infancia, reducir desigualdades, fortalecer la justicia y asegurar que ningún ajuste legal debilite la pluralidad ni los contrapesos democráticos.

1. ¿Qué te apasiona de ser legisladora?

Ver a la política como un vehículo para el bien de la gente. Cuando una preocupación social o personal de una madre, un joven, un trabajador, un empresario o empresaria, una mujer cansada de ganar menos, entra al Congreso y deja de ser anécdota para convertirse en derecho. Ese momento donde la política deja de ser discurso y se vuelve reparación.

Ser legisladora me apasiona porque me permite cerrar brechas: la brecha salarial, la brecha de protección, la brecha de representación.

Y también porque veo el poder desde otro lente, no como un fin, sino como una herramienta para corregir realidades que duelen. Porque en un país donde casi 6 de cada 10 personas se sienten ignoradas por sus representantes (INEGI), mi labor consiste en demostrar que sí hay política desde la conciencia y no desde la herida.

A mí me apasiona que una ley nazca de un “¿me ayudas?” y termine siendo un “ya quedó protegido”.

2. ¿Cómo afrontar que mucha gente no sabe qué hace una legisladora?

Primero, entendiendo que la culpa no es de la ciudadanía. Si más del 60% de las personas no sabe exactamente qué hace un diputado es porque durante años se legisló sin explicar,

se votó sin rendir cuentas y se decidió sin escuchar.

Mi forma de enfrentar ese vacío es la claridad: hablar sin tecnicismos, sin laberintos, sin solemnidad innecesaria. La política debe entenderse con el oído y con el corazón,

no con un diccionario jurídico al lado. Por eso explico cada acción con dos preguntas:

¿Para quién sirve?, ¿Y qué cambia mañana?

La gente no quiere teoría legislativa, quiere saber cómo una iniciativa puede mejorar su vida, defender sus derechos o proteger a sus hijos.

3. ¿Cómo comunicas tu trabajo?

Yo relato el origen, no solo el resultado. Detrás de cada iniciativa hay una historia:

la mujer que gana menos por hacer lo mismo, los adolescentes en riesgo de reclutamiento,

las familias que viven entre la desigualdad y la esperanza. Mi comunicación parte de ahí, del rostro antes que del artículo, del motivo antes que del proceso.

Además, soy muy consciente de que vivimos en un país donde la información compite contra el ruido. Por eso busco que mi mensaje atraviese ese ruido con verdad, contexto y emoción. No comunico “lo que hice”, comunico “por qué lo hice” y “a quién protege”.

4. ¿Cómo describirías el primer año del nuevo gobierno?

Te puedo hablar desde la óptica legislativa. Ha sido un año legislativo intenso, a una velocidad inédita, un año donde el Congreso procesó reformas estructurales en tiempos muy cortos, la masacre judicial fue el inicio de una crónica de muerte anunciada de la democracia.  Eso demuestra un ánimo de cambio profundo, sí, pero también expone la falta de espacios para deliberar con calma. El monólogo legislativo ha sido la regla. 

Cuando la política se mueve con rapidez sospechosa y reformas al vapor, la técnica y la realidad no alcanzan a sostenerla y México necesita reformas firmes, no solo reformas veloces.

Este primer año deja claro que el país está en una etapa de reconfiguración institucional.

La pregunta es si esa reconfiguración tendrá el equilibrio necesario entre eficiencia, diálogo y consenso, porque las instituciones no solo deben ser fuertes, deben ser confiables.

5. Reforma más relevante impulsada por esta administración

La igualdad salarial. Una reforma que también impulsé desde mi agenda porque en México

las mujeres siguen ganando entre 12% y 18% menos que los hombres (INEGI, CONAPRED). Esa brecha afecta a millones de hijas, madres, profesionistas, empresarias, trabajadoras. No es una cifra: es una barrera.

Cerrar esa brecha no solo es justicia, también es desarrollo. La OCDE estima que avanzar en igualdad salarial podría aumentar el crecimiento económico nacional, por eso esta reforma es tan relevante, porque corrige una deuda histórica con la mitad del país

y abre la puerta a un modelo económico más justo.

6. ¿Las reformas electoral y judicial fortalecen o debilitan la democracia?

Más que fortalecer o debilitar, han generado inquietudes reales, la democracia vive de la confianza y la confianza se sostiene en árbitros independientes y jueces sin presiones políticas.

Si esos pilares se mueven, la ciudadanía lo resiente. México necesita reformas que modernicen, pero sin alterar la balanza entre poder y contrapesos.

El reto ahora es ajustar, perfeccionar y garantizar que ninguna reforma ponga en riesgo la imparcialidad del sistema electoral ni del sistema de justicia.

7. ¿Qué opinas de la posible eliminación o modificación de los plurinominales?

Los plurinominales no fueron un capricho, fueron una conquista democrática. Nacieron para que las minorías existieran en el Congreso, para que México dejara de ser un país de un solo color.

¿Necesitan revisarse? Sí. ¿Mejorarse?, también, pero eliminar voces nunca ha fortalecido a una democracia. La pluralidad es incómoda, pero es necesaria, los contrapesos no son ornamentos, son cimientos.

8. Reforma contra el nepotismo y fin de la reelección inmediata

La voté a favor porque la política debe tener suelos firmes y reglas claras, ni cargos heredados, ni ventajas anticipadas, ni curules usadas como propiedad privada.

La participación democrática requiere piso parejo y esta reforma ayuda a limpiar las inercias que por años contaminaron la competencia.

9. Reformas urgentes en seguridad y justicia

La más urgente para mí es tipificar claramente el reclutamiento forzado de menores.

Hoy, miles de niñas, niños y adolescentes están en riesgo porque el crimen organizado los convierte en blanco fácil.

Mi propuesta fue aprobada en comisión, pero sin el tipo penal autónomo que se necesita.

Seguiré insistiendo. Un país que no protege su infancia, se condena a sí mismo.

10. Iniciativas que impulsarás para fortalecer la democracia

México ya no cabe en una sola visión política y, además, garantizar mecanismos de rendición de cuentas directa, que el Ejecutivo tenga que dialogar cara a cara con la ciudadanía y explicar decisiones clave de manera periódica.

La democracia no es solo votar cada tres o seis años, es transparencia activa y vigilancia permanente.

11. ¿México avanza hacia un modelo participativo o más centralizado?

Hoy vemos señales claras de centralización, procesos acelerados, menor conversación legislativa y mayor concentración de decisiones en pocas manos, pero también vemos algo igual de poderoso: una ciudadanía cada vez más consciente, más crítica y menos dispuesta a aceptar narrativas prefabricadas.

El futuro dependerá de qué lado pese más, la voz del poder o la voz del pueblo.

12. ¿Cómo evalúas la percepción ciudadana sobre las reformas?

La gente distingue con claridad quirúrgica. Cuando una reforma mejora su vida —su trabajo, su seguridad, su bolsillo—,la reconoce y la respalda.

Cuando una reforma altera equilibrios institucionales o genera dudas sobre la imparcialidad,

la ciudadanía reacciona. Y esa reacción es sana, la democracia madura cuando la gente deja de aplaudir todo y empieza a cuestionar con argumentos. Hoy México tiene algo valioso: una población alerta