Ana Guizar - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

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Redacción C&E. Ana Guizar fue testigo de un momento histórico para México con la llegada de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, pues participó activamente en la construcción y comunicación como vocera de este proyecto de nación. 

En entrevista para Campaigns and Elections en español, Ana comparte cómo fue que inició su trayectoria en la vida pública, su experiencia como vocera presidencial en un momento decisivo para el país y los desafíos que enfrentan hoy las mujeres en la política mexicana. 

Su mirada se centra en la justicia sustantiva, la autonomía económica y la construcción de condiciones reales de igualdad. En sus respuestas, queda claro que el debate ya no es si las mujeres pueden ejercer el poder, sino cómo están transformando su ejercicio y cuál será su papel definitivo en la definición del proyecto nacional de las próximas décadas.

1.- ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?


Mi trayectoria comenzó desde la convicción, no desde la ambición. Entendí muy joven que la política no es un privilegio, sino una responsabilidad histórica.
No me resigné a que las cosas fueran “como siempre han sido”. Decidí formar parte de una generación que asumiera la tarea de transformar el país, entendiendo que la transformación no ocurre sola: se construye con participación, organización y decisiones valientes.

2.- A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?


Haber sido vocera de la hoy Presidenta de México marcó profundamente mi trayectoria. No fue solo una campaña; fue comunicar y defender un proyecto de nación en un momento decisivo para el país.
Acompañar la consolidación del liderazgo de la primera mujer en la Presidencia significó participar en un punto de quiebre cultural que redefinió el papel de las mujeres en el poder en México.

3.- De las acciones y proyectos que has encabezado en el servicio público, ¿cuál consideras que ha tenido un mayor impacto social o político?


La política solo transforma cuando impacta la vida cotidiana. Para mí, el mayor impacto ha sido demostrar que el poder debe sentirse en la realidad diaria de las personas: en su economía, en sus derechos y en su dignidad.
La transformación no se construye desde la distancia, sino con presencia, vigilancia y decisiones firmes que protejan a quienes más lo necesitan.

4.- Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?


El principal reto sigue siendo erradicar la violencia política de género y desmontar las inercias culturales que aún cuestionan el liderazgo femenino. A las mujeres se nos exige más, se nos observa con mayor severidad y se nos mide con parámetros distintos.


Sin embargo, estamos en una etapa de transformación histórica: las mujeres no solo estamos ocupando espacios, estamos redefiniendo la manera de ejercer el poder. El desafío ya no es solo llegar, sino consolidar un liderazgo femenino fuerte, estratégico y con visión de Estado.

5.- A más de un año de que inició el gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?


Sí, y no solo por el símbolo poderoso que representa su liderazgo. Existe una agenda clara de igualdad sustantiva. Cuando una mujer encabeza el Estado, no gobierna solo para mujeres, pero sí incorpora una visión más justa, más humana y más incluyente en las decisiones públicas.

6.- ¿Qué programas o proyectos en particular consideras que han mejorado la vida de las mujeres este último año?


Las políticas que fortalecen la autonomía económica han sido determinantes. Cuando una mujer tiene ingreso propio, tiene libertad para decidir su presente y su futuro.
Los programas sociales universales y el apoyo directo han significado dignidad, independencia y movilidad social real. La justicia social comienza cuando las mujeres cuentan con condiciones materiales para ejercer plenamente su libertad.

7.- ¿Cuáles consideras que hace falta impulsar?


Consolidar un sistema nacional de cuidados y erradicar de manera definitiva la violencia de género. También necesitamos más mujeres en espacios de decisión económica y financiera. La igualdad no es solo representación; es acceso real al poder.

8.- Con un Congreso de la Unión paritario y más mujeres encabezando distintos niveles de gobierno, ¿cómo evalúas el papel que actualmente desempeñan las mujeres en la política nacional?

Estamos en una etapa de consolidación histórica. La paridad dejó de ser aspiración para convertirse en estructura. Hoy las mujeres no solo ocupan cargos: definen agenda, construyen mayorías y lideran transformaciones profundas.

9.- ¿Cuáles consideras que son los principales asuntos pendientes en México para garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres?


Erradicar la violencia en todas sus formas: no puede hablarse de igualdad mientras una sola mujer viva con miedo.
También es indispensable cerrar brechas económicas y consolidar un sistema de cuidados que redistribuya responsabilidades.
La igualdad sustantiva implica que el género deje de determinar el destino: que el talento, la preparación y la capacidad sean los únicos límites.

10.- ¿Qué cambios consideras necesarios en los partidos políticos para impulsar un liderazgo femenino real y no solo cumplir con la paridad?


Los partidos deben ir más allá del cumplimiento formal de la paridad. Necesitamos formación política sólida, financiamiento equitativo y espacios estratégicos reales para mujeres.
No basta con estar en la boleta; se requiere respaldo, estructura y condiciones de competencia justa. La simulación ya no tiene lugar en esta etapa histórica.

11.- ¿Qué desafíos ves para las mujeres que buscarán cargos de elección popular en los comicios de 2027?


La violencia política y la desinformación seguirán siendo retos reales. Sin embargo, también estamos ante una generación de mujeres con experiencia, preparación y visión de Estado.
El desafío no será solo competir, sino consolidar liderazgos femeninos que transformen la conversación pública y demuestren que gobernar con firmeza y capacidad no tiene género.

12.- Pensando en las elecciones de 2030, ¿qué papel crees que jugarán las mujeres en la definición del proyecto de nación?


Un papel central e irreversible. La participación femenina dejó de ser circunstancial para convertirse en estructura.
En 2030, las mujeres no solo influirán en la agenda pública: serán protagonistas en la definición del rumbo del país. El liderazgo femenino ya es parte permanente del proyecto nacional.

13.- ¿Ves la posibilidad de que la Presidenta deje la estafeta de la Presidencia de México a otra mujer en 2030?


Es absolutamente posible. México ya dio un paso histórico que transformó para siempre la conversación sobre el liderazgo femenino.
Más allá del género, lo fundamental será la continuidad de una visión de justicia social e igualdad. La presencia de mujeres en la más alta responsabilidad del país dejó de ser excepción para convertirse en posibilidad permanente.

14.- ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política, pero dudan ante los obstáculos existentes?
Que no permitan que el miedo ni los estereotipos definan el tamaño de sus sueños. Que se preparen, que ocupen espacios y que entiendan que su presencia en la vida pública no es un favor, es un derecho.
México necesita su inteligencia, su sensibilidad y su determinación. El futuro del país también les pertenece y está esperando su liderazgo.

15.- Desde tu experiencia, ¿qué legado te gustaría dejar en la vida pública y en la lucha por los derechos de las mujeres?
Me gustaría ser recordada como una mujer congruente, que ejerció cada responsabilidad con carácter y cercanía, que entendió que el poder es servicio y que el liderazgo femenino puede ser firme sin perder sensibilidad.
Aspiro a dejar una huella de integridad y visión, demostrando que las mujeres no solo podemos llegar a espacios históricos, sino transformarlos y abrir camino para las siguientes generaciones.