
Redacción C&E. Ser alcaldesa de Xochimilco es para Circe Camacho más que un honor, representa la oportunidad de cumplir un compromiso con la tierra que le dio la vida y por ello gobierna esta alcaldía de la Ciudad de México con la convicción de ser una herramienta de transformación para las personas que le dieron su confianza.
Forjada bajo los principios de la Cuarta Transformación, Circe está convencida que el logro más importante es recuperar la confianza de la gente, porque con esa confianza se puede lograr que todo cambie.
“Lo que más me llena de orgullo es ver cómo hemos recuperado lo que nos pertenece: nuestros canales, nuestras calles y la tranquilidad de caminar por ellas. Para mí, devolverle la vida a nuestros espacios y la seguridad a nuestras familias ha sido una forma de rescatar el orgullo de ser xochimilca. No es solo limpiar el agua o instalar una luminaria; es decirle a nuestra gente que sus raíces importan y que merecen vivir con dignidad”, comparte en esta entrevista.
1. ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?
Recuerdo mis inicios en la vida pública como el momento en que entendí que mi voz no me pertenecía solo a mí, sino a quienes, como yo, necesitaban un cambio. Vengo de barrio y de una familia trabajadora en San Esteban, Xochimilco; allí, al ver el esfuerzo diario de mi madre, conocí de cerca las carencias, pero también la inmensa dignidad de nuestra gente. Elegí el camino de la política porque me negué a ser espectadora mientras otros decidían nuestro futuro. Mi paso por la UAM y mi activismo me reafirmaron que esta labor no es para alimentar ambiciones personales, sino una herramienta de transformación y una promesa de lealtad a mis raíces.
Hoy, como madre de Lilith y de mi pequeño Lenin, esa convicción es más profunda que nunca, pues ya no solo lucho por el presente, sino por el país y el Xochimilco que quiero heredarles. Al final, el éxito solo vale la pena cuando se logra con dignidad y sin soltar jamás la mano de la gente que nos dio su confianza.
2. A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?
Sin duda, el honor de servir como alcaldesa de Xochimilco. No lo veo como un cargo en el papel, sino como un compromiso con la tierra que me dio la vida, donde di mis primeros pasos y donde se escribieron los capítulos más importantes de mi historia personal. Pero Xochimilco también ha sido mi mayor reto, porque gobernar con la fuerza de una mujer y con el corazón de una madre cambia por completo la mirada.
Mis hijos han estado conmigo en este proceso; han crecido viendo a su mamá trabajar por su pueblo. Eso te hace más fuerte, pero también más consciente de la responsabilidad que tienes.
3. De las acciones y proyectos que has encabezado, ¿cuál consideras que ha tenido mayor impacto?
Lo que más me llena de orgullo es ver cómo hemos recuperado lo que nos pertenece: nuestros canales, nuestras calles y la tranquilidad de caminar por ellas. Para mí, devolverle la vida a nuestros espacios y la seguridad a nuestras familias ha sido una forma de rescatar el orgullo de ser xochimilca. No es solo limpiar el agua o instalar una luminaria; es decirle a nuestra gente que sus raíces importan y que merecen vivir con dignidad.
Pero, sobre todo, recuperar la confianza de la gente.
Cuando la gente vuelve a creer, todo cambia.
4. Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?
El principal reto para ocupar el lugar que nos hemos ganado es que tenemos que demostrar el doble, además de conciliar nuestra vida personal, la maternidad y la familia con el servicio público. Es una carga que exige una fuerza y una disciplina que no siempre se nos reconocen, pero que nosotras asumimos con orgullo todos los días.
Lo valioso es que somos una generación que está abriendo camino. Ya no estamos aquí para ver si nos dejan pasar; estamos aquí abriendo brecha para las que vienen.

5. A más de un año del gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?
La llegada de la doctora Claudia Sheinbaum marcó un antes y un después en la estructura de poder de nuestro país. No es solo un cambio de gobierno; es la caída de un muro que nos impedía vernos representadas en la máxima toma de decisiones.
Hoy nuestras hijas saben que sí se puede.
Y nuestros hijos también están creciendo con una nueva visión del papel de las mujeres.
6. ¿Qué programas o proyectos consideras que han mejorado la vida de las mujeres este último año?
Aquellos que han puesto la autonomía y la seguridad en el centro, porque cuando le das herramientas a una mujer para que sea dueña de su propio destino, no solo transformas una vida, sino el futuro de toda su familia.
7. ¿Cuáles consideras que hace falta impulsar?
Debemos dejar de ver el apoyo a las mujeres como una política asistencial y entenderlo como un eje de desarrollo nacional. Urge impulsar una verdadera autonomía económica y garantizar espacios de decisión que no sean solo cuotas de género, sino territorios conquistados por nuestra capacidad.
8. ¿Cómo evalúas el papel de las mujeres en la política nacional?
Estamos demostrando que se puede gobernar con una firmeza implacable sin perder jamás la sensibilidad humana. Hoy las mujeres estamos transformando la forma de ejercer el poder, demostrando que somos gestoras excepcionales y que nuestra visión puede rescatar la confianza de un pueblo.
9. ¿Cuáles son los principales pendientes para garantizar la igualdad?
El reto más urgente es la erradicación total de la violencia, porque no puede haber igualdad mientras existan el miedo y la impunidad. Tenemos que transitar de la igualdad en el papel a la igualdad en los hechos. No nos sirven los discursos bonitos, sino que se nos reconozca como iguales en cada contrato, en cada calle y en cada decisión política.
10. ¿Qué cambios necesitan los partidos políticos?
Creer en las mujeres.
Respaldarlas.
Y dejar que lideren.

11. ¿Qué desafíos ves rumbo a 2027?
El desafío será enfrentar y vencer las resistencias de quienes todavía se sienten amenazados por nuestra presencia en el poder. Rumbo a 2027, el reto no es solo ganar espacios, sino consolidarlos con resultados.
Estamos avanzando.
12. Pensando en 2030, ¿qué papel jugarán las mujeres?
Vamos a ser protagonistas.
Estamos gestando un movimiento histórico que ha despertado la conciencia de una nación entera, y esa es una fuerza que ya nadie tiene el poder de detener.
13. ¿Ves posible que la Presidencia siga en manos de una mujer?
Claro, no solo es posible, es la evolución natural del despertar ciudadano que estamos viviendo.
Y sería la confirmación de que México ha iniciado un profundo cambio.
14. ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política?
Les diría que miren mi historia.
Soy una mujer de pueblo, soy madre, soy profesionista y hoy soy alcaldesa. Si yo pude abrir brecha, ellas pueden llegar aún más lejos.
No les voy a mentir: el camino es duro y el sistema les pondrá obstáculos, pero cada batalla vale la pena cuando lo haces por un propósito mayor. Háganlo por ustedes, por sus sueños y por la certeza de que su voz tiene el poder de cambiar el rumbo de la historia.
15. ¿Qué legado te gustaría dejar?
Quiero que mi mayor legado sea el orgullo en los ojos de mis hijos, Lilith y Lenin, al saber que su madre nunca agachó la cabeza ni olvidó sus raíces.
Me gustaría ser recordada como la mujer que trabajó incansablemente por su pueblo y que, con cada paso, se aseguró de dejar la puerta abierta para que muchas otras pudieran entrar. Al final, lo que queda no es el cargo, sino la vida de las personas que lograste transformar y el camino que hiciste menos difícil para las que vienen detrás.

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