
Redacción C&E. Emanada de Morena, Carmen Lilia Canturosas Villarreal es hoy presidenta municipal de Nuevo Laredo, Tamaulipas, la frontera más dinámica del país y desempeña ese cargo con una profunda convicción por la justicia social y el servicio a su comunidad. Proveniente de una familia con fuerte vocación política, su historia personal está estrechamente ligada a la vida pública de la ciudad fronteriza, donde ha enfocado su trabajo en impulsar desarrollo, infraestructura y bienestar social.
Al frente del gobierno municipal de Nuevo Laredo, ha encabezado un proyecto de transformación orientado a fortalecer la infraestructura urbana, los servicios públicos y la calidad de vida de las familias.
En entrevista con Campaigns and Elections, Carmen Lilia Canturosas Villarreal reflexiona sobre los orígenes de su vocación política, los retos del liderazgo femenino en México y su visión sobre el papel de las mujeres en la vida pública.
1.- ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?
La lucha por la justicia social la llevo en la sangre. Soy hija de padres con un profundo amor por México, por Tamaulipas y por Nuevo Laredo, el cual me heredaron. Desde muy pequeña, en brazos de mi mamá, Claudette Villarreal, acompañábamos a mi padre, Carlos Canturosas, a mítines políticos en plazas y colonias alejadas del centro de la ciudad. Mi infancia la pasé entre sus discursos aguerridos, caminatas y reparto de propaganda.
Mis hermanas y mi hermano recordamos con mucho cariño que nuestras fiestas de cumpleaños eran en las colonias, con los niños del lugar. Mi padre nos llevaba a sus recorridos y, en medio del diálogo, las arengas y la lucha por una vida digna para las familias de la ciudad, nos tocaba partir el pastel. Entonces, más que elegir el camino de la política, es algo que llevo en la sangre: un legado por el que día a día doy lo mejor de mí.
2.- A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?
Sin lugar a dudas, ser presidenta municipal de Nuevo Laredo —la frontera más dinámica de México y la aduana número uno de Latinoamérica— ha sido el reto más importante hasta este momento de mi vida. Un gobierno local es el que genera un impacto directo en la comunidad, el más cercano al ciudadano. Tener la oportunidad de mejorar la calidad de vida de cientos de familias es algo que no se compara con nada, porque además se trata de tu ciudad: donde creciste, donde viven tus amigos y tu familia, y donde crecerán nuestros hijos. Claro que para mi ciudad quiero lo mejor.
Ver cómo cada calle pavimentada, cada avenida bien iluminada, cada clínica municipal y cada espacio deportivo o cultural generan un cambio positivo en la comunidad es la mayor satisfacción que como política puedo tener.
3.- De las acciones y proyectos que has encabezado en el servicio público, ¿cuál consideras que ha tenido un mayor impacto social o político?
No podría elegir solo uno, porque en realidad se trata de un conjunto de acciones y decisiones que como Gobierno Municipal hemos tomado para transformar la ciudad. La rescatamos y la reconstruimos desde sus cimientos, y hoy estamos consolidando a Nuevo Laredo como una frontera fuerte, de progreso y bienestar para todas y todos.
Esto ha sido posible porque hemos destinado un presupuesto histórico a obra pública para mejorar la infraestructura hídrica, urbana, educativa y social, además de trabajar muy de la mano con la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, y el gobernador, Américo Villarreal, para consolidar proyectos estratégicos como la instalación de la ANAM en la ciudad, el nuevo tren de pasajeros y la ampliación del Puente del Comercio Mundial, principal puerto terrestre para el intercambio de mercancías entre México y Estados Unidos. Hemos sido un gobierno que invierte en obra pública, educación, salud, medio ambiente, deporte y cultura; y todo este conjunto ha hecho que hoy seamos un referente a nivel nacional.
4.- Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?
Hemos avanzado mucho en la participación de las mujeres en la política mexicana, especialmente en el marco legal y en la paridad; sin embargo, aún falta para que esa presencia se traduzca en poder real y en condiciones de ejercicio plenamente equitativas. Persisten prácticas de violencia política, estereotipos culturales, resistencias internas en los partidos y una distribución desigual de responsabilidades que siguen poniendo a prueba el liderazgo de las mujeres.
El reto hoy no es solo garantizar el acceso, sino consolidar una cultura política donde las mujeres decidan, lideren y ejerzan autoridad en igualdad de condiciones, con respeto y sin concesiones. Aquí radica la importancia del trabajo que realizan mujeres como nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, quien utiliza la política como herramienta para acortar la brecha de desigualdad, erradicar la violencia de género e impulsar el empoderamiento femenino.
5.- A más de un año de que inició el gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?
Definitivamente hay un antes y un después. Ha hecho honor a su icónica frase: “No llego sola, llegamos todas”. Desde el inicio de su gestión comenzó a generar políticas públicas para erradicar la desigualdad, conformó un gabinete paritario y colocó a mujeres muy capaces en puestos donde se toman decisiones relevantes para el país.
Con su llegada se han dado pasos importantes para que las mujeres tengamos mayor igualdad de oportunidades, justicia social y política; sin embargo, aún queda camino por recorrer. Me queda claro que vamos por la ruta correcta, honrando el legado de mujeres que iniciaron esta lucha y dieron su vida para que hoy podamos ocupar espacios de alta relevancia.
6.- ¿Qué programas o proyectos en particular consideras que han mejorado la vida de las mujeres este último año?
Este gobierno ha implementado distintas estrategias para mejorar la calidad de vida de las mujeres, pero considero que la Pensión Mujeres Bienestar ha sido clave para fortalecer las condiciones de millones de mujeres que hoy cuentan con este ingreso. Ha sido un gran acierto del Gobierno Federal para impulsar la autonomía de mujeres en todos los rincones de México.
7.- ¿Cuáles consideras que hace falta impulsar?
Más que impulsar, creo que es importante difundir este y los demás programas federales de bienestar, que se complementan y transforman la realidad de millones de familias. No solo se trata de que las mujeres tengan un ingreso que les ayude a lograr autonomía; se trata también de más becas para que niñas y jóvenes continúen estudiando, de vivienda digna y asequible, y de un conjunto integral de apoyos que dignifiquen a las mujeres y a las familias de México.
8.- Con un Congreso de la Unión paritario y más mujeres encabezando distintos niveles de gobierno, ¿cómo evalúas el papel que actualmente desempeñan las mujeres en la política nacional?
Estamos viviendo una nueva era en la política nacional, donde cada vez hay más mujeres ocupando cargos de primer nivel. Lo más importante es que estamos llegando porque hemos demostrado capacidad, no solo por un tema de cuota. Nuestro papel siempre ha sido fundamental: somos agentes de cambio, un cambio positivo con visión y estrategia.
Se han abierto muchas puertas y trabajamos para seguir abriendo más, para que en los años venideros nuestras hijas tengan más oportunidades y vivan en un mundo libre de machismo.

9.- ¿Cuáles consideras que son los principales asuntos pendientes en México para garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres?
México ha dado pasos importantes hacia la igualdad, pero la igualdad sustantiva sigue siendo una tarea en construcción. El desafío es cerrar la brecha entre la ley y la realidad: garantizar seguridad, autonomía económica, un sistema de cuidados justo y acceso efectivo de las mujeres a los espacios donde se toman decisiones.
Considero que en estos puntos es donde más se ha trabajado desde el gobierno federal y, desde luego, también desde lo local.
10.- ¿Qué cambios consideras necesarios en los partidos políticos para impulsar un liderazgo femenino real y no solo cumplir con la paridad?
Para impulsar un liderazgo femenino real, los partidos deben ir más allá de la paridad y abrir el poder, no solo los espacios. Esto implica incluir a las mujeres en la toma de decisiones estratégicas, garantizar recursos y respaldo efectivo, erradicar la violencia política y apostar por su formación y acompañamiento.
El liderazgo femenino no se construye por cuota; se consolida cuando hay confianza, apoyo y voluntad de compartir el poder.
11.- ¿Qué desafíos ves para las mujeres que buscarán cargos de elección popular en los comicios de 2027?
El principal desafío, desde mi punto de vista y experiencia, es la violencia política de género. Si bien se ha trabajado intensamente para erradicarla, sigue siendo un tema que resurge en tiempos electorales.
La buena noticia es que hoy la ley nos protege y existen mecanismos para sancionar estas conductas. Sin embargo, el reto es mantenerse firmes en nuestras convicciones, fieles a nuestros ideales y claras en el objetivo de nuestra causa.
12.- Pensando en las elecciones de 2030, ¿qué papel crees que jugarán las mujeres en la definición del proyecto de nación?
Ya lo estamos jugando, y hoy más que nunca marcamos la pauta desde la Presidencia de la República, los gobiernos estatales y locales, el Senado y el Congreso. Habemos mujeres que, desde nuestras trincheras, movemos al país.
En las elecciones no será la excepción: seremos protagonistas. Y no hablo solo de aparecer en una boleta, sino de hacer política real, desde el territorio, con la gente, despertando conciencias y haciendo historia juntas.
13.- ¿Ves la posibilidad de que la Presidenta deje la estafeta de la Presidencia de México a otra mujer en 2030?
Desde luego. Pero no se trata de que la estafeta pase a otra mujer por el hecho de ser mujer, sino porque México tiene mexicanas capaces, preparadas y con lo necesario para encabezar un proyecto de nación que mantenga el legado de grandeza por el que hoy se trabaja.
México es tierra de mujeres aguerridas, revolucionarias y valientes, pero, sobre todo, muy capaces. No me sorprendería que en 2030 llegue nuevamente una mujer a la Presidencia.
14.- ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política, pero dudan ante los obstáculos existentes?
Me viene a la mente una frase que mi padre repetía en sus discursos: “Hay jóvenes que pierden el ímpetu de volar cuando ven a los adultos arrastrarse…”. Esa frase se volvió un mantra para mí; es un recordatorio constante de ser fiel a mis convicciones, de no doblarme y de luchar para que las generaciones de mujeres que vienen detrás tengan alas para volar más alto, libres y sin techos de cristal.
Obstáculos siempre habrá, pero nuestras convicciones deben ser inquebrantables. Nunca dejen de volar.
15.- Desde tu experiencia, ¿qué legado te gustaría dejar en la vida pública y en la lucha por los derechos de las mujeres?
Todos los días salgo de casa con una convicción clara: que mi hija y las mujeres que vienen detrás encuentren una ciudad, un estado y un país más justo que el que heredamos. Camino con la certeza de que la igualdad no se pide, se construye; y que la paz y la dignidad se defienden con decisiones firmes.
Trabajo para dejarles un espacio donde puedan vivir, soñar y liderar con las mismas oportunidades y sin miedo, porque ese es el país que vale la pena construir.

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