Verónica Delgadillo - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

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C&E REDACCIÓN. Verónica Delgadillo es uno de los cuadros más destacados de Movimiento Ciudadano y hoy como alcaldesa de Guadalajara representa a una nueva generación de liderazgos que ha construido su trayectoria política desde el activismo social y la participación ciudadana. 

Se trata de la primera mujer en gobernar la capital jalisciense después de 483 años de historia y desde esa encomienda reconoce la importancia de dotar de mayores facultades y recursos a los municipios, al considerar que es en las ciudades donde las políticas públicas tienen un impacto directo en la vida cotidiana de las personas. 

En entrevista con Campaigns and Elections, Delgadillo afirma que el mayor desafío de México no es únicamente enfrentar problemas como la inseguridad, el acceso al agua o la vivienda, sino recuperar la capacidad de construir acuerdos entre gobiernos y sociedad. Asegura que su mayor aspiración es ser recordada no solo como la primera mujer en encabezar el gobierno de Guadalajara, sino como una presidenta municipal que impulsó una ciudad más cercana, segura y solidaria, colocando siempre a las personas en el centro de las decisiones.

1.- ¿En qué momento de tu vida te decidiste a iniciar una carrera política?

No hubo un día en el que dijera: «Voy a dedicarme a la política». Fue un proceso. Desde muy pequeña me movía la idea de hacer algo por mi comunidad, de que fuera un mejor lugar para vivir. Comencé en el activismo estudiantil y luego decidí organizarme desde la sociedad: impulsé agrupaciones de estudiantes y colectivos enfocados en mejorar nuestro entorno. En 2012 tomé una decisión que cambió mi rumbo: decidí apoyar a Enrique Alfaro en su primera campaña para gobernador. Me sumé sin pensarlo, sin pedir nada a cambio, únicamente por la profunda convicción de que había cosas que podían hacerse mejor.

Después me invitaron a ser candidata a diputada local por Movimiento Ciudadano y, gracias a la confianza de la gente, gané la primera minoría, convirtiéndome en la primera diputada que tuvo Movimiento Ciudadano por voto directo en todo México. Mi vida dio un giro. Descubrí que la política, cuando se ejerce con propósito, sí es una herramienta real para transformar el entorno. Ahí entendí que podía hacer política a mi manera: sin perder mi esencia, siendo la política que yo quería ver en los espacios de representación. Simplemente actuando como actuaría una buena persona si estuviera en ese lugar, con responsabilidad, cercanía y compromiso.

2.- ¿Hubo alguna figura en específico que te inspiró para iniciarte en el servicio público?

No podría hablar de una sola persona. He tenido la fortuna de encontrarme con muchas mujeres y hombres de quienes he aprendido algo valioso en cada etapa de mi vida. Pero, si tengo que hablar de quienes sembraron en mí la vocación de servir, sin duda fueron mi mamá y mi papá.

Desde muy niña me enseñaron a ayudar a los demás, a cuidar el lugar donde vivimos y a hacer lo que está en nuestras manos para mejorar la vida de quienes nos rodean. Ellos me hicieron entender que las grandes transformaciones empiezan con actos cotidianos y con personas que deciden involucrarse.

Después, la vida pública me ha permitido caminar junto a personas que comparten esa misma convicción. Desde hace más de catorce años me he rodeado de gente que trabaja con honestidad, que pone el corazón en lo que hace. De todas ellas sigo aprendiendo.

3.- ¿Qué tan difícil es para un joven iniciar una trayectoria política hoy en día?

Creo que iniciar una trayectoria en la política hoy implica un reto enorme, pero también una oportunidad única. Vivimos en una sociedad mucho más informada, más crítica y más diversa, y eso exige hacer política de una manera distinta: con valentía, sensibilidad y, sobre todo, empatía.

A las nuevas generaciones les toca construir acuerdos en un contexto donde es más fácil encontrar diferencias que coincidencias. Yo creo que ese es precisamente el mayor desafío y, al mismo tiempo, la mayor oportunidad. Necesitamos seguir abriendo espacios a jóvenes que tengan claro que la mejor manera de hacer política y avanzar en este camino es haciendo equipo, encontrando coincidencias y dialogando para demostrar que la política puede ser una herramienta para transformar la vida de las personas.

4.- Para ti, ¿qué es lo mejor de estar en el servicio público?

Cada día que despierto agradezco la oportunidad que las y los tapatíos me dieron de poder ser presidenta de Guadalajara. Es, sin duda, el mayor honor de mi vida. Amo profundamente esta ciudad y poder dedicar mi tiempo, ideas y esfuerzo a cuidarla, a que sea una ciudad más ordenada, más segura y con más oportunidades para quienes la habitamos, es algo que nunca doy por sentado.

Lo mejor del servicio público es que te permite transformar la vida cotidiana de las personas. A veces pensamos que la política está en los grandes discursos o en las redes sociales, pero yo creo que su verdadero valor está en las cosas que cambian el día a día: cuando una calle está mejor iluminada, cuando un parque vuelve a estar vivo y lleno de familias, cuando un programa social ayuda a emprender o a salir adelante a quienes más lo necesitan, o cuando un servicio público funciona como debe. Ahí es donde este trabajo cobra sentido y eso es lo que más disfruto.

5.- ¿Cuál ha sido el momento más difícil en este ámbito y qué aprendiste de él?

Ha habido muchos momentos difíciles, pero hay uno que siempre llevo conmigo. Una tarde, en medio de una reunión, recibí una llamada de mi equipo para informarme sobre un gran incendio en la zona del Álamo Industrial.

Fueron horas de muchísima tensión, de articulación entre todos los órdenes de gobierno y de tomar decisiones en cada momento con una prioridad en mente: cuidar la vida de las personas. Gracias a todo ese trabajo evitamos lo que pudo ser una crisis sanitaria para el país, porque una de las principales fábricas de insumos médicos estaba en riesgo de ser afectada. Ese día confirmé el enorme valor de contar con un equipo de mujeres y hombres profesionales, valientes, comprometidos y que aman Guadalajara y Jalisco.

6.- ¿Cuál consideras que es el principal reto que enfrenta México y qué acciones concretas propondrías para atenderlo?

Creo que el principal reto de México es recuperar la capacidad de construir acuerdos y que cada quien asuma su responsabilidad para resolver los problemas de las personas, porque la llave para hacerle frente es la corresponsabilidad: gobiernos con liderazgo y capacidad de escucha y una sociedad civil participativa. Hoy enfrentamos desafíos enormes, como la seguridad, el acceso al agua y su calidad, la vivienda, y ninguno de ellos se va a resolver si cada quien trabaja por su cuenta o si la política se convierte en un espacio de confrontación permanente.

Desde mi experiencia gobernando Guadalajara, he aprendido que las mejores soluciones nacen cuando ponemos a las personas en el centro y trabajamos en equipo. Por eso creo que necesitamos fortalecer a las ciudades, porque es ahí donde la gente vive los problemas y también donde las políticas públicas pueden transformar su vida cotidiana. Sin duda, México necesita más coordinación y menos división; más decisiones de largo plazo y menos ocurrencias.

7.- ¿Visualizas alternancia o continuación para México en 2027 y 2030?

No creo que el futuro de México vaya a definirse por una palabra como alternancia o continuidad. Creo que lo van a definir las y los ciudadanos. Hoy la gente está mucho más informada, compara, cuestiona y exige resultados. En ese sentido, las elecciones no se ganan solamente con discursos o promesas; se ganan demostrando capacidad para escuchar, ponerse en el lugar de la gente, atender sus necesidades y dar resultados con cercanía, visión de futuro y capacidad de construir una ciudad más justa, más igualitaria y con más oportunidades para todas y todos. A partir de eso, la ciudadanía decidirá quién merece su confianza para representarla y gobernarla, y eso siempre será lo más importante en una democracia.

8.- ¿Consideras que el país está mejor o peor que antes?

Creo que México ha tenido avances importantes en algunos temas y también enfrenta desafíos muy serios que siguen sin resolverse. Como país y sociedad no podemos conformarnos; siempre debemos aspirar a estar mejor. Pero, más que quedarnos atrapados en la discusión de si estamos mejor o peor que antes, me importa hablar de cómo hacemos para que a las personas les vaya mejor. Ese tiene que ser el centro de cualquier gobierno.

Hay retos que no admiten colores ni divisiones: la seguridad, el abasto y la calidad del agua, echar a andar un sistema nacional de cuidados, la construcción de obras e infraestructura estratégica para el desarrollo de las ciudades y la recuperación de espacios públicos para el disfrute de las personas, entre otros.

Desde mi visión, para atender esos grandes retos necesitamos menos confrontación y más capacidad de construir acuerdos. Al final, la ciudadanía no espera que los gobiernos se peleen; espera que todas y todos sean parte de la solución.

9.- ¿Qué te llevó a militar en tu partido actual?

Llegué a Movimiento Ciudadano hace más de catorce años porque encontré un proyecto con el que compartía una forma de entender el servicio público: gobiernos cercanos y, sobre todo, poner a las personas en el centro de las decisiones.

Pero también encontré algo muy importante para mí: un espacio donde la participación de las mujeres cuenta, donde las ideas se escuchan y donde el trabajo abre camino. A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de crecer junto con el movimiento, de impulsar causas en las que creo profundamente y de asumir distintas responsabilidades. Una de las que más orgullo me ha dado fue ser la primera presidenta del Consejo Ciudadano Nacional de Movimiento Ciudadano, porque representó la confianza de muchas personas y la oportunidad de seguir fortaleciendo la participación ciudadana dentro del partido.

Sigo aquí por la misma razón por la que llegué: porque creo que la política puede hacerse con cercanía, escuchando, construyendo comunidad y trabajando todos los días para mejorar la vida de las personas. Ese es el proyecto del que quiero seguir siendo parte.

10.- ¿Cuál consideras que ha sido tu mayor aportación desde tu posición política?

Creo que eso será algo que los años y las personas tendrán que definir. Mientras tanto, yo seguiré trabajando para demostrar que es posible gobernar con firmeza y empatía; que gobernar también es cuidar. Por eso hemos puesto el cuidado como el eje que orienta nuestras decisiones: cuidar el espacio público, fortalecer la seguridad desde la proximidad, mejorar los servicios públicos, recuperar espacios para la convivencia e impulsar oportunidades para quienes más lo necesitan. Todo eso es parte de la visión de ciudad que hemos impulsado y que denominamos «Guadalajara, la ciudad que te cuida».

11.- ¿Quién es tu referente político?

Creo que quienes tenemos la responsabilidad de servir a los demás nunca dejamos de aprender de las personas. El servicio público también implica escuchar, observar y reconocer el valor de quienes han encontrado distintas maneras de ejercer el liderazgo.

En mi caso, mis primeros referentes fueron mis papás. Ellos me enseñaron desde muy niña a ayudar a los demás y a involucrarme en mi comunidad. También hay liderazgos que hoy sigo con interés porque representan una forma de hacer política en la que creo. Por ejemplo, me gusta mucho la manera en que Jacinda Ardern ejerció el liderazgo, demostrando que la empatía, la firmeza y la cercanía pueden convivir. También me parece muy interesante lo que ha construido Zohran Mamdani, por su capacidad para conectar con las personas, movilizar a nuevas generaciones y abrir conversaciones sobre el futuro de las ciudades.

Más que un referente, me inspiran las convicciones que representan esos liderazgos: gobernar con sensibilidad, escuchar antes de decidir, construir acuerdos, innovar y entender que la política tiene sentido cuando mejora la vida de las personas.

12.- ¿Qué cambio propondrías para impactar positivamente al país, considerando los retos actuales?

Fortalecer el federalismo para empoderar a las ciudades. Necesitamos un país donde los estados y, sobre todo, los municipios tengan más capacidades, más herramientas y una distribución más justa de los recursos para responder a las necesidades de la gente.

La vida ocurre en las ciudades. Es ahí donde las personas necesitan agua, seguridad, transporte, vivienda, espacios públicos de calidad y servicios que funcionen todos los días. Sin embargo, muchas veces los gobiernos locales enfrentamos esos retos con recursos limitados y con pocas facultades para actuar.

Estoy convencida de que un México más fuerte se construye desde ciudades más fuertes. Fortalecer el federalismo no significa dividir responsabilidades, sino compartirlas mejor, confiar más en los gobiernos locales y construir una mejor coordinación entre municipios, estados y la Federación. Cuando cada orden de gobierno hace lo que le corresponde y trabaja con un mismo propósito, quienes ganan son las personas.

13.- ¿Y a nivel local?

A nivel local, creo que el mayor cambio está en seguir construyendo comunidad. Las ciudades funcionan mejor cuando las personas vuelven a encontrarse, a apropiarse de sus espacios y a sentirse parte del lugar donde viven.

Por eso seguiré apostando por recuperar el espacio público, fortalecer los servicios municipales e impulsar la cultura y la corresponsabilidad. Un parque en óptimas condiciones, un mercado lleno de vida, una calle limpia o una unidad deportiva activa no son solo obras o servicios; son lugares donde las personas se encuentran, conviven y construyen comunidad.

14.- La inteligencia artificial está transformando la comunicación política. ¿Cómo ha impactado tu actividad pública? ¿Consideras necesaria una regulación específica en esta materia?

La inteligencia artificial ya forma parte de nuestra vida cotidiana y también del servicio público. Bien utilizada, puede ayudarnos de muchas formas, como procesar y analizar información. En lo personal, la veo como una herramienta que amplía nuestras capacidades, pero que nunca puede sustituir el criterio, la sensibilidad ni el contacto directo con la gente. Las mejores decisiones de gobierno no salen de un algoritmo; salen de escuchar, recorrer las calles y entender la realidad de las personas.

Al mismo tiempo, la inteligencia artificial también plantea desafíos importantes. La desinformación, los contenidos manipulados o el uso de herramientas para engañar a la ciudadanía pueden afectar la confianza pública y la democracia. El reto no es frenar la tecnología, sino asegurarnos de que siempre esté al servicio de las personas.

15.- Si pudieras darle un consejo al político que eras cuando comenzaste tu carrera, ¿cuál sería?

Le diría que siga siendo ella, que no permita que la política le quite la capacidad de emocionarse, de creer, de soñar y de celebrar los pequeños cambios que mejoran la vida de las personas. Porque esa forma de mirar el mundo es la que le ha dado sentido a su vocación de servicio desde el primer día.

Le diría que nunca pierda la capacidad de creer en las personas. Que habrá momentos de mucha exigencia, decisiones difíciles y días complejos, pero que siempre valdrá la pena hacer política con convicción, con sensibilidad y poniendo a las personas en el centro.

Y, sobre todo, que no deje de disfrutar el camino. Que cada responsabilidad traerá nuevos retos, pero también la enorme oportunidad de hacer lo que una buena persona haría en ese lugar.

16.- ¿Cómo te gustaría ser recordada al final de tu trayectoria política?

No solo como la primera presidenta después de 255 alcaldes y 483 años de historia de Guadalajara, sino como una mujer que gobernó con profunda empatía para entender el sentir de las personas, pero también con firmeza para tomar decisiones difíciles cuando son necesarias, y que ayudó a despertar el sentido de corresponsabilidad para el cuidado de nuestra ciudad