
C&E REDACCIÓN. Hoy en día, Héctor Santana es el perfil mejor posicionado para competir la gubernatura de Nayarit en 2027 y es también el que encabeza la contienda interna de Morena para hacerse de la candidatura, según las más recientes encuestas realizadas por CE Research, lo que lo ubica como uno de los políticos jóvenes a seguir el próximo año.
Santana solicitó licencia como presidente municipal de Bahía Banderas para inscribirse formalmente en el proceso interno de Morena. En entrevista con Campaigns and Elections, Santana reconoce que llegó al gobierno municipal con la convicción de que gobernar significa recorrer el territorio, escuchar directamente a la población y convertir sus demandas en resultados. Al frente de Bahía de Banderas, asegura haber impulsado una administración basada en finanzas responsables, mayor obra pública, fortalecimiento de la seguridad, mejoramiento de los servicios y rendición de cuentas ante la ciudadanía.
Reconoce abiertamente su afinidad con el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero y tiene claro el legado que busca dejar: un municipio con instituciones más fuertes, mejores oportunidades y un gobierno que cumpla su palabra y mantenga siempre la cercanía con la gente.
1. ¿En qué momento de tu vida te decidiste a iniciar una carrera política?
No fue una decisión que tomara de un día para otro. Desde muy joven aprendí a asumir responsabilidades y entendí que salir adelante requiere trabajo, disciplina y cumplir la palabra. La pérdida de mi padre cuando era niño y el esfuerzo de mi madre para sacar adelante a nuestra familia marcaron profundamente mi manera de ver la vida.
Con el tiempo, tuve la oportunidad de trabajar en instituciones como la Auditoría Superior del Estado. Ahí comprendí que el servicio público puede transformar realidades cuando se ejerce con responsabilidad y cercanía. Sin embargo, fue al recorrer las comunidades, escuchar directamente a la gente y conocer sus necesidades cuando decidí participar de manera más activa en la política. Entendí que no bastaba con señalar lo que estaba mal; había que involucrarse, asumir responsabilidades y trabajar para cambiarlo. Así comenzó mi trayectoria política: primero como diputado local y, posteriormente, al frente del gobierno de mi municipio.
2. ¿Hubo alguna figura en específico que te inspiró para iniciarte en el servicio público?
Sí. La primera inspiración la encontré en mi propia casa. Mi madre me enseñó que el trabajo honesto, la palabra cumplida y el esfuerzo diario son valores que nunca pasan de moda. Ella sacó adelante a nuestra familia en circunstancias difíciles y me hizo entender que servir a los demás empieza con los pequeños actos de todos los días. Ese ejemplo ha sido la base de mi forma de actuar.
Hoy comparto la visión de transformación que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, basada en un gobierno austero, honesto y con un profundo sentido social. Asimismo, reconozco el liderazgo del doctor Miguel Ángel Navarro Quintero, con quien hemos trabajado de manera coordinada para impulsar proyectos que benefician a Bahía de Banderas, demostrando que, cuando los distintos órdenes de gobierno trabajan en equipo, los resultados llegan más rápido a la ciudadanía.
3. ¿Qué tan difícil es para un joven iniciar una trayectoria política hoy en día?
Sí es difícil, pero hoy existen más oportunidades que antes. La ciudadanía ya no se fija únicamente en los apellidos o en las estructuras políticas; exige resultados, cercanía y autenticidad. Las redes sociales y la comunicación directa también han abierto espacios para que las nuevas generaciones puedan demostrar su capacidad y construir confianza sin depender exclusivamente de los métodos tradicionales. Creo que el mayor reto no es la edad, sino mantenerse congruente. En política es muy fácil perder el rumbo si uno olvida para quién trabaja.
Yo soy parte de una generación que cree que la política puede recuperar la confianza ciudadana. Si los jóvenes participamos con preparación, trabajo y resultados, no solo podemos ocupar espacios públicos; también podemos demostrar que es posible hacer las cosas de manera diferente.
4. Para ti, ¿qué es lo mejor de estar en el servicio público?
Lo mejor es tener la oportunidad de cambiar la vida de las personas. No hay mayor satisfacción que regresar a una comunidad y ver una calle que antes era de tierra convertida en una vialidad pavimentada, que una familia ya tenga agua en su casa o que un ciudadano te diga que un problema que llevaba años sin resolverse por fin encontró respuesta. Ahí entiendes que el servicio público sí puede hacer la diferencia cuando se ejerce con honestidad.
Para mí, gobernar no significa estar detrás de un escritorio, sino caminar el territorio, escuchar, dar la cara y rendir cuentas. Por eso, en Bahía de Banderas hemos hecho de la cercanía con la gente una forma de gobierno, porque las mejores decisiones nacen cuando primero se escucha a quienes viven los problemas todos los días. El servicio público solo tiene sentido cuando se traduce en resultados. Los cargos son temporales, pero las obras, las acciones y la confianza que dejas en la gente pueden permanecer durante muchos años.
5. ¿Cuál ha sido el momento más difícil en este ámbito y qué aprendiste de él?
Gobernar implica tomar decisiones difíciles todos los días. Uno de los mayores retos ha sido enfrentar problemas que durante años se dejaron crecer, sabiendo que muchas veces las decisiones correctas no son las más populares. Ahí entendí que un gobernante no puede pensar en la siguiente elección; tiene que pensar en la siguiente generación. También he aprendido que siempre habrá críticas y que son parte de la democracia. Lo importante es escuchar las que ayudan a mejorar, corregir cuando sea necesario y mantener el rumbo cuando estás convencido de que una decisión beneficia a la mayoría.
La mayor enseñanza ha sido que la confianza de la gente no se gana con discursos, sino con resultados. Se construye todos los días, cumpliendo la palabra y dando la cara incluso en los momentos más complicados.
6. ¿Cuál consideras que es el principal reto que enfrenta México y qué acciones concretas propondrías para atenderlo?
Creo que el mayor reto de México es lograr que el crecimiento económico, la seguridad y las oportunidades lleguen por igual a todas las regiones. Tenemos un enorme potencial, pero todavía hay familias que siguen esperando mejores servicios, infraestructura, educación y empleos bien remunerados. Para lograrlo, se necesita fortalecer el Estado de derecho, invertir en obra pública estratégica, apoyar la educación y aprovechar sectores como el turismo, que en estados como Nayarit generan desarrollo cuando se planean con orden y visión.
También estoy convencido de que el país necesita gobiernos más cercanos y eficientes: menos burocracia y más resultados; menos confrontación y más coordinación entre los tres órdenes de gobierno. Cuando se administra con honestidad, se escucha a la gente y los recursos se convierten en obras y servicios, la confianza ciudadana crece y el desarrollo deja de ser una promesa para convertirse en una realidad.
7. ¿Visualizas alternancia o continuidad para México en 2027 y 2030?
Creo que México debe dar continuidad al proyecto de transformación porque hay avances que necesitan consolidarse y profundizarse. Cambios de fondo, como el fortalecimiento de los programas sociales, la inversión en infraestructura, la recuperación del papel del Estado y el impulso al desarrollo regional, requieren tiempo, constancia y gobiernos que mantengan el rumbo.
Por supuesto, esa continuidad no debe darse por decreto, sino ganarse con resultados. Si quienes representamos este proyecto seguimos demostrando honestidad, cercanía y capacidad para resolver los problemas de la gente, estoy convencido de que la mayoría de los mexicanos volverá a respaldar este camino en las urnas.
8. ¿Consideras que el país está mejor o peor que antes?
Creo que México está mejor porque hoy existe una mayor conciencia de que el gobierno debe estar al servicio de la gente y atender primero a quienes más lo necesitan. Se han impulsado cambios importantes que han fortalecido el desarrollo regional, la infraestructura y la política social, aunque todavía quedan desafíos por resolver.
También creo que no podemos caer en la autocomplacencia. Hay retos importantes, especialmente en materia de seguridad, salud y crecimiento económico, pero la respuesta no es regresar al pasado, sino consolidar lo que ha dado resultados, corregir lo que haga falta y seguir construyendo un país con más oportunidades para todos.
9. ¿Qué te llevó a militar en tu partido actual?
Milito en Morena porque encontré un proyecto que pone en el centro a la gente y plantea que el poder público debe utilizarse para reducir desigualdades, combatir privilegios y gobernar con austeridad y cercanía. Más allá de las siglas, comparto la convicción de que el servicio público debe traducirse en resultados para quienes más lo necesitan.
Mi decisión también tiene que ver con la congruencia. He procurado ejercer los cargos que la ciudadanía me ha confiado con honestidad, recorriendo el territorio, escuchando a la gente y rindiendo cuentas. Esa forma de entender la política coincide con los principios del movimiento de transformación que hoy encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum y que, en Nayarit, impulsa el doctor Miguel Ángel Navarro Quintero. Por eso decidí formar parte de este proyecto y seguir trabajando desde él.
10. ¿Cuál consideras que ha sido tu mayor aportación desde tu posición política?
Más que una obra en particular, creo que mi mayor aportación ha sido demostrar que sí es posible gobernar con cercanía, honestidad y resultados. En Bahía de Banderas logramos convertir las finanzas sanas en más obra pública, fortalecer la seguridad, mejorar los servicios y rendir cuentas de frente a la ciudadanía, demostrando que, cuando los recursos se administran con responsabilidad, alcanzan para hacer más.
También me enorgullece haber contribuido a recuperar la confianza de la gente en su gobierno. Para mí, la política solo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas, y esa ha sido la prioridad en cada responsabilidad que he tenido.
11. ¿Quién es tu referente político?
He aprendido de muchas personas, pero, si hablo del presente, reconozco el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum por su formación, su capacidad para tomar decisiones y su visión de consolidar la transformación del país con disciplina y resultados. En Nayarit también reconozco el trabajo del doctor Miguel Ángel Navarro Quintero, porque ha impulsado proyectos estratégicos que están cambiando el rumbo del estado mediante la coordinación con los municipios.
Sin embargo, mi mayor referente siempre será la ciudadanía. Son las personas que todos los días salen a trabajar, pagan sus impuestos y esperan un gobierno que les cumpla. Ellas son quienes marcan el rumbo de mi trabajo y me recuerdan que ningún cargo vale más que la confianza de la gente.
12. ¿Qué cambio propondrías para impactar positivamente al país, considerando los retos actuales?
Si pudiera impulsar un cambio, sería consolidar un modelo de gobierno en el que cada peso público se traduzca en resultados medibles para la gente. México necesita gobiernos que planeen mejor, evalúen permanentemente sus acciones y administren con transparencia, porque, cuando se combaten el desperdicio y la corrupción, hay más recursos para infraestructura, seguridad, salud, educación y programas sociales.
También fortalecería el desarrollo regional. Nuestro país no puede crecer solo desde las grandes ciudades; estados con enorme potencial, como Nayarit, pueden convertirse en motores de desarrollo mediante inversiones en conectividad, turismo, campo, puertos, logística y formación de talento. Cuando el crecimiento llega a las regiones, se generan empleos, disminuyen las desigualdades y las familias tienen mejores oportunidades sin tener que abandonar sus comunidades.
13. ¿Qué legado te gustaría dejar al concluir tu vida en el servicio público?
Me gustaría que la gente dijera que fui un servidor público que cumplió su palabra y que siempre dio la cara; que los cargos nunca me alejaron de la ciudadanía y que entendí que gobernar es resolver problemas, no administrar excusas. Si las obras, las decisiones y los resultados mejoraron la vida de las familias, entonces el esfuerzo habrá valido la pena.
El mejor legado no es un reconocimiento personal, sino dejar instituciones más fuertes, finanzas responsables y comunidades con mejores oportunidades. Al final, los cargos terminan; lo que permanece es el impacto positivo que dejas en la vida de las personas.
14. La inteligencia artificial está transformando la comunicación política. ¿Cómo ha impactado tu actividad pública? ¿Consideras necesaria una regulación específica en esta materia?
La inteligencia artificial está cambiando la forma en que la sociedad se informa y eso también modifica la comunicación pública. Hoy, la información circula con mucha mayor velocidad, pero también existe el riesgo de la desinformación, de los contenidos manipulados y de que la ciudadanía pierda confianza en lo que ve o escucha. Ese es uno de los grandes desafíos para quienes tenemos responsabilidades públicas.
Creo que sí se necesita una regulación, siempre con equilibrio. Debe proteger derechos como la privacidad, la autenticidad de la información y la certeza en los procesos democráticos, sin frenar el desarrollo tecnológico. La innovación debe estar al servicio de las personas y de la verdad, no convertirse en una herramienta para engañar o polarizar a la sociedad.
15. Si pudieras darle un consejo al político que eras cuando comenzaste tu carrera, ¿cuál sería?
Le diría que nunca deje de escuchar y que no permita que un cargo lo aleje de la gente. En política, uno aprende que no siempre tendrá todas las respuestas, pero sí debe tener la humildad para corregir, rodearse de personas capaces y mantener firme la convicción de servir.
También le aconsejaría tener paciencia y no buscar resultados inmediatos. La confianza se construye con tiempo, congruencia y trabajo constante. Los cargos pasan, pero la forma en que trataste a las personas y la palabra que cumpliste son lo que verdaderamente permanece.
16. ¿Cómo te gustaría ser recordado al final de tu trayectoria política?
Me gustaría que la gente me recordara como un hombre que nunca perdió el contacto con su comunidad; como alguien que entendió que la política es una responsabilidad para servir, no un privilegio para servirse, y que cada cargo que ocupó lo ejerció con honestidad, trabajo y cercanía, procurando siempre dejar mejores condiciones de las que encontró.
Al final, no aspiro a que me recuerden por un discurso o por un puesto, sino por los resultados. Si las familias pueden decir que su calidad de vida mejoró, que cumplí mi palabra y que siempre di la cara, entonces sentiré que valió la pena dedicar mi vida al servicio público.

Más historias
PABLO BUSTAMANTE
Ana Paty Peralta
Cecilia Patrón