
El primer hotel parisino del conglomerado de lujo LVMH (Moët Hennessy Louis Vuitton) es, como era de esperar, un proyecto de gran envergadura: tras la profunda remodelación interior de los emblemáticos grandes almacenes La Samaritaine, de estilo art decó, el hotel se instala en un edificio con vistas al Pont Neuf y Saint-Germain-des-Prés.

Por su tamaño –cuenta con tan sólo 72 habitaciones y suites–, el Cheval Blanc Paris podría equipararse con un hotel boutique, pero sus prestaciones lo elevan a la categoría de gran hotel de lujo: de hecho, la suite más lujosa consta de dos niveles y piscina privada. Destacan asimismo el spa Dior, una inmensa piscina infinita cubierta y cuatro restaurantes a cargo de un equipo de chefs de primera fila, algunos de ellos con estrellas Michelin.

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