¿Vale la pena votar en la elección de jueces? - Campaigns and Elections México

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¿Vale la pena votar en la elección de jueces?

Sí, tu voto sí cuenta, y quiero explicarte por qué.

El método de elección “cupular” como era antes, no es muy distinto a este, siguen pesando las relaciones y las complicidades. Pero ya no son el único factor que define, quizá el voto ciudadano pueda definir un 20% del o los resultados. Ese 20% vale la pena. Porque puede ser la diferencia entre ganar o perder. Muchos, quizá todas las candidaturas que tienen algún chance, vienen apoyadas por algún tipo de grupo en el poder; llámese partidos o fracciones de partidos, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil, gobiernos, grupos empresariales, pero la diferencia para llegar al puesto, la van a poner los pequeños votos individuales. Ese 20% de votantes que van a salir por su propio pie, ellos van a tener un peso mucho más grande en la decisión final. Antes eso no existía.

Antes el presidente decidía en acuerdo con los partidos en el Congreso. A veces a cambio de favores y negocios políticos, a veces por un proyecto o interés particular, y a veces, las menos, por unanimidad en cuanto a la calidad de la persona propuesta.

Antes también había campañas, solo que se dirigían únicamente a los tomadores de decisiones. Es decir, a las personas que influían en la decisión del presidente o la persona gobernadora. Eran campañas muy sutiles, comidas, reuniones, entrevistas en medios. El propósito de estas era legitimar y acreditar socialmente la decisión política que se iba a tomar en una cúpula, sin embargo, al no haber comoetencia pública, como sociedad no teníamos claros los perfiles que estaban compitiendo y quizá nos perdimos de mucho.
Recuerdo por ejemplo exposiciones brillantes como la de Ana Laura Magaloni, cuando compitió contra Margarita Rios, competencias cerradas y controversiales como la elección de Rosario Piedra y sorpresas como la selección de Luis González Plascencia como comisionado de Derechos Humanos en la Ciudad de México en la administración de Marcelo Ebrard, quien en lugar de intentar posicionarse como el favorito, apostó por ser la segunda opción de todos los partidos y con eso convertirse en el “ganador de Condorcet”.

Este modelo de competencia suponía dos cosas; primero que había una lista negra y una
lista blanca; es decir, había personas que de ninguna manera el régimen iba a permitir que llegaran, y una lista de personas que el régimen veía con buenos ojos. Esto no ha cambiado.

En segundo lugar, había que ir convenciendo de uno a uno a los dueños y dueñas de los votos en el congreso y hacer ciertos compromisos con todas y todos ellos. Esto tampoco ha cambiado mucho. La diferencia es que ahora la red de decisores es mucho más amplia y compleja.

Ahora, quienes tienen poder son los dueños de estructuras corporativas que aportan votos.
Esto incluye a Morena, pero también a gobernadores, otros partidos, sindicatos, organizaciones gremiales y empresariales, y estructuras de base. Es decir, ya no son solo los partidos en el Congreso quienes monopolizan la decisión; ahora la red de actores es mucho más amplia, representativa y dinámica.

Esto fragmenta el poder en lugar de concentrarlo. Su influencia varía según el territorio: mientras más local sea el ámbito, mayor es el poder de las comunidades de base; en cambio, en el nivel nacional, los actores cercanos al régimen (aunque no necesariamente alineados con él) aumentan su influencia en detrimento del poder local.

Lo que sí cambia radicalmente en esta elección es el papel de la opinión pública. Según nuestras estimaciones, la participación será de aproximadamente el 23% del electorado, es decir, unos 23 millones de votos. De estos, el 80% provendrá de estructuras corporativas y el 20% de la opinión pública. Para efectos del análisis, llamaremos a estos dos grupos voto de movilización y voto de opinión.

Tú, como elector, independientemente de cómo llegues a la casilla (por movilización o por opinión), recibirás hasta 10 boletas y deberás votar por unas 40 personas distintas entre aproximadamente 400 candidatas y candidatos.

¿Qué pasa con tu voto?

Es poco probable que las estructuras corporativas tengan control total sobre las 40 decisiones que tomarás.

Supongamos que un grupo cercano a una candidata dentro del régimen te moviliza para votar por ella. ¿Qué harás con los otros 39?

Ahora, supongamos que un candidato te convence por su honestidad, experiencia, o su independencia. ¿Solo votarás por él? Una vez en la casilla, probablemente aproveches para elegir a más personas en otras boletas.

Tu voto sí cuenta. Quizá no haga la diferencia en todas las boletas, pero sí tienes la oportunidad de darle tu confianza a un juez de lo familiar con una trayectoria ejemplar o a una ministra o ministro de la SCJN que defienda algo que te importe. Ese poder sí lo tienes.

Sé que muchas personas creen que esta es una elección de Estado. Es cierto que hay elementos para pensarlo, pero también lo es que el proceso es tan grande y complejo que todo puede pasar, y tu voto puede marcar una diferencia.

Tres razones por las que tu voto importa

  1. Las listas se van a mover. En las próximas semanas, algunas personas caerán de la lista y otras crecerán y entrarán en la contienda. Los escándalos en la opinión pública (un mal tuit, un Lady Judicial o un Lord Nepotista) pueden derribar a cualquiera. Por el contrario, un TikTok viral, una declaración acertada o un mensaje contundente pueden captar la atención de quienes controlan “las listas” y modificar el tablero.
  2. Algunos candidatos lograrán apoyo corporativo. Habrá quienes convenzan a grupos y cúpulas políticas para que los respalden de manera estructurada, independientemente de lo que indique la presidenta. Por ejemplo, una organización como CACEH, que agrupa a miles de trabajadoras del hogar, podría movilizar votos en CDMX y Edomex para apoyar a juzgadores y juzgadoras que garanticen juicios laborales justos.
  3. El voto de opinión hará la diferencia. Aunque solo represente entre el 3% y el 5% de la participación total, ese porcentaje puede inclinar la balanza en procesos locales y tener cierto impacto en las elecciones nacionales. Además, ayudará a legitimar a quienes resulten electos. Lo peor que le podría pasar al Poder Judicial es que esta elección sea percibida como ilegítima.

A diferencia de Luis González Placencia, Rosario Piedra y quienes fueron elegidos bajo elesquema anterior, las y los candidatos a jueces hoy necesitan una comunicación asertiva ycontundente para convencer a ese 10%, 20% o 30% del electorado. Ese voto puede marcarla diferencia entre ganar y perder o definir qué lugar ocuparán (recordemos que, en algunoscasos, la persona más votada será designada como presidenta de la instancia).

Por eso, en quisierasertujuez.com estamos haciendo todo lo posible por facilitar tanto lavida de las y los candidatos como la de los votantes. Independientemente de la reforma, esde interés nacional que esta elección sea exitosa y con alta participación. Como sociedad,deberíamos ponernos como meta que el voto de opinión supere al voto de movilización.