Paty Arévalo - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

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C&E REDACCIÓN.

1. ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?

En realidad, mi historia empezó más por el servicio que por la política.

Soy profesora y desde hace muchos años comencé a involucrarme en causas sociales, en el trabajo con mujeres, con familias y con mi comunidad. Ahí descubrí algo que después se volvió parte de mi vida: me gusta estar cerca de la gente, escuchar y ayudar a resolver.

Con el tiempo entendí que desde el servicio público también puedes hacer que ese trabajo llegue a muchas más personas.

Nunca pensé mi trayectoria como una sucesión de cargos. La he vivido como una suma de responsabilidades. Y cada una me ha permitido conocer mejor a Atizapán y, sobre todo, a su gente.

2. A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?

Sin duda, mi trabajo al frente del DIF de Atizapán.

Ahí conoces a las familias en momentos muy distintos de su vida. A veces llegan por algo muy sencillo y otras veces están atravesando una situación muy difícil. Eso te cambia.

También me permitió conocer profundamente el municipio. No desde un escritorio: caminándolo, entrando a sus comunidades, hablando con las familias, escuchando a las mujeres, a los adultos mayores, a los jóvenes.

El DIF me confirmó que detrás de cada trámite hay una persona y una historia. Eso nunca se me olvida cuando tomo una decisión.

3. De las acciones y proyectos que has encabezado en el servicio público, ¿cuáles consideras que han tenido un mayor impacto social o político?

Me cuesta elegir uno porque las necesidades de una familia no vienen separadas.

Estoy muy orgullosa de lo que hemos hecho en alimentación, salud, atención a personas con discapacidad, adultos mayores, niñas y niños, salud mental y apoyo a las familias.

Pero hay algo que para mí ha sido especialmente importante: que el DIF no sea solamente un lugar al que alguien llega cuando tiene un problema. También debe darle herramientas para salir adelante.

La asistencia es necesaria, claro que sí. Pero debemos acompañarla con oportunidades que permitan a las personas recuperar seguridad, independencia y capacidad para decidir sobre su propia vida.

4. Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?

Creo que las mujeres hemos ganado muchos espacios, pero ocupar un espacio no significa que todos los obstáculos hayan desaparecido.

A una mujer todavía se le juzga muchas veces de una manera distinta. Se habla de cómo se viste, de cómo habla, de su familia o de su carácter antes que de su capacidad.

El reto es que llegue un momento en que una mujer pueda ser evaluada por su trabajo, su preparación y sus resultados.

Y también necesitamos que más mujeres confíen en su propia capacidad para participar. Hay muchísimo talento que todavía no estamos aprovechando.

5. A más de un año de que inició el gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?

Que México tenga por primera vez una mujer en la Presidencia es un hecho histórico y tiene un enorme valor simbólico para muchas niñas y jóvenes que hoy saben que pueden llegar al cargo más importante del país.

Pero creo que el verdadero avance se mide en la vida cotidiana.

Se mide cuando una mujer puede trabajar y recibir un trato justo, cuando puede emprender, cuando tiene condiciones para cuidar a su familia sin renunciar a su propio desarrollo, cuando puede vivir segura y cuando su voz tiene el mismo peso en una decisión.

Hemos avanzado, pero todavía hay mucho por hacer. Una mujer en la Presidencia abre una puerta enorme; ahora necesitamos que esas oportunidades lleguen a muchas más mujeres.

6. ¿Qué programas o proyectos en particular consideras que han mejorado la vida de las mujeres este último año?

Más que hablar de un solo programa, creo que hay que observar qué necesita una mujer para salir adelante.

Necesita seguridad, oportunidades de trabajo, acceso a salud, educación, opciones de cuidado para sus hijos y herramientas para alcanzar mayor independencia.

Desde mi experiencia en el DIF he visto que las políticas que mejor funcionan son las que entienden esa realidad completa. Una estancia infantil, una capacitación para el trabajo o la posibilidad de recibir atención psicológica pueden cambiar muchísimo la vida de una mujer y de su familia.

Los programas son importantes, pero más importante es que realmente lleguen a quien los necesita y le ayuden a construir mejores condiciones de vida.

7. ¿Cuáles consideras que hace falta impulsar?

Me gustaría ver mucho más apoyo para que las mujeres puedan generar sus propios ingresos.

Capacitación, emprendimiento, acceso al empleo, educación financiera y herramientas para quienes quieren iniciar o hacer crecer un negocio.

También necesitamos fortalecer los sistemas de cuidado. Muchas mujeres trabajan, generan ingresos y además siguen cargando con buena parte del cuidado de niñas, niños o adultos mayores.

Hay que reconocer esa realidad y construir soluciones que les permitan crecer sin tener que elegir entre su familia y su desarrollo.

8. Con un Congreso de la Unión paritario y más mujeres encabezando distintos niveles de gobierno, ¿cómo evalúas el papel que actualmente desempeñan las mujeres en la política nacional?

Es muy importante y creo que ya no tiene vuelta atrás.

Pero el siguiente paso es que dejemos de contar únicamente cuántas mujeres ocupan un cargo y empecemos a hablar también de lo que están haciendo desde esos espacios.

Las mujeres tenemos distintas maneras de pensar, diferentes historias y posiciones políticas. Eso también es sano. No tenemos que pensar todas igual por ser mujeres.

Lo importante es que tengamos las mismas posibilidades de participar, decidir y demostrar nuestra capacidad.

9. ¿Cuáles consideras que son los principales asuntos pendientes en México para garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres?

Hay varios, pero para mí hay tres muy claros: seguridad, oportunidades económicas y corresponsabilidad en los cuidados.

He conocido mujeres extraordinariamente capaces que han tenido que posponer sus propios proyectos porque prácticamente toda la responsabilidad de una familia recae sobre ellas.

Tenemos que lograr que una mujer pueda construir su propio camino sin que eso signifique abandonar a quienes ama.

Y hay algo básico: reconocer su aportación económica. Muchas mujeres sostienen hogares, negocios y comunidades enteras, aunque ese trabajo no siempre sea visible ni reconocido.

10. ¿Qué cambios consideras necesarios en los partidos políticos para impulsar un liderazgo femenino real y no solo cumplir con la paridad?

Dar oportunidades reales.

No basta con cumplir un porcentaje si después las mujeres no participan en las decisiones importantes.

Los partidos necesitan formar liderazgos, escuchar más, abrir espacios y reconocer el trabajo que muchas mujeres llevan años haciendo en sus comunidades.

También creo mucho en la preparación. Una mujer debe llegar a una responsabilidad pública porque tiene capacidad, experiencia y trabajo que la respalda. La paridad abre la puerta; el reto es que detrás de esa puerta exista una oportunidad verdadera para ejercer liderazgo.

11. ¿Qué desafíos ves para las mujeres que buscarán cargos de elección popular en los comicios de 2027?

Uno de los principales será demostrar que están ahí por su capacidad y por su trabajo.

Las campañas serán cada vez más digitales, más rápidas y también más duras. Las mujeres estarán mucho más expuestas a comentarios sobre aspectos que poco tienen que ver con sus propuestas o experiencia.

Mi consejo sería muy sencillo: trabajar mucho, prepararse, conocer profundamente el lugar que quieren representar y no perder la cercanía con la gente.

Puedes tener la mejor estrategia, pero si no conoces a las personas a quienes quieres representar, algo siempre va a faltar.

12. Pensando en las elecciones de 2030, ¿qué papel crees que jugarán las mujeres en la definición del proyecto de nación?

Un papel fundamental, pero no solamente como candidatas.

Las mujeres representan una enorme fuerza social y económica en México. Trabajan, emprenden, toman decisiones dentro de sus familias, participan en sus comunidades y cada vez tienen mayor presencia en todos los espacios de la vida pública.

Por eso su voz será determinante.

Y creo que veremos cada vez más mujeres preparadas para encabezar proyectos importantes. Eso ya forma parte de la realidad política del país.

13. ¿Ves la posibilidad de que la Presidenta deje la estafeta de la Presidencia de México a otra mujer en 2030?

Claro que es posible.

México ya rompió una barrera que durante muchos años parecía muy difícil de romper. Después de haber tenido una mujer Presidenta, nadie puede volver a decir que ese cargo está reservado para los hombres.

Pero me gustaría que en 2030 la conversación no fuera solamente si será hombre o mujer.

Ojalá estemos hablando de quién tiene la preparación, la experiencia, el proyecto y la capacidad para conducir al país. Que una mujer pueda competir en esas condiciones también será una señal de cuánto hemos avanzado.

14. ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política, pero dudan ante los obstáculos existentes?

Que se preparen y que no permitan que alguien más decida hasta dónde pueden llegar.

Pero también les diría algo que para mí es muy importante: no empiecen pensando en un cargo. Empiecen pensando en una causa.

Involúcrense en su comunidad. Escuchen. Trabajen. Equivóquense y vuelvan a intentarlo. Conozcan los problemas de cerca.

El liderazgo no empieza cuando te dan un nombramiento. Empieza mucho antes, cuando decides hacerte responsable de algo que te importa.

15. Desde tu experiencia, ¿qué legado te gustaría dejar en la vida pública y en la lucha por los derechos de las mujeres?

Me gustaría haber contribuido a que más mujeres sepan que su trabajo importa y que su voz merece ser escuchada.

Durante todos estos años he conocido mujeres extraordinarias: madres, abuelas, maestras, emprendedoras, servidoras públicas, mujeres que sostienen a sus familias y muchas veces también a sus comunidades. No siempre reciben reconocimiento, pero ahí están todos los días.

Yo también soy mujer, soy madre, soy profesora y he tenido que aprender a abrirme camino. Por eso entiendo muchas de esas historias.

Si mi trabajo puede servir para abrir más oportunidades, darles herramientas, hacer visible lo que aportan y ayudar a que alguna mujer diga «yo también puedo», sería un legado del que me sentiría profundamente orgullosa.

Y en lo personal, quisiera que me recordaran de una manera muy sencilla: como una mujer que estuvo cerca, que escuchó, que cumplió su palabra y que nunca dejó de trabajar por las familias de Atizapán.

Porque ese ha sido siempre mi compromiso.