Alan Ávila Magos - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

Nombre completo: Alan Ávila Magos

Cargo actual: Consejero Nacional del PAN 

Partido: PAN

Estado: Ciudad de México

Alan eligió la política como una forma de vida desde muy joven, convencido de que es el mejor espacio para ejercer la vocación de servicio, lo que lo llevó a estudiar la licenciatura en Administración Pública y Gobierno, ocupar la Secretaría Nacional de Acción Juvenil dos veces y ser consejero nacional del PAN. 

Uno de sus mayores aprendizajes fue al frente de los jóvenes de su partido a nivel nacional, donde encabezó acciones de respuesta después del sismo del 19 de septiembre de 2017 y durante la pandemia. Esos episodios le mostraron que la política no se mide solo en discursos o cargos, sino en la capacidad real de reaccionar con sensibilidad y resultados en los momentos de crisis.

Desde esta posición abrió espacios de participación y demostró que la juventud puede asumir responsabilidades reales. Defiende que las reformas prioritarias para México deben concentrarse en justicia, seguridad y federalismo, convencido de que sin instituciones sólidas y sin un sistema que castigue la impunidad, el país no podrá liberar todo su potencial.

  1. ¿Qué fue lo que te llevó a iniciar el camino en la política y no en otra carrera?

Desde muy joven, tuve claro que mi vocación estaba ligada al servicio público. Descubrí que mis talentos y convicciones cobraban sentido cuando se ponían al servicio de los demás y la política me abrió la posibilidad de hacerlo en comunidad, junto con otras personas que comparten ideales y valores. Elegí este camino porque estoy convencido de que la política es el ámbito de acción más eficaz para impactar de manera directa en la vida de las personas. Al final, la política siempre va a estar presente y los políticos siempre van a actuar; lo importante es que quienes creemos en el bien común no nos quedemos de brazos cruzados.

  1. ¿Hubo algún personaje en específico que te inspiró para entrar al servicio público?

Más que una sola persona, fueron distintos momentos y figuras las que me inspiraron. Recuerdo que tenía apenas siete años cuando Vicente Fox fue candidato presidencial y me impresionó la esperanza colectiva que generaba en millones de mexicanos la posibilidad de un cambio. Esa ilusión me marcó, aunque con los años entendí que el error fue no evolucionar la bandera después del triunfo.

En México también me han inspirado valores concretos que distintas figuras representaron: la congruencia de Carlos Abascal, la firmeza de Diego Fernández de Cevallos y la valentía de Manuel J. Clouthier para irrumpir desde la sociedad civil. Y en el plano internacional, me inspiran referentes como Konrad Adenauer y Robert Schuman, quienes desde la visión democrática lograron reconstruir Europa, o incluso Juan Pablo II, cuya autoridad moral contribuyó a frenar el comunismo.

  1. ¿Ha cambiado la forma de hacer política en comparación a cuando te iniciaste en ella?

Si algo ha cambiado en mi forma de hacer política, no son los motivos de fondo, sino la madurez con la que los asumo. Desde que inicié me acompaña una frase que busco hacer vida: que el Alan de niño se sienta orgulloso del Alan de hoy, y que el Alan del mañana no se arrepienta de los medios ni de los caminos tomados.

La ilusión y la motivación original siguen intactas: trabajar por mejorar la vida de las personas desde el espacio que me toque. Lo que sí ha evolucionado es la manera de hacerlo, con mayor preparación académica, técnica y con aprendizajes derivados de aciertos y errores. La política es dinámica, pero lo esencial es no traicionarte a ti mismo.

  1. Para ti, ¿qué es lo bueno, lo malo y lo feo de estar en política?

Lo bueno de estar en política es la posibilidad de hacer el bien, de ejercer la vocación de servicio y poner en práctica los talentos para construir un cambio real. También es la oportunidad de descubrir que no estás solo, que hay muchas personas que creen y luchan por lo mismo.

Lo malo es el contexto en el que vivimos hoy, un régimen que censura, oprime y destruye instituciones, debilitando la voz crítica y la oposición.

Lo feo es el riesgo de la corrupción. La política es un espacio noble, pero también un terreno donde algunos, por miedo o intereses, terminan doblándose. Hay quienes llegan con buenas intenciones, pero al entrar en el pantano acaban manchados, perdiendo libertad y congruencia.

  1. ¿Cuál consideras que es el mayor reto de México en la actualidad?

El mayor reto de México hoy es la falta de justicia imparcial, autónoma y eficaz. Cuando no hay justicia, aparece la impunidad, y la impunidad se convierte en el origen de muchos de nuestros males: corrupción, colusión con el crimen y desconfianza ciudadana.

Ese círculo vicioso ha estancado al país. La falta de justicia desalienta la inversión, limita la generación de empleos y debilita la cohesión social. Si México fuera un país donde el que la hace la paga, tendríamos una nación más fuerte, más estable y con más oportunidades para todos.

  1. ¿Cómo te imaginas a México en 2030?

Me imagino a México en 2030 habiendo decidido salir del momento oscuro de regresión antidemocrática en el que hoy estamos. Lo visualizo con la división de poderes en camino a restablecerse, con órganos autónomos fuertes y con una ciudadanía con conciencia democrática en la que entiende que no sirve un gobierno que multiplica la dependencia, sino uno que impulsa el talento y el potencial de cada persona.

Veo a una generación de pie, que con patriotismo defiende nuestra historia, cultura e identidad novohispana, y un país que ha hecho cambios profundos en sus estructuras políticas, porque como decía Maquío, no basta con cambiar de dueño: hay que dejar de ser perro.

  1. ¿Ves alternancia o perpetuidad?

No quisiera ver perpetuidad y para evitarla hay que trabajar todos los días. Pero tampoco me conformo con la idea de alternancia entendida solo como el simple cambio de colores. México necesita más que eso, requiere un cambio real en las estructuras políticas podridas y poner un alto al sistema antidemocrático que se está reinstalando para, con ello, poner fin al sistema corrupto que desde hace décadas nos ha lastimado y que hoy se encuentra en franco agravamiento.

Nuestra democracia es todavía joven y necesita madurar. No podemos permitir la perpetuidad de un régimen que concentra poder y debilita instituciones, pero tampoco podemos caer en la ilusión de que alternar partidos sea suficiente. El verdadero reto es lograr un cambio real sin simulaciones ni engaños.

  1. ¿Qué te llevó a sumarte a tu partido?

Lo que me llevó a sumarme a mi partido fue, en un inicio, la ilusión de cambio que representaba Vicente Fox. Con el tiempo comprendí que no bastaba con alcanzar una alternancia electoral, una vez logrado ese primer cambio, nuestra bandera debía evolucionar hacia una lucha frontal contra la corrupción para verdaderamente desenquistar el sistema que buscábamos extirpar.

Eso me convenció aún más de que en el PAN encontraba un camino sólido, porque sus principios (el humanismo político, el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad y el eminente respeto a la dignidad de la persona humana) coincidían plenamente con mis convicciones. Por eso me sumé: porque vi que mi fe, mi cultura y mis valores encontraban ahí una armonía natural para trabajar por el bien común.

  1. ¿Cuál consideras que ha sido tu mayor aportación en el servicio público o desde tu trinchera?

Mi mayor aportación ha sido haber encabezado a los jóvenes de mi partido a nivel nacional, electo dos veces de manera democrática por mismos jóvenes militantes de mi partido. Eso me permitió abrir y fortalecer espacios de participación y demostrar que la juventud puede asumir responsabilidades reales.

Enfrentamos retos como el sismo de 2017 y la pandemia, que me obligaron a replantear proyectos con sensibilidad y resiliencia. Mi aportación fue convertir esas crisis en oportunidades para demostrar que la política se mide no solo en cargos, sino en la capacidad de responder en los momentos difíciles.

  1. ¿Quién es tu figura política modelo a seguir?

No tengo un solo modelo político a seguir, sino un balance de virtudes. Admiro la congruencia de Carlos Abascal, que supo demostrar que la política puede ejercerse desde principios firmes y coherentes. Al mismo tiempo valoro la firmeza de Diego Fernández de Cevallos, que siempre defendió sus convicciones con claridad.

Ese punto medio entre congruencia y firmeza es el referente que busco seguir.

  1. ¿Qué ley propondrías o mejorarías para impactar positivamente al país, considerando los retos actuales?

Más que multiplicar leyes, México lo que necesita es que se mejoren, pero sobre todo que se respeten y se cumplan. Si tuviera que elegir, propondría tres reformas prioritarias:

  1. Justicia: fortalecer la independencia y eficacia del Poder Judicial.
  1. Seguridad: actualizar la Ley de Seguridad Nacional para cortar el financiamiento del crimen organizado.
  1. Federalismo: revisar el pacto fiscal para que estados y municipios tengan recursos suficientes y no dependan de un centro concentrador.

Estas reformas (justicia, seguridad y federalismo) podrían cambiar la dinámica del país.

  1. ¿Y a nivel local?

En lo local debemos apostar por fortalecer a la Ciudad de México como capital de oportunidades, pero también como capital de justicia y seguridad. Urge replantear la estrategia de seguridad que hoy no da resultados y reforzar la coordinación metropolitana para enfrentar la violencia.

También es indispensable atender la movilidad, que afecta la productividad y la calidad de vida de millones, y garantizar servicios básicos de calidad. A nivel local, el reto es que la capital deje de ser ejemplo de rezagos y vuelva a ser ejemplo de futuro.

  1. Hoy con tanta información y plataformas, comunicar se ha vuelto un reto y más en política. ¿Cómo haces tú para mantener informada a la ciudadanía de tus actividades?

Hoy el reto de la política no es hablar más, sino hacerse escuchar con claridad. Para mí, la forma más efectiva es a través de las redes sociales, porque son espacios de cercanía y contacto directo.

Creo que no deben ser un campo de batalla, sino un lugar para contrastar ideas y dialogar. Estar activo en redes me permite informar, pero también escuchar, generar comunidad y convencer con argumentos. Comunicar no es solo publicar, es construir confianza.

  1. ¿Consideras que el país está mejor o peor que antes?

Hoy México está peor que antes. Y lo digo sin nostalgia por el pasado, porque había mucho que corregir. El problema es que se capitalizó el enojo social con promesas populistas que traicionaron la esperanza ciudadana.

Lo que vemos ahora es más corrupción, más ineptitud y un descaro mucho mayor. Un gobierno que abraza al crimen, rechaza la ciencia  y destruye instituciones no puede considerarse un avance. No se trata de volver al pasado ni de mantener el presente, sino de construir un futuro sólido.

  1. ¿Cómo te ves en 2030?

Para 2030 me veo poniendo mis ideas, capacidades y talentos al servicio de un proyecto de cambio para México. Eso puede ser desde el Legislativo, el Ejecutivo o en el partido, fortaleciendo su imagen y ayudando a recuperar su credibilidad.

Lo importante no es la silla desde la que se trabaje, sino la claridad de propósito, sumar mi parte en el reto histórico que hoy tenemos como generación.

  1. ¿Qué es lo más valioso de México (y tu estado)?

Lo más valioso de México es su gente: trabajadora, resiliente, con una cultura rica en tradiciones e identidad que nos distingue en el mundo. A eso se suma nuestro potencial geográfico, económico y demográfico, que nos da todo para ser el mejor país del mundo.

El problema no es que nos falte capacidad, sino que hemos estado mal dirigidos. Lo más valioso de México no es solo lo que ya somos, sino lo que podemos llegar a ser. Tenemos la oportunidad de liberar ese potencial, pero depende de que esta generación decida entrarle con firmeza, sin titubeos y de frente.