
En un momento en el que país vive en la incertidumbre y la desconfianza, la labor legislativa realizada por Cecilia Robledo se basa en la proximidad con la ciudadanía. Mediante el diálogo directo, la transparencia y la claridad ha logrado traducir las necesidades reales de las familias en iniciativas y acciones concretas.
Reconoce que uno de los mayores retos es comunicar el verdadero impacto del trabajo del Congreso en la vida diaria. Por ello, apuesta por un estilo accesible, lejos del lenguaje técnico y más cercano; desde sus redes sociales hasta sus recorridos en colonias, busca que la ciudadanía entienda por qué una reforma, un presupuesto o una ley pueden transformar su entorno.
Su mirada crítica también se extiende al rumbo del país, celebra que una mujer encabece el gobierno federal, pero considera indispensable acompañar este logro histórico con transparencia, resultados y una visión de seguridad que realmente atienda las urgencias nacionales, así como con la recuperación de la pluralidad en la vida democrática, pues la política debe estar al servicio de las personas, no al revés.
1.- ¿Qué es lo que más te apasiona de ser legislador?
Lo que más me apasiona de ser legisladora es poder convertir las necesidades reales de las familias en acciones concretas. Ver cómo una idea o una iniciativa se traduce en mejores oportunidades, en más seguridad, en acceso a la salud o en una educación de calidad, es lo que le da sentido a todo mi trabajo. Al final, eso es lo más valioso: saber que lo que hacemos desde el Congreso puede mejorar la vida de la gente.
2.- ¿Cómo afrontar el reto de ser legisladora en una sociedad donde la mayoría desconoce con claridad las funciones o beneficios que trae a su vida diaria el trabajo que ustedes realizan?
Con mucha paciencia y empatía explico el trabajo que realizamos en el Congreso porque sé que no todos ven lo que sucede dentro. Me gusta hablar de política con claridad, sin tecnicismos y desde las preocupaciones reales del día a día. Para mí, acercar la labor legislativa a la gente no es solo un deber, es una forma de construir confianza y hacer una política más humana.
3.- ¿Cómo haces para comunicar esas acciones y que llegue el mensaje a la ciudadanía?
Uso mis redes sociales como lo haría cualquier persona: compartiendo mi día a día, explicando lo que hacemos en el Congreso y, sobre todo, por qué esas decisiones impactan directamente en la vida de la gente. Me gusta que la ciudadanía entienda que el trabajo legislativo no es algo lejano ni complicado. Además, salgo constantemente a las colonias, porque nada sustituye una conversación cara a cara con las vecinas y los vecinos; ahí es donde realmente se construye la confianza y se escucha lo que la gente necesita.
4.- ¿Cómo describirías el primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum?
Como mujer y como ciudadana, creo firmemente en la importancia de que más mujeres lleguen a espacios de poder. Representamos una forma distinta de ejercer el liderazgo, más empática, cercana y con sentido de responsabilidad social. Sin embargo, el liderazgo también implica rendir cuentas. En este primer año he visto decisiones con poca transparencia, en un contexto de creciente inseguridad e impunidad que afecta a miles de familias en todo el país. Celebro que una mujer encabece el gobierno, pero también creo que debemos demostrar que las mujeres en el poder podemos gobernar con ética, sensibilidad y resultados reales.

5.- En tu opinión, ¿cuál ha sido la reforma más relevante impulsada durante esta administración y por qué?
La más significativa y dañina para la sociedad mexicana fue la Reforma Judicial, pues debilitó en todos los sentidos al país, pues ahora existe una desconfianza por parte de los inversionistas en traer su capital a México y me recuerda a lo que sostenía Gómez Morín cuando dijo que: Nada nos indigna tanto como una herida innecesaria infligida por una persona a otra. Es decir, existe un dolor inevitable y un dolor evitable, en este último los legisladores tenemos la tarea política de organizar el espacio de la vida humana de tal modo que las personas no hieran otras personas.
6.- ¿Consideras que las reformas propuestas en materia electoral y judicial fortalecen o debilitan la democracia mexicana?
Considero que ambas reformas están debilitando nuestra democracia. En el caso de la electoral, se está afectando a la institución que garantiza elecciones libres, cargándola de más responsabilidades, pero con menos recursos. Y en la judicial, al eliminar la carrera judicial se politiza un poder que debería mantenerse técnico, profesional e independiente.
7.- Esta misma reforma electoral plantea cambios sustantivos para los plurinominales, ¿qué opinas?
La figura de las diputaciones plurinominales nació gracias al trabajo de Adolfo Christlieb Ibarrola, con el propósito de dar voz a las minorías y garantizar que todas las partes de México estuvieran representadas. Eliminar esa representación sería un retroceso, porque significaría silenciar a quienes piensan distinto y concentrar aún más el poder. En una democracia, todas las voces deben tener espacio, no solo las mayorías.
8.- ¿Qué opinas de la reforma contra el nepotismo y que ya no exista reelección inmediata?
Me parece importante revisar esta reforma con cuidado. Si bien busca evitar prácticas como el nepotismo, también es fundamental cuidar que no se limiten derechos políticos que la ciudadanía ya ha ganado. Los cargos de elección popular son unipersonales, y toda persona que cumpla con los requisitos de ley debería poder participar. En cuanto a la reelección, más que eliminarla, lo valioso sería evaluar su funcionamiento y mejorar los mecanismos de rendición de cuentas para asegurar continuidad en las buenas políticas y mayor responsabilidad ante la gente.
9.- En materia de seguridad y justicia, ¿qué reformas consideras urgentes o pendientes para mejorar la situación del país?
Esta pregunta gira en torno a cuatro ejes:
- Fortalecer a las policías municipales y estatales, mediante la formación y educación de nuestros cuerpos policiacos, con el objetivo de que no caigan en caminos equivocados y desarrollen una verdadera vocación de servicio y protección a la ciudadanía.
- Mejorar el sistema de procuración de justicia, con base en el respeto a los derechos humanos.
- Impulsar una reforma profunda al sistema judicial, para que nuestras y nuestros jueces y magistrados sean personas con la experiencia y el conocimiento necesarios.
- Dignificar el sistema penitenciario mexicano, para que exista una verdadera reinserción social.
10.- ¿Qué reformas o iniciativas te gustaría impulsar en los próximos años para fortalecer la democracia y el desarrollo del país?
Me gustaría seguir impulsando reformas que acerquen la política a la gente, fortaleciendo los mecanismos de participación ciudadana y la transparencia. También creo que debemos modernizar la educación cívica y financiera desde las escuelas, porque una ciudadanía informada es una ciudadanía libre.
Además, quiero promover iniciativas que respondan realmente a los problemas que hoy viven las personas: desde la seguridad y la movilidad, hasta el acceso a la salud, la educación y el empleo digno. Al final, las leyes deben ser para la gente y por la gente, porque la democracia solo tiene sentido cuando mejora la vida de quienes representamos.
11.- ¿Consideras que el país avanza hacia un modelo más participativo o más centralizado de toma de decisiones?
Lamentablemente, hoy vemos que el país se está moviendo hacia un modelo cada vez más centralizado, donde muchas decisiones importantes se toman desde el centro y los estados quedan limitados para responder a sus propias realidades. Y eso se siente: en los municipios, en las comunidades y en la vida diaria de la gente. Creo que solo podremos construir una verdadera democracia si fortalecemos el federalismo, permitiendo que cada estado tenga voz, recursos y libertad para atender lo que su gente necesita.
12.- ¿Cómo evalúas la percepción ciudadana con la implementación de las reformas hasta ahora?
Con mucha decepción. Lo escucho todos los días en la calle: cuando la gente me dice que no hay medicinas, que todo sube de precio y el dinero ya no alcanza, o que siguen esperando un transporte público digno para un estado tan grande y productivo como Nuevo León. Esa es la realidad que viven las familias, y por eso es tan importante que desde el Congreso hagamos leyes que realmente se traduzcan en soluciones, no solo en promesas.

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