La crisis sanitaria obliga a las autoridades electorales a reforzar controles, tomar medidas extraordinarias y prepararse para imprevistos
Por: ANTONI GUTIÉRREZ-RUBÍ
El coronavirus ha cambiado por completo nuestras rutinas y agendas. Se puede teletrabajar, también asistir a clases online, incluso ejercitarse, si hay suficiente voluntad. Pero hay muchas otras tareas y actividades que no se pueden hacer en casa y una de ellas es votar —aunque existen varias experiencias de voto electrónico y remoto—. Sea por esto o por los riesgos —sanitarios y reputacionales— que supone organizar unos comicios durante una pandemia, muchas campañas y elecciones están siendo suspendidas, aplazadas o afectadas. El calendario electoral da positivo en coronavirus.
Algunas citas electorales se han suspendido o aplazado, como las vascas y gallegas, las locales británicas, las primarias demócratas en seis estados, la segunda vuelta de las municipales francesas —que estaban previstas para este domingo— y el plebiscito constituyente chileno, que ha pasado del 26 de abril al 25 de octubre. El coronavirus marca el ritmo y pospone el juego político, cambia prioridades y urgencias. Estos cambios en los calendarios electorales son, sin duda, decisiones complejas, con consecuencias institucionales y políticas, algunas aún desconocidas e impredecibles; y tienen detrás largos, amplios y profundos debates. Por lo general, son decisiones unánimes, apoyadas y respaldadas por propios y ajenos, una muestra del consenso posible y deseable en tiempos de crisis. En todos los casos, ante realidades y estrategias diferentes, se impone el sentido común: una campaña no es compatible con el confinamiento.
Otras elecciones, en cambio, se han desarrollado según lo previsto (o casi), como, por ejemplo, las parlamentarias en Irán e Israel, las municipales dominicanas que se celebraron el pasado domingo o la primera vuelta de las municipales en Francia. En este último caso, el resultado estuvo lejos del esperado: la participación cayó 20 puntos. No fueron suficientes los mensajes tranquilizadores del Ministro del Interior ni las estrictas instrucciones de protección sanitaria. Ganó el estrés pandémico y la confusión ante la incoherencia y los discursos contradictorios.
Por último, hay un grupo de campañas en curso para comicios que están, todavía, programados, como las parlamentarias en Corea del Sur, las esperadas presidenciales en Bolivia y las presidenciales norteamericanas, aunque no sin dificultades y afectaciones en el proceso de primarias. ¿Qué esperar? ¿Cómo son las campañas y elecciones en tiempos de coronavirus?
1. Un desafío organizacional.

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