
C&E Redacción. Bajo los principios de la Cuarta Transformación, Héctor Santana gobierna el municipio de Bahía de Banderas en Nayarit con la convicción de que se pueden lograr cambios reales en tres años, aunque reconoce que una transformación profunda requiere de continuidad.
A dos años de su administración, Héctor comparte las acciones más relevantes para combatir el rezago que recibió cuando inició su gobierno, entre las que destaca una inversión de 800 millones de pesos para 120 obras en su primer año y, en el segundo, meter el acelerador para llegar a las 200 obras ejecutadas.
Reconoce que su atención hoy está puesta en cumplir con el encargo que le dieron los habitantes de Bahía de Banderas y no en la elección de 2027, pero puntualizó que el alcalde o alcaldesa que llegue en su lugar debe dar continuidad a los proyectos y programas que funcionan para no empezar de cero cada tres años.
1.- A casi dos años de tu gobierno, ¿cuáles consideras que han sido los principales retos de este encargo?
Sin duda, el principal reto ha sido abatir el rezago histórico en infraestructura básica en un tiempo muy limitado. Recibimos comunidades con carencias en agua potable, drenaje y vialidades, y eso nos obligó a actuar con rapidez y con una visión clara de justicia social. En el primer año de gobierno logramos una inversión superior a 800 millones de pesos en obra pública, con más de 120 obras concluidas, impactando directamente a la mayoría de la población del municipio. Hoy, en esta segunda etapa de la administración, hemos acelerado aún más el ritmo: ya estamos en las 200 obras ejecutadas, muchas de ellas enfocadas en servicios básicos como drenaje, agua potable y pavimentación en colonias que tenían décadas sin atención.
Tan solo en los últimos meses, hemos impulsado obras concretas como la pavimentación de calles con inversiones de 9.5 millones de pesos en San Vicente; ampliaciones de drenaje superiores a 7 millones en La Cruz de Huanacaxtle; y paquetes de obras que alcanzan 23 millones de pesos en vialidades en Valle de Banderas, además de intervenciones continuas en distintas localidades del municipio.
2.- ¿Qué factores han dificultado más el cumplimiento de tus objetivos de gobierno?
Principalmente, el abandono en el que se encontraba el municipio. Había rezagos muy marcados en servicios básicos como agua potable, drenaje y movilidad, con infraestructura deteriorada o insuficiente que requería intervención inmediata. A esto se suma el crecimiento acelerado y desordenado de Bahía de Banderas. Muchas zonas crecieron sin planeación, sin servicios y sin vialidades adecuadas, lo que hoy obliga a resolver problemas de fondo mientras el municipio sigue expandiéndose.
También ha sido un reto poner orden en la administración y en el desarrollo urbano, porque no solo se trata de hacer obra, sino de hacerlo con planeación para que realmente funcione a largo plazo.
3.- ¿Realmente se puede consolidar un proyecto de gobierno en los municipios durante tres años o se requiere más tiempo?
Sí se pueden generar cambios reales en tres años, sobre todo cuando se toman decisiones firmes y se trabaja con claridad de rumbo. En ese tiempo es posible dejar bases sólidas que impacten por muchos años, especialmente en infraestructura y servicios básicos. Por ejemplo, inversiones en redes de agua potable, drenaje o vialidades bien hechas no son soluciones temporales; son obras que le cambian la vida a la gente durante décadas.
Lo mismo ocurre cuando se ordena la administración, se fortalecen las finanzas y se mejora la prestación de servicios. Sin embargo, la consolidación total de un proyecto sí requiere continuidad.
4.- De las decisiones que has tomado como presidente municipal, ¿hay alguna que cambiarías?
He tomado decisiones firmes, muchas de ellas incómodas, pero necesarias para ordenar el municipio y poner por delante el interés de la gente. Hasta hoy, más que cambiar decisiones, lo que haría es acelerar algunas.
Por ejemplo, el ordenamiento en temas de movilidad, seguridad y regulación sí genera incomodidades al inicio, pero hoy ya está dando resultados. Lo mismo ocurre en infraestructura: hay obras que hubiéramos querido iniciar antes, pero requieren procesos técnicos, financieros y de planeación.
5.- ¿Qué opinas de la reforma electoral (Plan B) que envió la presidenta y se aprobó en el Congreso de la Unión?
Creo que cualquier reforma electoral debe tener un objetivo claro: fortalecer la democracia, hacerla más eficiente y que cueste menos sin afectar su calidad. En lo general, es positivo que se busque reducir costos y eliminar excesos, porque la gente quiere gobiernos que administren bien los recursos.
Pero también es importante cuidar que las instituciones electorales mantengan su capacidad técnica y su autonomía, porque de eso depende la confianza en los procesos.
6.- ¿Estás de acuerdo con que se ponga un límite de 15 regidurías para los ayuntamientos?
Lo fundamental es que el Cabildo funcione de manera eficiente y eficaz, que tome decisiones oportunas y que represente realmente a la ciudadanía. Cualquier medida que ayude a mejorar la operación, reducir costos y fortalecer la representatividad es positiva.
Al final, se trata de encontrar el equilibrio entre eficiencia y pluralidad, para que los ayuntamientos puedan dar mejores resultados a la gente.
7.- ¿Qué tanto va a afectar esta modificación o hasta cuánto se podrían ahorrar en tu municipio?
En el caso de Bahía de Banderas, al no rebasarse ese límite, no habría una afectación directa en términos de reducción. Por eso, más que hablar de ahorro para este municipio en particular, el impacto sería prácticamente nulo.
Donde sí podría haber efectos es en ayuntamientos con una integración mayor, porque ahí una medida así sí podría traducirse en una disminución del gasto administrativo.
8.- Otras de las reformas aprobadas en el último año fueron para prohibir la reelección inmediata y el nepotismo, ¿qué te parecen estas modificaciones?
Me parecen medidas positivas porque responden a una exigencia ciudadana muy clara: que el servicio público se ejerza con ética, sin privilegios y con reglas más justas.
Evitar la reelección inmediata obliga a que quienes estamos en el cargo nos concentremos en dar resultados en el tiempo que tenemos, sin distraernos en lo político. Y, en el caso del nepotismo, es una medida necesaria para garantizar que los espacios públicos se ocupen por capacidad y no por relaciones personales.
9.- Sin embargo, estas modificaciones entran en vigor hasta 2030, ¿buscarás la reelección como alcalde o alcaldesa en la elección de 2027, que todavía es posible?
Hoy estoy concentrado en una sola cosa: dar resultados. La gente no nos eligió para estar pensando en la siguiente elección; nos eligió para resolver.
Falta trabajo por hacer, proyectos por consolidar y compromisos por cumplir. En eso está puesta toda mi atención.
10.- Hay quienes consideran que el candado antinepotismo atenta contra los derechos ciudadanos de las o los familiares de servidores públicos que quieren participar, ¿qué opinas?
Creo que el servicio público debe regirse por principios de mérito, capacidad y transparencia. Nadie debería tener ventaja por su apellido o por su cercanía con alguien en el gobierno.
Entiendo el argumento de los derechos, pero también es cierto que durante muchos años el nepotismo dañó la confianza de la gente y cerró espacios a perfiles preparados. Estas medidas buscan corregir eso.
11.- ¿Qué aspectos consideras que dejaron fuera las últimas reformas en materia electoral y cuál incorporarías?
No me gustaría adelantarme a lo que están trabajando las y los legisladores de nuestro movimiento, porque son procesos que siguen en análisis y construcción.
Más que enfocarme en lo que pudo haber quedado fuera, mi responsabilidad es que el municipio vaya a la par de estas reformas: que estemos alineados, que cumplamos y que sigamos fortaleciendo la forma en que servimos a la gente.
12.- ¿Cómo es la coordinación con el gobierno de tu estado para atender problemas de seguridad pública?
Es una coordinación cercana y constante. Trabajamos de la mano con el Gobierno del Estado, compartiendo información y realizando operativos conjuntos para mantener el orden y la tranquilidad en el municipio.
Cuando se han presentado situaciones complejas, la respuesta ha sido inmediata y coordinada, lo que nos ha permitido actuar con rapidez, contener riesgos y recuperar la normalidad.
13.- ¿Y con el gobierno federal?
También hay una coordinación muy sólida. Trabajamos de manera conjunta con las fuerzas federales, especialmente en operativos de prevención, vigilancia y atención de situaciones prioritarias.
La presencia y el respaldo de las instituciones federales fortalecen la estrategia de seguridad en el municipio, permitiendo actuar con mayor capacidad y coordinación.
14.- ¿Qué proyectos buscas impulsar para tu municipio en la recta final de tu mandato?
En esta etapa vamos a consolidar lo más importante: infraestructura básica y proyectos estratégicos que le den futuro al municipio.
Vamos a seguir invirtiendo en agua potable, drenaje y vialidades, cerrando brechas en comunidades que durante años estuvieron en el abandono. También vamos a fortalecer proyectos clave como la conectividad regional, donde obras como el Puente Amado Nervo y el desarrollo hidráulico son fundamentales para el crecimiento ordenado de Bahía de Banderas.
Además, estamos enfocados en seguir modernizando el gobierno, simplificando trámites y haciendo más eficiente la atención a la ciudadanía, para que el gobierno funcione mejor y más rápido. Y algo muy importante: seguir impulsando el desarrollo económico y turístico, para que el crecimiento del municipio se traduzca en más oportunidades para la gente.
15.- Si pudieras, ¿qué consejo le darías hoy al alcalde o alcaldesa que ocupará tu lugar cuando dejes el cargo?
Que no pierda el piso y que gobierne cerca de la gente. Este trabajo no es de escritorio, es de territorio: escuchar, atender y resolver.
Que cuide los recursos como si fueran propios, porque cada peso es de la gente y debe regresar en obras y servicios.
Y que le dé continuidad a lo que funciona. Los municipios no avanzan cuando cada administración empieza de cero; avanzan cuando hay rumbo, cuando hay orden y cuando se sigue construyendo sobre lo que ya se logró.

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