HOMERO NIÑO - Campaigns and Elections México

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Homero Niño de Rivera, diputado federal por Nuevo León, pertenece a una generación de legisladores que conciben su labor como un equilibrio entre el territorio y el Pleno. Con una trayectoria marcada por la cercanía ciudadana y una visión crítica del rumbo político nacional, ha construido su presencia pública a partir de un principio claro: escuchar a la gente y defender sus causas dentro del Congreso. Para él, ambas dimensiones, calle y Cámara, son inseparables.

En sus dos etapas como legislador, Niño de Rivera ha sido testigo de cómo la comunicación política ha evolucionado, transformando la relación entre representantes y representados. Su apuesta por un modelo directo, sustentado en redes sociales y contacto permanente en el distrito, refleja la convicción de que la política solo tiene sentido cuando la ciudadanía entiende, observa y evalúa el trabajo de sus autoridades. Esa transparencia, afirma, es hoy más necesaria que nunca.

Crítico abierto del gobierno federal, el diputado sostiene que México atraviesa un momento determinante para su democracia. Desde su visión, las reformas impulsadas recientemente trastocan el equilibrio institucional y ponen en riesgo los contrapesos. Frente a este escenario, asegura que su compromiso es defender la división de poderes, reconstruir la confianza pública y apostar por un país donde la participación ciudadana siga siendo el eje de la vida democrática.

¿Qué es lo que más te apasiona de ser legislador?

El trabajo legislativo se divide en dos ámbitos: el trabajo en el Pleno, dentro de la Cámara de Diputados, y el trabajo en territorio, con la ciudadanía del distrito. Ninguno funciona sin el otro. Son actividades distintas: en la calle escuchamos a los vecinos, conocemos sus necesidades y generamos cercanía; mientras que en la Cámara discutimos, analizamos y votamos las reformas. Ambos son trabajos muy diferentes, pero igualmente apasionantes.

¿Cómo afrontar el reto de ser legislador en una sociedad donde la mayoría desconoce las funciones y beneficios de su labor?

Es un gran reto. A veces resulta frustrante porque la gente suele desconocer lo que hace su diputado, tanto local como federal. Sin embargo, es comprensible que no tengan por qué conocer el detalle. Por eso es tan importante no solamente estar en la Cámara, sino también en las calles, en el distrito, explicando nuestro trabajo. No es sencillo, pero ahí está el reto: estar cerca de la gente para que comprenda lo que hacemos.

¿Cómo comunicas tus acciones para que el mensaje llegue a la ciudadanía?

Fui diputado en la LXII Legislatura y ahora en la LXVI, y la diferencia es enorme, para bien. Hoy la comunicación es mucho más accesible gracias a las redes sociales. Antes era complicado; ahora lo hacemos casa por casa, en medios tradicionales y, sobre todo, en redes sociales. Estas se han convertido en el principal medio de comunicación para los políticos, especialmente para los diputados, que solemos tener menos visibilidad que un alcalde, por ejemplo. Las redes sociales nos permiten llegar directamente a la gente, y eso antes no existía.

Desde la perspectiva legislativa, ¿cómo describirías el primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum?

Desastroso. Claudia hizo más daño en su primer año que López Obrador en los seis anteriores. Están acabando con la democracia de este país. Es muy triste, pero aquí estaremos, resistiendo y defendiendo a México.

En tu opinión, ¿cuál ha sido la reforma más relevante impulsada durante esta administración y por qué?

Relevante no significa buena. Sin duda la más dañina fue la reforma al Poder Judicial. Su aprobación fue, en los hechos, un golpe de Estado: un poder tomó por asalto a otro. La división y el equilibrio de poderes quedaron destruidos. Primero controlaron la mayoría en el Congreso; después, capturaron el Poder Judicial, colocando ministros afines. Eso no había ocurrido nunca en la historia del país. Es desastroso, y será la reforma que más daño nos provoque.

¿Consideras que las reformas electoral y judicial fortalecen o debilitan la democracia mexicana?

La electoral llegará en febrero para votarla en el próximo periodo legislativo. Lo que han anunciado se resume fácil: quieren tomar el control del INE. El gobierno busca controlar al árbitro electoral, como ocurre en cualquier dictadura. Si a eso le sumas la toma del Poder Judicial, ya no hay división de poderes ni democracia.

La reforma también plantea cambios sobre los plurinominales. ¿Qué opinas?

Se ha dicho mucho, pero no conocemos aún la iniciativa. Los sistemas electorales son complejos y hay muchos modelos. López Obrador primero impulsó uno y después lo descartaron; ahora la presidenta anuncia algo distinto, pero sin claridad. 

Dicen que quieren eliminar los plurinominales, pero es falso: usan ese discurso hacia afuera. Por ejemplo, la reforma anterior que impulsaban eliminaba los de mayoría y proponía solo plurinominales locales. Existen sistemas democráticos en el mundo que funcionan con listas plurinominales locales; el problema es que no han presentado su propuesta completa. Hasta entonces no podremos discutir a detalle.

¿Qué opinas de la reforma contra el nepotismo y de que ya no exista reelección inmediata?

En lo referente al nepotismo, me parece correcta. Sobre la reelección, es un tema complejo e histórico en México. Yo fui diputado cuando aprobamos la reelección para alcaldes y diputados. La reelección es una herramienta para que la gente decida si quiere reelegir a su representante. Entiendo que a muchos no les guste, pero fortalece el poder ciudadano.

En materia de seguridad y justicia, ¿qué reformas consideras urgentes para mejorar la situación del país?

Ninguna estrategia ni reforma funcionará mientras Morena mantenga su pacto de impunidad con el crimen organizado. Están aliados; todos saben que en muchas comunidades y estados ganan elecciones con apoyo del narcotráfico. Existen narco-gobiernos estatales, especialmente en Sinaloa y Tamaulipas. Si no rompen esa relación, ninguna reforma servirá para resolver la inseguridad.

¿Qué iniciativas te gustaría impulsar para fortalecer la democracia y el desarrollo del país?

Primero, revertir las reformas que han destruido la democracia este año. Después, fortalecer el equilibrio y la división de poderes, y aumentar los mecanismos de control al Ejecutivo. También fortalecería la independencia del Poder Judicial y corregiría la creación artificial de mayorías en el Congreso. Cuando un solo actor concentra todo el poder, el sistema se rompe y la democracia desaparece. Ese modelo está pensado para que haya contrapesos, y cuando se elimina, el poder enloquece. Eso es lo que está ocurriendo en México.

¿Cómo evalúas la percepción ciudadana sobre la implementación de estas reformas?

Aún falta mucho por ver. La presidenta presumía 85% de aprobación y ahora su propia encuesta marca 70%. Cuando los números la favorecían, la celebraban; ahora ya no les gustan. Ha perdido 15 puntos en solo seis meses: es un escándalo. El asesinato del alcalde en Michoacán, la manera en que reaccionó y las protestas han evidenciado su incapacidad.

El gobierno está confiado y soberbio; ese es su mayor error. Esta etapa es solo una fotografía del momento. Cuando a la gente le preguntes más a fondo sobre inseguridad, miedo y violencia, la percepción cambiará. Estoy seguro de que el gobierno se desgastará, y desde la oposición cada vez estamos trabajando mejor. Nos veremos en 2027.