
Bajo los principios de la Cuarta Transformación, Armando Samaniego busca servir a la gente mediante reformas enfocadas en la transparencia, el fácil acceso a la información y la cercanía con el gobierno, con el fin de que la ciudadanía, cada día más consciente de la realidad, pero con su confianza debilitada en los actores políticos, pueda recuperarla y, de paso, tener voz en las decisiones.
Sabe bien que la política no es solo palabras, sino hechos que realmente transformen vidas y se alejen de las viejas prácticas en las que solo unos cuantos eran beneficiados. Considera que México se encuentra en un periodo de prosperidad económica, responsabilidad, estabilidad y fortalecimiento, resultado del manejo del gobierno y de la mejora de la democracia.
“Nuestro deber es responder con hechos, sensibilidad y resultados que se sientan en la vida diaria: calles seguras, trámites dignos, gobiernos honestos”, reconoció en entrevista con Campaigns and Elections.
- ¿Qué es lo que más te apasiona de ser legislador?
Servir al pueblo y transformar realidades. Me mueve saber que una ley puede significar agua en los hogares, calles seguras para las familias cachanillas y un futuro más justo para quienes nunca fueron escuchados. La política es palabra, pero debe convertirse en hechos.
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- ¿Cómo afrontar el reto de ser legislador/a en una sociedad donde la mayoría desconoce con claridad las funciones o beneficios que trae a su vida diaria el trabajo que ustedes realizan?
Con transparencia, cercanía y resultados verificables. Cuando una ley mejora la seguridad, reduce la corrupción o protege el bolsillo familiar, la gente lo siente. Mi tarea es demostrar que legislar sirve cuando está al servicio de la comunidad y no de las élites.
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- ¿Cómo haces para comunicar esas acciones y que llegue el mensaje a la ciudadanía?
Escuchando primero. Después, hablando claro, sin tecnicismos, con lenguaje cotidiano y presencia en territorio. Uso redes, medios y asambleas comunitarias, porque la democracia se construye cara a cara, barrio a barrio, ejido por ejido.
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- Desde la perspectiva legislativa, ¿cómo describirías el primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum?
Un año de estabilidad, responsabilidad fiscal y avances sociales. Se ha gobernado con serenidad, firmeza y visión científica. Se fortalecieron derechos, se amplió la seguridad social y se mantuvo la ruta de la Cuarta Transformación con madurez institucional.
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- En tu opinión, ¿cuál ha sido la reforma más relevante impulsada durante esta administración y por qué?
La reforma al sistema de bienestar, porque garantiza piso mínimo de dignidad y protege a quienes siempre quedaron al margen. Es una reforma que reduce desigualdades, fortalece cohesión social y contribuye a que la seguridad sea también un derecho humano.

- ¿Consideras que las reformas propuestas en materia electoral y judicial fortalecen o debilitan la democracia mexicana?
La fortalecen, porque buscan reducir privilegios, transparentar decisiones y acercar las instituciones al pueblo. La democracia se robustece cuando hay rendición de cuentas, austeridad y jueces que respondan al interés público, no a grupos de poder.
- Esta misma reforma electoral plantea cambios sustantivos para los plurinominales, ¿qué opinas?
Que es momento de que las curules reflejen mejor la voluntad ciudadana. Menos simulación, más representación auténtica. Una democracia moderna exige proporcionalidad, equilibrio y cercanía con las comunidades.
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- ¿Qué opinas de la reforma contra el nepotismo y que ya no exista reelección inmediata?
Es una señal ética necesaria. La función pública no puede heredarse ni convertirse en patrimonio personal. La renovación periódica fortalece la confianza y abre paso a nuevas generaciones comprometidas con el servicio, la seguridad y el bienestar de nuestra gente
- En materia de seguridad y justicia, ¿qué reformas consideras urgentes o pendientes para mejorar la situación del país?
Necesitamos un modelo de seguridad humana que ponga en el centro la vida, la prevención, la dignidad y la paz. Urgen reformas para profesionalizar policías municipales, garantizar registros nacionales de armas y fortalecer ministerios públicos con tecnología y perspectiva de víctimas. La seguridad se construye iluminando calles, abriendo oportunidades y cerrando el paso a la impunidad.
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- ¿Qué reformas o iniciativas te gustaría impulsar en los próximos años para fortalecer la democracia y el desarrollo del país?
Impulsaré reformas para gobiernos más transparentes, presupuestos participativos y rendición de cuentas accesible para cualquier ciudadano desde su celular. La democracia avanza cuando la gente decide y cuando los recursos públicos llegan a quien los necesita. El desarrollo nace donde hay agua, justicia, seguridad y libertad para construir futuro.
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- ¿Consideras que el país avanza hacia un modelo más participativo o más centralizado de toma de decisiones?
Hacia un modelo más participativo, con una ciudadanía más consciente y exigente. Hoy hay más diálogo comunitario, más consultas, más debate público. La voz popular dejó de ser decorativa y se convirtió en brújula. Fortalecer esa ruta significa escuchar más, decidir con el pueblo y asegurar que nadie quede fuera.
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- ¿Cómo evalúas la percepción ciudadana con la implementación de las reformas hasta ahora?
La gente reconoce avances, pero exige mayor velocidad y cercanía. Las reformas han devuelto derechos, ampliado libertades y reducido privilegios, y eso genera esperanza. Sin embargo, también hay cansancio acumulado por décadas de abandono. Nuestro deber es responder con hechos, sensibilidad y resultados que se sientan en la vida diaria: calles seguras, trámites dignos, gobiernos honestos.

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