“Libertad de difusión, pero no de alcance”, proclama, sin esperar al consejo asesor que anunció que iba a crear
Texto de otros. Los anunciantes empezaron a huir. El propio Musk reconoció que la publicidad se había desplomado, pese a que intentó retenerla con un mensaje en que aseguraba que Twitter no podía ser “un infierno” donde todo cabe y se puede decir cualquier cosa sin consecuencias.El multimillonario de 51 años nacido en Pretoria (Suráfrica) anunció que iba a crear un consejo asesor para la nueva política de moderación de contenidos de la empresa, del que nunca se anunció su composición ni el plazo que iba a tener para desarrollar sus trabajos.
Es, de nuevo, un tuit del magnate en su cuenta personal el que ha establecido esas directrices, pero sin dejar claro en qué consisten y cómo se ejecutan. Para empezar, no hay una definición de lo que son “tuits negativos o de odio”. No es lo mismo una crítica o un tuit “negativo” como los que el propio Musk ha recibido por parte de muchos empleados y usuarios que un tuit “de odio”, con contenidos racistas, xenófobos, sexistas u homófobos. Por otra parte, la categoría de la desinformación, que Twitter también ha tratado de combatir en algunos casos, no está contemplada.
“Libertad de difusión, pero no de alcance”, proclama, sin esperar al consejo asesor que anunció que iba a crear Texto de otros. Elon Musk sigue dando bandazos en Twitter. Tras la deserción en masa de buena parte de la plantilla, ahora ha vuelto a pontificar sobre los contenidos. No es la primera vez que lo hace y su tesis es distinta en cada ocasión. La nueva y confusa política de moderación de contenidos consiste en permitir los mensajes negativos y de odio, pero minimizar su difusión en la red

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