Mónica Magaña - Campaigns and Elections México

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Redacción C&E. Mónica Magaña es sin duda una de las mujeres de mayor peso político de Movimiento Ciudadano en el estado de Jalisco, después de presidir el Congreso del Estado y ser la diputada local más joven en ese encargo.

Durante su gestión como presidenta de la LXIV Legislatura, Mónica Magaña logró poner en la agenda temas que antes no eran visibilizados, como acceso a la salud en enfermedades como la diabetes, el autismo y sanciones para erradicar el reclutamiento forzado. 

“La política es imperfecta, pero es donde se toman las decisiones que afectan a millones. Si tú no estás ahí, alguien más decide por ti. Mi consejo: empieza por tu comunidad. No necesitas un cargo para hacer política; necesitas voluntad y preparación. El cargo llega como consecuencia del trabajo”, comparte con Campaigns and Elections México. 

1. ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?
Mi camino empezó a los 17 años, en colonias populares de Zapopan, organizando jornadas de salud y actividades comunitarias. Ahí entendí que los problemas se resuelven caminando las calles y escuchando. A los 19 me integré a Movimiento Ciudadano, haciendo trabajo de base. Después estudié Derecho en el ITESO y cursé una maestría en la George Washington University.

Entré a la política por una convicción clara: las ciudades deben pensarse para las personas y la salud es un derecho. Esa convicción sigue intacta después de más de 13 años.

2. A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?
Presidir el Congreso de Jalisco al inicio de la LXIV Legislatura. Llegué tras ser reelecta con la votación más alta en el estado y fui la legisladora más joven en ocupar ese cargo. Conducir el diálogo entre fuerzas políticas distintas y construir acuerdos fue un reto que me marcó. Impulsamos un Congreso abierto, transparente y cercano a la gente, sin soltar el trabajo en territorio.

Pero ese momento no se entiende sin los años previos de trabajo junto a Pablo Lemus y Juan José Frangie en Zapopan. Lo que aprendí ahí —que gobernar es un esfuerzo colectivo y de largo plazo— fue lo que me preparó para asumir esa responsabilidad.

3. De las acciones y proyectos que has encabezado en el servicio público, ¿cuál consideras que ha tenido un mayor impacto social o político?
Haber posicionado en la agenda legislativa de Jalisco temas que se consideraban secundarios. Hoy se habla de diabetes con seriedad; el autismo tiene una ley en camino gracias al trabajo conjunto con familias, especialistas y aliadas como Maye Villa, desde el DIF Jalisco; y el reclutamiento forzado de menores está en la conversación nacional.

No es un solo proyecto; es un enfoque distinto: entender que hay temas que nos requieren con urgencia y que, desde ahí, se pueden transformar comunidades enteras.

4. Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?
Pasar de la paridad numérica a la paridad real. Hay más mujeres en cargos públicos que nunca, pero muchas siguen enfrentando decisiones que se toman sin ellas y una narrativa que juzga más su imagen que su trabajo. También persiste la violencia política de género, incluso en sus formas más sutiles, como la descalificación o el paternalismo. Y un reto silencioso: la soledad. Por eso es clave construir redes y abrir camino a las que vienen detrás.

5. A más de un año de que inició el gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?
Cuando Claudia Sheinbaum llegó a la Presidencia, muchas mujeres pensamos que habría un cambio profundo: una agenda firme contra la violencia, acceso digno a tratamientos y soluciones al desabasto. Pero tener a una mujer en el cargo no se ha traducido en mejores condiciones para las mexicanas. La violencia no cede y los problemas en salud persisten. Ser la primera mujer presidenta es un hito histórico, pero a las mujeres no nos basta el símbolo: nos urgen resultados.

6. ¿Qué programas o proyectos en particular consideras que han mejorado la vida de las mujeres este último año?
Desde el gobierno federal resulta difícil identificar un programa que haya marcado una diferencia tangible en la vida de las mujeres. Las brechas en salud, seguridad y empleo digno persisten.

Desde los gobiernos locales sí hay esfuerzos concretos. En Jalisco, junto con Maye Villa, presidenta del DIF Jalisco, impulsamos el programa “Juntas por las mujeres que luchan contra el cáncer”, que por primera vez destina 40 millones de pesos estatales para que ninguna mujer interrumpa su tratamiento por falta de recursos, cubriendo transporte, alimentación, hospedaje y cuidado familiar. Desde el Congreso hemos impulsado legislación en autismo y protección de infancias que impacta directamente a madres y cuidadoras. Donde hay voluntad política y cercanía con la gente, hay resultados.

7. ¿Cuáles consideras que hace falta impulsar?
Programas que reconozcan a las mujeres como agentes de cambio, no como beneficiarias pasivas. Inversión en infraestructura de cuidados: guarderías accesibles, centros de salud con horarios extendidos y transporte seguro. Detección temprana de cáncer que no dependa del estado donde vives. Y que el combate a la violencia contra las mujeres deje de ser discurso y se convierta en política de Estado, con presupuesto, seguimiento y consecuencias.

8. Con un Congreso de la Unión paritario y más mujeres encabezando distintos niveles de gobierno, ¿cómo evalúas el papel que actualmente desempeñan las mujeres en la política nacional?
El avance cuantitativo es indiscutible. Pero más mujeres en el poder todavía no se traduce en mejores condiciones para todas. Un Congreso paritario no garantiza una agenda transformadora si las decisiones siguen concentradas en unas cuantas manos y se aprueban sin consultar voces plurales.

Lo positivo es que hay una generación de mujeres que ya no pedimos permiso para estar. Llegamos con agenda propia y con la convicción de que gobernar se demuestra con resultados.

9. ¿Cuáles consideras que son los principales asuntos pendientes en México para garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres?
Primero, la economía del cuidado: las mujeres dedican tres veces más horas que los hombres al trabajo no remunerado, y eso se resuelve con infraestructura y políticas laborales, no con buenas intenciones. Segundo, el acceso a la justicia: la impunidad en violencia de género sigue siendo la norma. Y tercero, la salud: las mujeres siguen muriendo por cáncer detectable y complicaciones prevenibles. Mientras la salud de las mujeres sea un tema secundario, no habrá igualdad sustantiva.

10. ¿Qué cambios consideras necesarios en los partidos políticos para impulsar un liderazgo femenino real y no solo cumplir con la paridad?
Los partidos deben ver la paridad como una ventaja estratégica, no como una obligación legal. En concreto: acceso equitativo a recursos de campaña, formación política continua como inversión real y espacios genuinos de toma de decisiones. En Movimiento Ciudadano hemos avanzado en ese camino, con una cultura que permite que mujeres jóvenes construyamos trayectoria basada en trabajo. Eso debe ser la norma, no la excepción.

11. ¿Qué desafíos ves para las mujeres que buscarán cargos de elección popular en los comicios de 2027?
El contexto político: un gobierno federal que busca concentrar el poder. La reforma electoral que se discute amenaza la representación de las minorías, y eso afecta a las mujeres, que somos quienes más hemos ganado con la pluralidad. También la violencia política, que golpea con más fuerza a las candidatas. Y un desafío que también es oportunidad: demostrar que las mujeres no solo podemos ganar elecciones, sino gobernar con resultados. No basta con llegar; hay que transformar.

12. Pensando en las elecciones de 2030, ¿qué papel crees que jugarán las mujeres en la definición del proyecto de nación?
Central. Para 2030, la generación de mujeres que hoy construimos trayectoria en gobiernos locales y congresos estatales estará en condiciones de disputar los espacios de mayor responsabilidad con legitimidad. El proyecto de nación no puede construirse sin la perspectiva de quienes sostienen el tejido social. Las elecciones de 2030 serán sobre qué tipo de país queremos: uno donde el poder se concentre o uno donde se ejerza de cara a la gente.

13. ¿Ves la posibilidad de que la presidenta deje la estafeta de la Presidencia de México a otra mujer en 2030?
Es posible, pero el objetivo no es ese en sí mismo. México necesita una mejor Presidencia, sea quien sea quien la encabece. Lo que sí creo es que para 2030 habrá más mujeres con trayectoria y legitimidad para competir. Eso es un logro colectivo de todas las que hoy abrimos camino desde los municipios y los congresos locales. La estafeta no la define una persona; la construimos entre todas.

14. ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política, pero dudan ante los obstáculos existentes?
Que los obstáculos son reales, pero no son más grandes que sus ganas de cambiar las cosas. Yo empecé a los 17, en colonias populares, sin manual y sin referentes. La política es imperfecta, pero es donde se toman las decisiones que afectan a millones. Si tú no estás ahí, alguien más decide por ti. Mi consejo: empieza por tu comunidad. No necesitas un cargo para hacer política; necesitas voluntad y preparación. El cargo llega como consecuencia del trabajo.15. Desde tu experiencia, ¿qué legado te gustaría dejar en la vida pública y en la lucha por los derechos de las mujeres?
Que hubo una mujer que hizo política de otra manera: cercana, honesta, con causas reales y resultados concretos. En salud: que ninguna familia elija entre comer o comprar insulina; que el autismo no sea abandono institucional; que las madres con cáncer tengan detección temprana. Y en lo que toca a las mujeres: que mi generación cierre la puerta del “no se puede”. Por ciudades más humanas, por un México donde la salud sea un derecho, no un privilegio. Ese es el legado que quiero construir.