Mariana Rodríguez - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

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Mariana Rodríguez

Redacción C&E. Mariana Rodríguez es, sin duda, uno de los perfiles más destacados de Movimiento Ciudadano, no solo en Nuevo León, sino en todo el país, que será clave en los procesos electorales de 2027 y 2030 como una de las mujeres más poderosas del Partido Naranja. 

Con luz propia, la titular de Amar a Nuevo León ha impulsado políticas públicas a favor de la niñez en su estado y programas como Capullos Renace, la Liga 075 y Alimentar con Amor, son solo algunos que muestran con hechos su interés por las infancias. 

“Espero que esa empatía sea mi legado, como una nueva forma de hacer política. Y, por supuesto, abrir el camino para que muchas más mujeres puedan ocupar un cargo público, gobernar y decidir. Porque cuando las mujeres participamos, cambiamos el enfoque con el que se ve el mundo”, expresa en plática con Campaigns and Elections. 

1.- ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?

Todo comenzó en la campaña a la gubernatura de Nuevo León en 2021. Hicimos recorridos por todo el estado y conocí muchas personas, colonias e historias. Al escuchar sus necesidades, me enfrenté a las diferentes realidades que hay en Nuevo León y supe que no podía quedarme con los brazos cruzados si tenía la posibilidad de ayudar.

Por eso decidí crear la oficina de Amar a Nuevo León para impulsar una agenda que ayude a niñas, niños, adultos mayores y personas con discapacidad. He comprobado que cuando hay voluntad, sí se pueden cambiar vidas y que, si desde ahí podía ayudar y generar impacto, el alcance podía ser todavía mayor.

Ver lo que hemos logrado en estos cinco años —los proyectos, las causas impulsadas, las vidas tocadas— no solo me llena de orgullo, sino que me reafirma que este es el camino. Quiero seguir haciendo eso: seguir ayudando, construyendo e impactando vidas.

La política, para mí, es un espacio de participación y responsabilidad compartida.

2.- A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?

La campaña por la alcaldía de Monterrey fue una de las experiencias que más me marcó, porque me permitió recorrer colonias y escuchar de frente a las familias. Me confirmó que, cuando estás cerca de la gente y haces las cosas con amor, puedes cambiar la vida de las personas.

Pero, sin duda, el proyecto que definió mi manera de servir fue Capullos Renace. Cuando llegamos al DIF en Nuevo León, encontramos un espacio abandonado. Decidimos reconstruirlo por completo y, sobre todo, cambiar la forma en que se atiende a niñas, niños y adolescentes: con dignidad, acompañamiento y cuidado.

Capullos me enseñó que los proyectos no son edificios, sino personas. Y que, cuando hay voluntad, se pueden hacer maravillas.

3.- De las acciones y proyectos que has encabezado en el servicio público, ¿cuáles consideras que han tenido un mayor impacto social o político?

Creo que todos los proyectos que he encabezado junto con el gobierno son importantes, pero los que han tenido mayor impacto han sido Capullos, la Liga 075 y Alimentar con Amor. Y no solo por el proyecto en sí, sino por el mensaje que lograron posicionar.

En Capullos Renace logramos sumar a la iniciativa privada y a distintos sectores a una causa que antes estaba olvidada. Con la Liga 075 generamos conciencia e invitamos a las personas a denunciar si son testigos de algún tipo de maltrato hacia una niña o un niño. Y con Alimentar con Amor pusimos el tema en la agenda pública, creando espacios de lactancia para que las mujeres puedan alimentar a sus bebés de manera cómoda y digna.

4.- Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?

Hoy, el reto de la mujer política mexicana es que esta mayor presencia que hemos logrado en los espacios públicos se traduzca en poder de decisión.

Ha habido avances importantes que permitieron que más mujeres lleguen a cargos públicos, pero todavía falta que eso se refleje en agenda, presupuesto y políticas públicas concretas.

Cuando una mujer da ese paso, abre la puerta para que más mujeres lleguen y participen.

5.- A más de un año de que inició el gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?

Que México tenga a la primera mujer presidenta es un avance histórico y un mensaje claro de que las mujeres podemos, de que somos capaces. Es un paso importante, pero necesitamos que exista más justicia social y política para todas: que haya más mujeres tomando decisiones en todos los niveles y que lideren.

6.- ¿Qué programas o proyectos en particular consideras que han mejorado la vida de las mujeres este último año?

Hemos implementado una estrategia integral para reconocer y apoyar a las mujeres: desde ayuda económica hasta transporte público gratuito, uniformes, alimentación y respaldo en la educación para sus hijas e hijos en escuelas de tiempo completo y jornada ampliada.

Al mismo tiempo, se han impulsado estrategias como Puertas Violetas y Código Mariposa, que han fortalecido el acompañamiento y la orientación para mujeres, brindándoles atención cercana y asesoría.

7.- ¿Cuáles consideras que hace falta impulsar?

Creo que hay que seguir impulsando proyectos que protejan de manera directa a niñas, niños y mujeres. Junto con la bancada naranja hemos presentado en el Congreso iniciativas concretas.

Impulsamos el reconocimiento de la lactancia materna como un derecho humano. También promovimos una reforma al Código Penal para endurecer las penas por abandono infantil, enviando un mensaje claro de que la niñez no puede quedar desprotegida. Además, presentamos una iniciativa para tipificar la explotación laboral infantil como delito, con el fin de cerrar la puerta a cualquier forma de abuso.

Quiero seguir trabajando para cuidar y proteger a las familias de Nuevo León.

8.- Con un Congreso de la Unión paritario y más mujeres encabezando distintos niveles de gobierno, ¿cómo evalúas el papel que actualmente desempeñan las mujeres en la política nacional?

La verdad, me da mucho gusto ver que hoy hay más mujeres en el Congreso y encabezando distintos niveles de gobierno. Llegar hasta aquí no fue casualidad; fueron muchos años de abrir camino y tocar puertas que antes estaban cerradas.

Hoy eso ya es una realidad, pero es apenas el comienzo. No se trata solo de ocupar los espacios, sino de impulsar iniciativas que promuevan la igualdad.

Yo quiero seguir aportando desde mi espacio, desde mi responsabilidad, desde el lugar que me toque. Porque el cambio se construye con trabajo y consistencia.

9.- ¿Cuáles consideras que son los principales asuntos pendientes en México para garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres?

Primero, que más mujeres lleguen a los espacios de decisión y puedan influir en leyes, presupuesto y políticas públicas.

Segundo, reconocer y apoyar de manera directa a mujeres cuidadoras y jefas de familia, con sistemas de cuidado que les permitan trabajar y desarrollarse sin cargar solas con esa responsabilidad.

Y tercero, garantizar en la práctica el acceso a educación, salud, justicia y seguridad, para que puedan vivir libres de violencia y con las mismas oportunidades que los hombres.

10.- ¿Qué cambios consideras necesarios en los partidos políticos para impulsar un liderazgo femenino real y no solo cumplir con la paridad?

Se necesitan capacitaciones para hombres y mujeres en temas de igualdad y prevención de la violencia política de género, para que quede claro que el liderazgo femenino no es un favor, sino un derecho.

Tampoco se debe permitir la violencia política contra las mujeres. Si ocurre, debe denunciarse y sancionarse; no puede normalizarse.

Y, no menos importante, que no estén solo para cumplir un número en la lista, sino que realmente las dejen decidir, encabezar proyectos y ser escuchadas.

11.- ¿Qué desafíos ves para las mujeres que buscarán cargos de elección popular en los comicios de 2027?

Algunos de los principales desafíos serán los cuestionamientos constantes, la violencia política de género y los intentos de descalificación. Quiero decirles que no se dejen intimidar y que su trabajo hable por ustedes.

Las mujeres estamos abriendo camino. Estamos demostrando que tenemos la capacidad de gobernar, de tomar decisiones y de cambiar las cosas.

Está claro que nos tienen miedo, porque cuando una mujer abre una puerta, ya no se vuelve a cerrar para las demás.

12.- Pensando en las elecciones de 2030, ¿qué papel crees que jugarán las mujeres en la definición del proyecto de nación?

Pensando en 2030, espero que se nos deje participar de manera igualitaria. Tenemos que demostrar de qué somos capaces y poner en las agendas temas que durante años no se han tocado: el sistema de cuidados, la neurodiversidad, la atención a niñas y la maternidad.

A través de esos temas podemos seguir impulsando la igualdad con acciones concretas y seguir rompiendo el techo de cristal.

13.- ¿Ves la posibilidad de que la Presidenta deje la estafeta de la Presidencia de México a otra mujer en 2030?

Sí, ¿por qué no? En México hay muchas mujeres muy capaces, preparadas y con visión. El hecho de que tengamos a la primera mujer presidenta ha dejado un precedente histórico. Es un mensaje de que los espacios públicos también nos pertenecen y demuestra que no se trata de género, sino de capacidad.

14.- ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política, pero dudan ante los obstáculos existentes?

Les van a decir que no pueden, que no saben. Todo eso lo he escuchado. Pero no dejen que las intimide, porque esa experiencia se construye trabajando y aprendiendo en el camino.

Las mujeres jóvenes tenemos ideas nuevas, perspectivas diferentes y muchas ganas de hacer las cosas mejor, y eso es lo que la política necesita en este momento. Por eso todas y todos debemos participar si queremos construir un México más justo e igualitario.

15.- Desde tu experiencia, ¿qué legado te gustaría dejar en la vida pública y en la lucha por los derechos de las mujeres?

Me gustaría marcar un antes y un después en la forma en que entendemos el servicio público. En estos años he logrado demostrar que el trabajo no solo es administrar y trabajar desde una oficina; también es escuchar, cuidar y ayudar.

Porque el verdadero servicio público es el que pone a las personas en el centro, especialmente a las niñas y los niños; el que construye instituciones y gobiernos más humanos.

Espero que esa empatía sea mi legado, como una nueva forma de hacer política. Y, por supuesto, abrir el camino para que muchas más mujeres puedan ocupar un cargo público, gobernar y decidir. Porque cuando las mujeres participamos, cambiamos el enfoque con el que se ve el mundo.