Rifka Querel - Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

Campaigns and Elections México

Redacción C&E. Rifka Queruel es una quintanarroense que se forjó desde la disciplina que conlleva el deporte, como seleccionada panamericana de pádel, medallista en la Olimpiada Nacional de Tenis y seleccionada nacional de fútbol en la época de Leonardo Cuéllar. 

Esta trayectoria le permitió iniciar su carrera política como directora de Juventud y Deporte en Tulum, ciudad donde también es la dirigente municipal del Partido del Trabajo y donde se desempeña actualmente como síndica del Ayuntamiento. 

“Impulsar un liderazgo femenino verdadero significa formar, acompañar y respaldar a las mujeres en su crecimiento político; brindarles herramientas, preparación y, sobre todo, creer en su capacidad para gobernar con carácter y sensibilidad. Así lo hacemos en el Partido del Trabajo: apostando por mujeres preparadas, comprometidas y listas para asumir responsabilidades con dignidad y firmeza”, comenta en entrevista para Campaigns and Elections. 

1. ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?

Me recuerdo desde siempre en una cancha deportiva. Nací en Tulum; aquí crecí, en la cancha me formé y ahí entendí las lecciones más importantes de mi vida. El deporte no solo ocupó la mayor parte de mis horas; fue la raíz de mi carácter, de mi disciplina y de mi manera de entender el trabajo en equipo.

Crecí viendo cómo el deporte transformaba vidas, gracias al ejemplo de mi padre, don Héctor “Tikin”, quien dedicó su vida a impulsarlo en Tulum, y al incansable apoyo de mi madre, doña Rebe. Desde muy joven comprendí que el deporte es columna vertebral del desarrollo social y del tejido comunitario: forma valores, genera identidad y abre oportunidades reales.

Por eso, mi ingreso al ámbito político no fue algo ajeno ni distante a mi historia personal. Fue una consecuencia natural de mi vocación de servicio. Inicié en el área de Juventud y Deportes, asumiendo con plena convicción la gran responsabilidad de esa encomienda, porque sabía que regresar a la cancha desde el servicio público significaba construir oportunidades y fortalecer a la comunidad desde mi mayor pasión.

2. A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?

Sin duda, una de las etapas que más me ha marcado fue asumir la Coordinación Municipal del Partido del Trabajo en Tulum y, por supuesto, formar parte de la Comisión Ejecutiva Nacional del partido.

Como coordinadora, hemos estado siempre en territorio, escuchando de cerca a las y los ciudadanos. La política cobra sentido cuando se construye desde abajo, con causas reales y cercanía. En la Comisión Ejecutiva Nacional comprendí la dimensión de la responsabilidad y la importancia de actuar con congruencia y principios firmes.

Hoy, como Síndica Municipal de Tulum, esas experiencias me acompañan todos los días. Me dieron carácter, sensibilidad y claridad para ejercer una función que no solo es legal y administrativa, sino profundamente ética: cuidar los recursos públicos y honrar la confianza de nuestra gente.

3. De las acciones y proyectos que has encabezado en el servicio público, ¿cuál consideras que ha tenido mayor impacto social o político?

En mi recorrido al servicio del pueblo, considero que varias acciones han tenido un impacto social profundo y transformador.

En primer lugar, los proyectos deportivos que encabezamos: Tulum FC en la Tercera División Profesional y las Diablillas de Hondzonot. Tulum FC representó la consolidación del primer club profesional del municipio, generando identidad, disciplina y una ruta de desarrollo para jóvenes sumamente talentosos de nuestra localidad. Por su parte, las Diablillas trascendieron el ámbito deportivo al convertirse en un referente de empoderamiento femenino dentro de una comunidad maya, demostrando que la tradición y la participación de las mujeres en el deporte pueden coexistir con orgullo y dignidad. Ambos proyectos fortalecieron el tejido social y proyectaron a Tulum a nivel nacional e internacional.

En segundo término, la creación —por primera vez en la historia del municipio— de un programa formal de apoyo al sector ganadero y apícola. No fue una acción aislada, sino una política pública estructurada desde el ámbito municipal para respaldar directamente al campo. Esto significó reconocer institucionalmente la importancia estratégica de las y los productores rurales, generar reglas claras de apoyo y establecer un precedente de atención permanente al sector primario. Fue un paso histórico para dignificar su trabajo y fortalecer la economía local desde sus raíces.

Finalmente, la defensa constante de los derechos de las y los trabajadores, promoviendo condiciones laborales justas y un ejercicio del servicio público basado en la legalidad, el respeto y la responsabilidad social.

Cada uno de estos esfuerzos responde a una misma convicción: construir oportunidades reales y avanzar hacia un Tulum más justo e incluyente.

4. Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?

La mujer política mexicana enfrenta todavía tres grandes retos: la violencia política de género, la subrepresentación en espacios reales de decisión y la doble exigencia social.

Aunque la ley garantiza la paridad, en la práctica muchas mujeres siguen enfrentando descalificaciones personales, campañas de desprestigio y cuestionamientos que rara vez se hacen a los hombres. Además, la conciliación entre la vida pública y las responsabilidades familiares continúa siendo un desafío estructural.

Sin embargo, también vivimos un momento histórico: cada vez más mujeres ocupan cargos estratégicos y ejercen liderazgo con resultados. El reto ahora es consolidar esa presencia con autonomía, preparación y resultados tangibles.

5. A más de un año de que inició el gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?

Sí, definitivamente considero que, a poco más de un año del inicio del gobierno de nuestra primera mujer presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum, la justicia social y política para las mujeres es más tangible, lo cual nos llena de orgullo y esperanza. Una mujer presidenta no es solo un hecho histórico; es la confirmación de que los sueños de tantas mujeres que lucharon antes hoy dan fruto.

Ver a una mujer preparada, firme y comprometida dirigir el destino del país nos inspira profundamente. Su presencia en la Presidencia envía un mensaje claro y poderoso: las mujeres podemos, estamos listas y sabemos gobernar con responsabilidad y sensibilidad social.

Nuestra presidenta de México no representa solo un cambio político; representa una transformación en la conciencia colectiva. Hoy millones de niñas y jóvenes pueden verse reflejadas en ella y creer, con más fuerza que nunca, que no hay límites para lo que pueden alcanzar.

6. ¿Qué programas o proyectos en particular consideras que han mejorado la vida de las mujeres este último año?

Sin duda, uno de los avances más significativos que hemos visto en el último año para mejorar la vida de las mujeres ha sido el impulso de políticas nacionales con enfoque de justicia social y de género, lideradas por la doctora Claudia Sheinbaum, nuestra primera presidenta de México.

Un ejemplo claro es la Pensión Mujeres Bienestar, un programa social que otorga apoyos bimestrales a mujeres de entre 60 y 64 años, reconociendo su trabajo, promoviendo su autonomía económica y acercando derechos sociales a quienes han vivido en situación de vulnerabilidad económica.

Además, bajo esta administración se han fortalecido iniciativas integrales enfocadas en empoderar a mujeres artesanas, productoras, indígenas y afromexicanas, mediante apoyos económicos, capacitación y acompañamiento para consolidar sus proyectos productivos y su desarrollo económico.

En Quintana Roo, nuestra gobernadora, Mara Lezama, ha reforzado esta visión con el programa Mujer es Poder, que combina apoyo económico con capacitación y acompañamiento para que más mujeres logren independencia financiera.

Hoy vemos cómo estas acciones, tanto nacionales como estatales, están generando cambios reales: más autonomía, más oportunidades y mayor justicia social para las mujeres.

7. ¿Cuáles consideras que hace falta impulsar?

La realidad es que hay mucho trabajo que hacer, pero si realmente queremos avanzar hacia una igualdad sustantiva, debemos comenzar por fortalecer de manera decidida las redes de cuidado. Muchas mujeres siguen enfrentando una carga desproporcionada en el cuidado de hijas, hijos, personas adultas mayores o familiares con alguna discapacidad. Mientras esa responsabilidad no sea compartida socialmente y respaldada institucionalmente, la participación plena de las mujeres en la vida económica y política seguirá teniendo límites.

Por ello, es fundamental ampliar y profesionalizar las estancias infantiles, impulsar centros comunitarios de cuidado y diseñar esquemas flexibles que permitan a las madres trabajadoras desarrollarse sin tener que elegir entre su familia y su crecimiento profesional. La igualdad no se alcanza solo con reformas legales; se construye creando condiciones reales para que las mujeres compitan en igualdad de circunstancias.

Asimismo, debemos ampliar el acceso al financiamiento para mujeres emprendedoras, especialmente en zonas rurales e indígenas. Muchas mujeres tienen talento, experiencia productiva y proyectos viables, pero no cuentan con historial crediticio ni con garantías tradicionales para acceder a préstamos.

8. Con un Congreso de la Unión paritario y más mujeres encabezando distintos niveles de gobierno, ¿cómo evalúas el papel que actualmente desempeñan las mujeres en la política nacional?

El papel es cada vez más protagónico y estratégico. No solo ocupamos espacios, sino que también incidimos en agendas clave como seguridad, economía, bienestar social y medio ambiente.

La paridad ha demostrado que, cuando las mujeres participan, las prioridades se amplían y se incluyen temas históricamente relegados. Hoy vemos a mujeres liderando con resultados medibles y con una visión más incluyente del desarrollo.

9. ¿Cuáles consideras que son los principales asuntos pendientes en México para garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres?

Erradicar la violencia en todas sus formas —física, psicológica, económica y política— es una prioridad. Mientras una mujer tenga miedo de participar, opinar o denunciar, no podemos hablar de igualdad plena. Se han dado avances legislativos importantes, pero el desafío está en la aplicación efectiva de la ley, en el fortalecimiento de las instituciones y en la construcción de una cultura de respeto desde el hogar y la escuela.

Otro asunto central es la brecha salarial. Aún existen diferencias en ingresos por trabajos de igual responsabilidad, y muchas mujeres se concentran en sectores históricamente menos remunerados. Garantizar igualdad de oportunidades implica revisar prácticas laborales, promover transparencia salarial y fomentar la corresponsabilidad familiar para que la maternidad no se convierta en un obstáculo profesional.

Finalmente, la educación con perspectiva de igualdad desde edades tempranas es clave. Si no transformamos los estereotipos de género en la infancia, perpetuamos desigualdades en la vida adulta.

10. ¿Qué cambios consideras necesarios en los partidos políticos para impulsar un liderazgo femenino real y no solo cumplir con la paridad?

Los partidos políticos deben atreverse a dar un paso más profundo y valiente. La paridad no puede ser solo un requisito legal; debe convertirse en una convicción auténtica. Se necesita confianza real en las mujeres, abrirles espacios donde puedan decidir, proponer y liderar sin simulaciones ni límites invisibles.

Impulsar un liderazgo femenino verdadero significa formar, acompañar y respaldar a las mujeres en su crecimiento político; brindarles herramientas, preparación y, sobre todo, creer en su capacidad para gobernar con carácter y sensibilidad. Así lo hacemos en el Partido del Trabajo: apostando por mujeres preparadas, comprometidas y listas para asumir responsabilidades con dignidad y firmeza.

La igualdad no puede quedarse en la postulación; debe reflejarse en el acceso equitativo a recursos, respaldo institucional y espacios reales de poder. Cuando a una mujer se le brindan condiciones justas, no solo se cumple con la paridad: se fortalece y transforma la vida interna del partido y la representación pública.

11. ¿Qué desafíos ves para las mujeres que buscarán cargos de elección popular en los comicios de 2027?

En 2027 tendremos una ciudadanía más crítica y participativa. Las mujeres que busquen un cargo deberán presentar propuestas claras, resultados comprobables y una preparación sólida, porque hoy las y los ciudadanos exigen más y observan con mayor atención. Además, todavía existe una tendencia a juzgar con mayor severidad a las mujeres, revisando aspectos personales que no siempre se cuestionan en los hombres.

Sin embargo, también existe un avance significativo: la sociedad reconoce cada vez más el valor de los liderazgos femeninos con preparación y resultados. Las mujeres que aspiren en 2027 encontrarán un electorado que no solo está dispuesto a respaldarlas, sino que exige perfiles capaces, cercanos y con visión clara. Ese cambio cultural es una oportunidad que debemos consolidar.

12. Pensando en las elecciones de 2030, ¿qué papel crees que jugarán las mujeres en la definición del proyecto de nación?

Serán determinantes. Las mujeres no solo votan; organizan, movilizan y construyen comunidad. En 2030 su participación será clave para definir prioridades en bienestar, seguridad y desarrollo sostenible.

La agenda nacional ya no puede diseñarse sin la voz activa y decisiva de las mujeres.

13. ¿Ves la posibilidad de que la Presidenta deje la estafeta de la Presidencia de México a otra mujer en 2030?

Es una posibilidad real. México ya demostró que está preparado para ser gobernado por una mujer. Si los resultados continúan y la participación femenina sigue fortaleciéndose, no sería un hecho aislado, sino la consolidación de una nueva etapa democrática, con más y mejores oportunidades para las mujeres.

14. ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política, pero dudan ante los obstáculos existentes?

Les diría que se preparen y crean en su capacidad. La política no es un espacio reservado para unos cuantos; es un espacio de servicio que necesita talento, sensibilidad y compromiso. Los obstáculos existen, sí, pero hoy también existen leyes, redes de apoyo y referentes femeninos que han abierto camino y demostrado que es posible llegar y ejercer con resultados.

Que no permitan que nadie minimice su voz ni sus aspiraciones. La política necesita mujeres valientes, pero también preparadas, con visión técnica y compromiso real con su comunidad. Cuando una mujer decide participar, no sólo transforma su propia historia; puede transformar la realidad de muchas más.

15. Desde tu experiencia, ¿qué legado te gustaría dejar en la vida pública y en la lucha por los derechos de las mujeres?

Me gustaría dejar un legado basado en resultados concretos y en una transformación social real. Que, cuando se hable de mi paso por el servicio público, se recuerde que impulsamos proyectos que cambiaron vidas: en el desarrollo económico, apoyando a mujeres empresarias, emprendedoras y artesanas; en el deporte, como herramienta de inclusión y semillero de sueños; en el campo, dignificando a las productoras; en el respaldo a estudiantes y trabajadoras; y en la apertura de espacios reales para la participación femenina.

Más que discursos, aspiro a que el legado sea tangible y medible: mujeres con mayor autonomía, comunidades más fuertes y una administración pública transparente, eficiente y sensible. Si logramos que más mujeres crean en su capacidad de liderar y encuentren condiciones justas para hacerlo, entonces el esfuerzo habrá valido la pena.