
Redacción C&E. Convencida de que la política debe tener un impacto directo en la vida de las personas, Tania Palacios Kuri se desempeña como diputada federal en representación del estado Querétaro y bajo las siglas del PAN, un espacio que ocupa para legislar en materia de derechos de las mujeres, desarrollo social y fortalecimiento institucional.
Desde su labor legislativa, ha impulsado una agenda centrada en la igualdad de oportunidades, la seguridad y la construcción de políticas públicas con enfoque humano.
En esta plática, la diputada panista emite un mensaje muy claro para las mujeres que quieren incursionar en la política: “Entren sabiendo que el miedo no se quita: se camina con él. Que no bajen la voz para encajar ni se achiquen para gustar. Y que recuerden algo simple y poderoso: si no están en la mesa, alguien más decide por ustedes”.
1.- ¿Cómo recuerdas el inicio de tu trayectoria en la vida pública y qué te llevó a elegir el camino de la política?
Lo recuerdo como el día en que dejé de aplaudir desde la grada y me bajé a la cancha. No fue un plan; fue una corazonada. Entendí que quedarse mirando también es una forma de renuncia. Elegí la vida pública no por ambición, sino por terquedad ética: porque creo que una decisión bien tomada puede cambiarle la historia a alguien que nunca sabrá tu nombre. Y porque, siendo mujer, aprendí pronto que el espacio público no llega con herencia ni invitación; llega cuando lo empujas, lo incomodas y te quedas.
2.- A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el cargo o proyecto que más te ha marcado y por qué?
No hay un solo cargo que me haya marcado; hay voces que no se me quitan de encima. En Derechos Humanos fue una niña que no sobrevivió a una negligencia médica y me enseñó que el Estado también puede fallar de manera irreversible. Como secretaria de la Juventud, un joven artista que encontró escenario cuando nadie apostaba por él y hoy vive de su talento en el mundo. Cuando fui diputada local, la llamada de un padre roto porque su hijo de catorce años quiso dejar de existir. Como secretaria de Desarrollo Sostenible municipal, una comerciante que logró llevar un pedazo de Querétaro más lejos de lo que ella misma imaginaba.
Cada historia sigue ahí, empujándome. No como nostalgia, sino como gasolina. Porque la política, cuando vale la pena, no se mide por el cargo que ocupas, sino por las vidas que te obligan a no bajarte del camino.
3.- De las acciones y proyectos que has encabezado en el servicio público, ¿cuál consideras que ha tenido un mayor impacto social o político?
Las que más han pesado no son las que presumen cifras, sino las que te quitan el sueño: las que se metieron con lo más frágil y lo más incómodo. Niñas y niños frente a la explotación y el reclutamiento forzado; mujeres que renuncian a la maternidad por crecer profesionalmente y mujeres que renuncian a su independencia económica por la maternidad, por falta de un sistema de cuidados.
También las que voltearon el reflector hacia el poder y lo dejaron sin coartadas: poner a la persona en el centro y al gobierno a dar explicaciones.
El impacto real no sale en los informes; aparece cuando una madre deja de sentirse sola, cuando una joven vuelve a hacer planes y cuando una comunidad sabe quién decide, cómo decide y con qué dinero.
4.- Hoy en día, ¿qué retos enfrenta la mujer política mexicana?
El reto no es solo llegar; es quedarse y liderar sin pedir perdón ni permiso. Hoy la mujer política mexicana sigue pagando un peaje más caro: violencia política, descalificación constante y ataques personales que rara vez tienen que ver con su trabajo. Los datos lo dicen claro: más del 60 % de las mujeres en política ha sufrido algún tipo de violencia política de género, desde campañas de desprestigio hasta amenazas directas.
A los hombres se les mide por resultados; a las mujeres, por la falda, el tono de voz o la vida privada. El doble estándar no es una percepción, es una estadística. Por eso, el verdadero desafío es romper la trampa de la paridad de escaparate y pasar al poder real, al que decide presupuestos, agendas y prioridades.
No basta estar en la foto ni ocupar la silla: hay que influir, incomodar y decidir. Porque la igualdad no se agradece, se ejerce.
5.- A más de un año de que inició el gobierno de la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, ¿consideras que hay más justicia social y política para las mujeres?
Que México tenga por primera vez una mujer presidenta es un hecho histórico. Su gobierno, como todos, se medirá al final de su administración por los saldos que deje: la reducción de feminicidios, la seguridad de las mujeres, su participación en la economía, el acceso a derechos y la igualdad de oportunidades. Ahí estará la verdadera evaluación.

6.- ¿Qué programas o proyectos en particular consideras que han mejorado la vida de las mujeres este último año?
Un ejemplo claro de acciones con impacto en la vida de las mujeres en este último año es la expansión de la Tarjeta Contigo en Querétaro, impulsada por el gobernador Mauricio Kuri. Este programa social integra varios apoyos económicos y servicios dirigidos a sectores vulnerables, entre ellos el componente “Mujeres Contigo”, con el objetivo de fortalecer el bienestar de jefas de familia, madres, hijas y abuelas queretanas, contribuyendo a su autonomía y al sustento de sus hogares.
7.- ¿Cuáles consideras que hace falta impulsar?
Hace falta lo que no se ve en los discursos, pero sostiene la vida: un sistema nacional de cuidados, porque sin quien cuide, la igualdad es puro verso. También fortalecer una política de seguridad que deje de contar historias y empiece a resolverlas: desapariciones, violencia y feminicidios.
Hacen falta refugios a los que sí se llegue a tiempo, fiscalías que no pregunten dos veces lo que ya dolió y una justicia que no vuelva a empujar a las mujeres al silencio. Y, claro, una agenda económica que permita emprender, crecer y decidir sin miedo ni precariedad.
8.- Con un Congreso de la Unión paritario y más mujeres encabezando distintos niveles de gobierno, ¿cómo evalúas el papel que actualmente desempeñan las mujeres en la política nacional?
¿Paridad para contar sillas o para contar decisiones? Hemos avanzado en número, sí, pero el poder real sigue siendo la deuda. Hay más mujeres en la mesa, aunque no siempre repartiendo las cartas. Aun así, estamos frente a una generación distinta: mujeres preparadas, firmes y con causas claras.
9.- ¿Cuáles consideras que son los principales asuntos pendientes en México para garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres?
Seguridad, justicia, cuidados y autonomía económica. Los principales pendientes son los que definen la vida cotidiana: un sistema de salud que hoy parece otro enfermo más en la sala de espera; una política de seguridad que proteja de verdad y frene la violencia y el reclutamiento de niñas y niños; y un acceso real a la justicia que no revictimice ni llegue tarde.
A eso se suma la autonomía económica: más impulso para emprender y menos motivos para depender. Porque sin ingresos propios no hay decisiones libres.
10.- ¿Qué cambios consideras necesarios en los partidos políticos para impulsar un liderazgo femenino real y no solo cumplir con la paridad?
Que la paridad deje de ser trámite y se vuelva convicción. Formación, financiamiento, protección y respaldo real. Protocolos contra la violencia política que se cumplan y sanciones que duelan. Y algo clave: que a las mujeres se nos mida por mérito, no por obediencia. No queremos cuotas; queremos competencia justa.

11.- ¿Qué desafíos ves para las mujeres que buscarán cargos de elección popular en los comicios de 2027?
El principal desafío será competir en un entorno más polarizado, más violento y más exigente. Enfrentar campañas sucias, desinformación y ataques personales. Pero también veo una oportunidad: mujeres más conscientes de su poder y menos dispuestas a ceder principios por posiciones. 2027 puede ser un punto de quiebre.
12.- Pensando en las elecciones de 2030, ¿qué papel crees que jugarán las mujeres en la definición del proyecto de nación?
Un papel central. Las mujeres no solo participarán: definirán agenda, rumbo y prioridades. El México de 2030 no se entenderá sin la mirada femenina puesta en seguridad, cuidados, desarrollo y democracia. Las mujeres no serán complemento del proyecto de nación; serán parte de su columna vertebral.
13.- ¿Ves la posibilidad de que la Presidenta deje la estafeta de la Presidencia de México a otra mujer en 2030?
Sí, es posible. Pero no debe ser automático ni simbólico; debe ser resultado de liderazgo, resultados y confianza ciudadana. El avance real no es que gobierne una mujer, sino que gobierne la mejor persona, en igualdad de condiciones. Ese es el verdadero piso parejo.
14.- ¿Qué mensaje les darías a las jóvenes que desean incursionar en la política, pero dudan ante los obstáculos existentes?
Que no esperen permiso ni alfombra roja. La política no es un lugar limpio ni justo, pero sí es un espacio que necesita mujeres con ideas, carácter y memoria. Habrá ruido, dudas y obstáculos —no es un secreto—, pero también habrá causas que valgan la pena.
Entren sabiendo que el miedo no se quita: se camina con él. Que no bajen la voz para encajar ni se achiquen para gustar. Y que recuerden algo simple y poderoso: si no están en la mesa, alguien más decide por ustedes.
15.- Desde tu experiencia, ¿qué legado te gustaría dejar en la vida pública y en la lucha por los derechos de las mujeres?
Que cuando mi hija Julia decida su vocación, no tenga que demostrar el doble ni aguantar silencios incómodos. Que llegue con ideas, no con excusas, y que el mundo esté listo para escucharla.

Más historias
Victoria E. Ramírez
Verónica Delgadillo
Vero Rodríguez