Un exempleado de una agencia explica cómo funciona la sofisticada maquinaria de las trampas en la red social
Textos de otros.Twitter no es una réplica de la vida real. Pero los debates u opiniones que dominan la red a menudo saltan a los medios. O incluso a la tribuna del Congreso: “Se les están llenando las calles de bots”, ha dicho este miércoles Santiago Abascal, líder de Vox, a Pedro Sánchez. Una parte de las cuentas que discuten en Twitter son falsas. El problema es saber cuántas o, más difícil, cuáles son y qué influencia tienen. “Me gustaba llamar la atención de periodistas afines. Aumenta mucho nuestro ego que un periodista tome los contenidos de tu cuenta trol como fuente en sus artículos, además de ayudar a ganar visibilidad”, dice.1. No todo son botsLa agencia de @thebotruso tiene un software para programar bots. Da órdenes de hacer tantos retuits a tales cuentas o lanzar tuits preescritos a horas determinadas. Es barato pero poco refinado. “Se sigue trabajando para amplificar contenido, pero hay que ser cuidadoso, porque puede comportarle un problema reputacional al cliente”, dice.Los bots tampoco seguirán la cuenta del cliente que paga por si algún día quedan al descubierto. “Si cogemos como ejemplo la causa independentista, los bots seguirán a distintos partidos, políticos y asociaciones, pero no al cliente final”, explica. También se vigilarán las cuentas por si hay usuarios reales interactuando con algún bot. En ese caso, un empleado entrará a responder.2. La clave son dos tipos de trols3. El objetivo: engañar a TwitterUna parte de los esfuerzos se dedica a evitar la detección de las trampas y aumentar la probabilidad de éxito: “Los trols no se seguirán entre sí y se limitará la interacción entre sí mismos para liderar varios grupos de conversación y porque una relación habitual entre dos o más trols pondría en riesgo la operación”, dice. Se hacen mapas de las cuentas con una herramienta habitual entre investigadores llamada Gephi para ver si la relación entre ellos es destacable: “Esos gephis serían capaces de dejar al descubierto la relación entre nuestras cuentas (trols y bots), por lo que toda precaución es poca”, dice.Hay además un objetivo permanente en todas estas operaciones: evitar patrones. “Cada cuenta que maneja un trol debe escribir distinto: las personas tenemos tendencia a utilizar ciertas expresiones y dejar patrones de escritura, como poner dos símbolos de exclamación o terminar todas las frases con puntos suspensivos”, explica.Las triquiñuelas para engañar a Twitter son aún más destacables con los bots automatizados: “El software lleva todos los bots, que se dividen en grupos. Cada grupo utiliza una API [herramienta para usar Twitter automáticamente]. Y la dirección IP se varía de forma aleatoria. Llegamos a tener 3.000 o 4.000 cuentas en una misma API y me consta que podrían usarse más. El problema es que si tienes muchas cuentas tuiteando seguido bajo una misma API, puedes provocar que Twitter la bloquee”, explica. Aunque estas herramientas permiten gestionar miles de cuentas, hay que personalizar una a una con foto, nombre y bio. Es un trabajo largo para que Twitter se cargue 2.000 en un momento.4. Toda campaña tiene un planCada campaña se prepara con análisis de datos y objetivos diarios. Los bots y trols no se crean en el vacío. Antes de una campaña, científicos de datos analizan la conversación sobre el tema que interesa al cliente: un partido que quiere sacar más diputados, una empresa que quiere batir a un competidor o un club que tiene problemas de credibilidad.Una campaña puede llegar a costar un millón de euros. El cliente espera resultados concretos y demostrables. Una campaña media puede requerir entre 1.500 y 2.000 bots y trols.Mientras los usuarios normales en Twitter entran a la red a ver qué ocurre, estos operativos que manejan cientos de cuentas falsas tienen un plan diario. Es como si cada día un jefe mafioso lanzara un grupo de comandos a una ciudad con un plan delicadamente diseñado para hacer un conjunto de misiones concretas y sembrar el pánico sin que nadie les detecte. El objetivo es hacer creer a los ciudadanos cosas que no son verdad: no solo con noticias falsas, sino con acciones que muestran que hay más gente que cree algo de la que en realidad hay. Sería algo así como inflar encuestas. Por supuesto, a menudo se enfrentan a equipos que pretenden justo lo contrario.Esto no se queda en la teoría, sus efectos tienen consecuencias en el mundo real: “La gente tiende a compartir su opinión cuando se siente arropada por la comunidad”, dice este agente. “Hubo un tiempo en el que muchos catalanes no independentistas no publicaban sus ideas en redes porque si entraban en Twitter daba la sensación que medio mundo era independentista”.Estas acciones en redes permiten abrir el camino a opiniones extremas. De repente, alguien ve que la crítica abierta a inmigrantes o mujeres está permitida. Quizá no se hace con crudeza, sino con memes o palabras en código, pero ahí está. No se sabe si esas cuentas están controladas por una docena de empleados en una oficina.5. Cómo engañar a un periodista6. Cómo trucar una encuesta en TwitterLos bots son útiles para ganar una encuesta en la red. Estos son los pasos que hacía esta agencia: “Se detecta la encuesta y se hace un pantallazo. Se realiza un cálculo para saber cuántos votos hacen falta para girar los resultados y el valor de cada 1%. Se pone en marcha la operativa para que gane la opción deseada. Se monitorea para ver que todo funciona correctamente”.7. La creación de un ‘trending topic’Llega el gran día: “Los analistas miran cuántos tuits hacen falta para colarse en tendencias. Se cargan los tuits en la plataforma de bots. El cliente saca el primer tuit. Rápido se pone en marcha la red de bots. Es crucial que haya muchos tuits en un espacio corto de tiempo. Los trols alfa salen con tuits de impacto. Los analistas de datos monitorean para saber si hace falta salir con más tuits, si hay que frenar la red de bots. Los trols beta apoyan la acción, responden a los críticos, animan a otros usuarios con la misma ideología”.
Un exempleado de una agencia explica cómo funciona la sofisticada maquinaria de las trampas en la red social Textos de otros. “Coordiné un equipo de trols formado por unas 10 personas. En el sector hay equipos más grandes”, dice un community manager que durante buena parte de la última década trabajó en una agencia internacional que vendía servicios de amplificación artificial de mensajes en Twitter. “He trabajado en proyectos en cinco países, entre ellos España. Existe demanda para este tipo de

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